Del catálogo al cobro: cuatro pasos, ni uno más
Que sepas qué pasos tiene que dar tu cliente para comprar, y que no le pidas ni uno más de los que hacen falta.
Alguien entra en tu web, mira el producto, le gusta. ¿Y ahora qué? Si no sabes contestar esa pregunta paso a paso, tu cliente tampoco lo sabe, y se va sin comprar.
No es un problema de precio ni de foto. Es un problema de camino. Entre ver el producto y pagarlo hay una serie de pasos, y cada paso de más es una ocasión para que lo deje ahí. Esto no va de cómo escribes el precio ni de cómo lo cobras en un clic, de eso ya hablamos en otro sitio. Va de qué pasos recorre un pedido de verdad, de principio a fin, y cuáles sobran.
Del catálogo al cobro: los pasos que hacen falta
- 1Ve el producto y el precio
Sin entrar en nada, sin preguntar por WhatsApp. El precio va al lado de la foto, no en una llamada aparte ni en un mensaje de "dime qué quieres y te digo cuánto". - 2Elige lo que quiere
Talla, cantidad, fecha o turno, lo que toque en tu negocio. Un solo sitio donde decidirlo, no un ida y vuelta de mensajes hasta cerrarlo. - 3Dice quién es y dónde
Lo mínimo: nombre y un teléfono o un correo. Dirección solo si hay que enviar algo. Nada de pedirle que se cree una cuenta con contraseña para comprar una vez. - 4Paga
Tarjeta o bizum, ahí mismo, sin salir a otra web a pagar y volver luego a avisarte de que ya está. Cada salto a otra pantalla es un sitio donde se puede quedar a medias. - 5Recibe la confirmación
Un mensaje que diga qué ha comprado, cuánto ha pagado y cuándo lo recibe o le atiendes. Si no le llega, te escribirá a preguntar, y eso ya es tiempo tuyo, no suyo.
Cuántos clics te puedes permitir
Cada campo que pides antes de cobrar es una pregunta que tu cliente tiene que responder antes de darte el dinero. Por cada uno, pregúntate: ¿lo necesito para cobrar o para servir este pedido, o solo me gustaría tenerlo?
Si vende un corte de pelo a las cinco, necesita nombre y teléfono, porque tiene que poder avisar si algo cambia. No necesita la dirección postal, ni la fecha de nacimiento, ni que rellene un perfil completo. Eso se pide después, si acaso, cuando ya ha pagado y tiene motivo para dárselo.
- Guarda el historial y los datos para la próxima vez.
- Pide contraseña y, a veces, correo verificado antes de dejar pagar.
- El primer pedido tarda más, y algunos lo abandonan ahí.
- Solo pide lo que hace falta para ese pedido concreto.
- El primer pedido es lo más corto posible.
- Si vuelve otro día, tiene que volver a escribir sus datos.
Cual elijo: Si estás empezando, pago como invitado: lo urgente es que el primer pedido se cierre, no que el cliente tenga un perfil guardado. La cuenta la añades más adelante, cuando tengas pedidos repetidos cada semana y de verdad ahorre tiempo no volver a escribir los datos.
Que el precio no cambie a mitad de camino
Nada frena más un pedido que llegar al final y encontrarse un coste que no estaba antes: gastos de envío que aparecen en el último paso, una comisión que se suma sin avisar. Si el precio final va a llevar algo más que el del producto, dilo desde que lo ve, no cuando ya ha elegido y está a punto de pagar.
Esto es distinto de cómo se escribe el precio en la ficha, de eso ya se habló. Aquí el punto es que el número no cambie entre el paso uno y el paso cuatro. Si cambia, aunque sea para menos, tu cliente vuelve a leer todo desde el principio, y ahí es donde se pierde.
- Tienes claros los cuatro pasos de tu pedido: ver, elegir, identificarse, pagar, y sabes cuál sobra en tu caso.
- Has decidido si tu cliente compra como invitado o con cuenta, y por qué.
- El precio que ve al principio es el mismo que paga al final, sin sorpresas de última hora.
- Cada pedido pagado dispara una confirmación con qué, cuánto y cuándo, sin que tenga que preguntarlo.