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Móvil si la foto dura una semana, fotógrafo si dura un año
Al terminar sabes calcular cuánto vale cada foto -margen por veces que se usa- y decidir con ese número si la haces con el móvil o encargas un fotógrafo.
Tienes el móvil en la mano y la duda de siempre: ¿la haces tú o pagas a alguien? Ya sabes qué foto abre cada ficha de tu web y cuántas necesita. Lo que falta es decidir con qué cámara se hace cada una, y esa decisión no se toma a ojo.
La pregunta no es si tu negocio merece fotos profesionales. Es si esa foto en concreto las merece. Y eso se calcula, no se intuye.
Dos números, no una corazonada
El cálculo tiene dos números. El primero es el margen: lo que te queda de verdad después de descontar lo que te cuesta ese servicio o producto, no el precio que le pones en la ficha. El segundo es el uso: cuántas veces va a trabajar esa foto antes de que la cambies.
Una foto en la ficha fija de tu web trabaja todos los días del año. Una foto de una oferta con fecha trabaja las semanas que dure esa oferta. Una foto de una historia trabaja un día y desaparece. Multiplica margen por uso y tienes el valor de esa foto en concreto, la que tienes delante ahora mismo.
Esto cambia el orden de las preguntas. Antes de mirar cuánto cuesta un fotógrafo, mira cuánto tiempo va a vivir esa imagen en tu web. Un fotógrafo caro para una foto que se borra en una semana es dinero mal puesto, por bueno que sea el fotógrafo.
La manicura deja doce euros de margen, poco al lado de los cuarenta de la tarta. Pero su foto vive en la ficha que mira cada persona que entra a comparar precios, semana tras semana, mes tras mes. La foto de la tarta se sube una vez a una historia que desaparece en un día y no se vuelve a usar.
Multiplica margen por uso y la manicura gana la partida, aunque su margen sea tres veces menor. Gana porque su foto trabaja cientos de veces más que la de la tarta, no porque sea más bonita ni porque cueste más hacerla.
La decisión es de la foto, no del negocio
Con el margen y el uso calculados, la cámara se elige foto por foto. No hay una respuesta única para todo tu catálogo, y buscarla es el primer error.
- La foto va a cambiar en semanas: una oferta, el plato del día, un hueco de última hora que hay que llenar hoy mismo.
- El producto de margen por uso sale bajo, aunque el margen de ese servicio sea alto: trabaja poco tiempo antes de quedar obsoleta.
- La foto va a quedarse meses o años en la ficha principal de un servicio o producto, no en una publicación que rota.
- Es la primera imagen que ve alguien que todavía no te conoce y que decide en tres segundos si sigue mirando o cierra la pestaña.
- El producto de margen por uso sale alto: esa foto va a trabajar cientos de veces antes de que se cambie.
- Un fallo de luz o de encuadre en esta foto se repite en cada visita, no una sola vez como en una historia.
Cual elijo: Si la foto va a quedarse fija más de unas semanas en la ficha que abre la venta, encárgala. Si es para algo que cambias pronto o que se ve una sola vez, el móvil te sirve y no hace falta gastar en más.
Para saber si el encargo compensa, compara el número que acabas de calcular con lo que cuesta la sesión. Un fotógrafo cobra por unas horas de trabajo, no por foto suelta, así que lo que en realidad estás pagando son unas pocas fichas trabajadas a fondo, no un gasto que se repite cada semana.
Si tu negocio tiene tres o cuatro fichas fijas -la de entrada, la del servicio que más vendes, poco más- ese encargo se paga una vez y trabaja durante meses o años. No hace falta fotografiar el catálogo entero el mismo día, ni renovarlo cada temporada si nada ha cambiado en el servicio.
Cuando dudes entre encargar o no, pregúntate cuántas fichas fijas tienes de verdad, no cuántos servicios ofreces. Un negocio con doce servicios puede tener solo dos o tres fichas que reciban visitas de verdad; el resto son variaciones que casi nadie mira antes de decidirse.
- Sabes calcular el valor de una foto: margen por venta multiplicado por el tiempo que va a trabajar, no el margen a solas.
- Tienes decidido qué fichas de tu web necesitan un fotógrafo y cuáles resuelve el móvil, y sabes comparar ese valor con el coste de la sesión antes de encargarla.
Ponte a prueba
Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.
1. Tienes una tarta de boda con margen de 90 € que fotografías para una historia que dura un día, y una caja de bombones con margen de 6 € cuya foto vive en la ficha fija de tu web los 365 días del año. Solo puedes pagar una sesión de fotos esta semana. ¿Para cuál la reservas?
Para la caja de bombones. El margen de la tarta es mayor, pero su foto trabaja un día; la de los bombones trabaja todo el año. El producto de margen por uso, que es el que decide, sale más alto en la ficha fija aunque el margen unitario sea pequeño.
2. Vas a lanzar una oferta de diez días para vaciar existencias de un producto con margen de 15 €. ¿Encargas la foto a un fotógrafo o la haces con el móvil?
Con el móvil. La foto va a trabajar diez días y luego se retira; el producto de margen por uso sale bajo pase lo que pase con el margen, así que no compensa el coste de una sesión que se paga una vez y se olvida en menos de dos semanas.
3. Tu catálogo tiene doce servicios, pero solo tres tienen ficha fija en la portada; el resto son variaciones que casi nadie visita directamente. Te ofrecen una sesión que cubre las doce fichas en un mismo día por un precio cerrado. ¿La contratas entera?
No entera. Encargas la sesión solo para las tres fichas fijas que trabajan todo el año; el resto, aunque salgan más baratas por venir en el mismo pack, son fotos que casi no se van a ver, y el móvil resuelve esas variaciones igual de bien.
Ya sabes con qué cámara se hace cada foto. Lo que todavía no decides es qué fondo, qué luz y qué referencia de tamaño meter en el encuadre para que el precio se entienda sin que nadie te escriba a preguntar.