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Cuándo tocar el catálogo, no cada vez que preguntan
Se fija un día al mes para revisar bajas, altas, precios y orden del catálogo, y se deja claro que lo agotado se retira en el momento, no se espera a esa fecha.
Ya cambiaste los enlaces de la web, Instagram y los anuncios para que apunten al catálogo; el catálogo al que apuntan también tiene que estar al día cuando alguien haga clic. Un cliente escribe: ¿seguís teniendo esto? y no lo sabes con seguridad. Entras en WhatsApp Business con el cliente esperando la respuesta y cambias el precio a mano, deprisa, calculando de memoria si subió o bajó desde la última vez. A la semana siguiente otro pregunta por un servicio que dejaste de ofrecer hace dos meses y que sigue publicado, con su foto y su precio, como si nada hubiera cambiado. Y un tercero pide el descuento de la promoción de julio, que sigue en el catálogo en septiembre porque nadie se acordó de quitarla.
Ya sabes qué va primero en tu catálogo, cómo se llaman tus secciones, qué debe llenar cada foto y cómo evitar que el precio del chat no coincida con el de la web. Falta la última pieza, y es la que sostiene a todas las demás: cuándo se revisa ese catálogo para que lo que aprendiste en las lecciones anteriores siga siendo verdad dentro de un mes, y dentro de tres, y no solo el día que lo montaste.
Tocar el catálogo solo “cuando hace falta” significa tocarlo con prisa y con el cliente delante. Así es como se cuela un precio que no coincide, o un producto agotado que el catálogo sigue anunciando como disponible. Lo que hace falta es dejar de esperar a que un cliente descubra lo que ya no vale, y revisar el catálogo antes de que él pregunte.
Por qué un día fijo, no una alarma que salta cuando preguntan
Revisar el catálogo solo cuando un cliente pregunta tiene un fallo de fondo: solo te enteras de lo que alguien nota. Si nadie pregunta por el producto agotado, sigue publicado meses. Si nadie compara tu web con el chat, el precio que no coincide se queda sin corregir indefinidamente. El catálogo puede llevar semanas mintiendo sin que tú lo sepas, simplemente porque nadie ha tropezado todavía con el error.
Un día fijo al mes revisa el catálogo entero, no solo lo que se hace visible por casualidad. No hace falta que sea una tarea larga. Son veinte minutos, siempre con la misma lista, para no depender de acordarte de qué tocaba mirar cada vez que te sientas a hacerlo. Cuanto más crece el catálogo, más falta hace esa lista fija: con cinco productos te acuerdas de todos a ojo, con treinta ya no, y con ochenta directamente confías en que algo se te ha quedado atrás.
Hay quien piensa que si el negocio es pequeño no hace falta este ritual, que ya lo tiene todo en la cabeza. Es al revés: cuanto menos tiempo dedicas al catálogo el resto del mes, más fácil es que se te escape algo, porque no lo estás mirando de pasada al usarlo. Un negocio grande tiene a alguien pendiente de esto cada día sin llamarlo revisión; uno pequeño necesita fijar el día precisamente porque no lo tiene.
- 1Bajas
Se retira lo agotado sin fecha de vuelta, la oferta que ya caducó y el servicio de temporada que terminó. - 2Altas
Se sube lo que aún no está en el catálogo: el producto que empezaste a vender la semana pasada, la foto que sustituye a una peor. - 3Precios
Se comprueba que cada precio coincide con el de la web, no con el que tenías en la cabeza el día que lo escribiste. - 4Orden
Se confirma que lo primero que se abre sigue siendo lo que más interesa vender este mes, no lo que interesaba hace tres.
- Un producto se agota a media semana
- Un precio sube de golpe y hay que actualizarlo ya
- Un cliente detecta un error y hay que resolverlo antes de que otro escriba lo mismo
- Repasar bajas, altas, precios y orden de todo el catálogo, aunque nada urja todavía
- Decidir si lo que se abre primero sigue interesando este mes, y no lo que interesaba hace tres
Cual elijo: Lo urgente se corrige el mismo día en que deja de ser cierto; el resto del catálogo, lo que no se nota solo, se guarda para el día fijo. Confundir las dos cosas es lo que hace que la revisión mensual se abandone: se cree que ya se toca el catálogo cuando hace falta y el día fijo se olvida.
La corrección puntual arregla lo urgente, no lo que aún no ha dado la cara
Cómo no perder el hábito
La revisión mensual compite con todo lo demás que hay que hacer ese día, y pierde si no tiene un hueco propio en el calendario. Ponla como una cita fija, con hora, igual que pondrías la revisión de las cuentas o el pago de un proveedor. Si hay alguien más en el negocio que atiende WhatsApp, que la revisión quede escrita como tarea suya de ese día, con la misma lista de cuatro puntos, y no como algo que “ya se ve”.
Si un mes se te pasa, no esperes al mes siguiente para retomarla: hazla en cuanto te acuerdes y vuelve a fijar el primer lunes como fecha. Dejar pasar un mes se arregla rápido; dejar pasar dos seguidos ya rompe el hábito, porque deja de estar claro cuándo tocaba. Y si delegas la revisión en un empleado, dale la lista de cuatro puntos por escrito la primera vez: sin ella, cada uno revisa lo que se le ocurre mirar ese día, que casi nunca es lo mismo.
Con esto se cierra lo que empezó con decidir qué mostrar primero y en qué secciones. Un catálogo montado sin revisión se estropea igual que uno mal montado desde el principio, solo que más despacio: el error no aparece el primer día, llega al tercer mes, cuando ya nadie se acuerda de haberlo revisado. Lo que sostiene todo lo demás que has aprendido en este curso es que el catálogo siga siendo verdad la próxima vez que alguien lo abra, no solo el día que lo montaste.
- Un día fijo al mes para revisar bajas, altas, precios y orden, en vez de improvisar cada vez que pregunta un cliente
- Lo agotado se retira en el momento en que se agota, sin esperar a esa fecha
- El catálogo queda montado: se abre bien, tiene sus secciones y sus fotos, el mismo precio en la web y en el chat, y ahora un día fijo que lo mantiene al día
Tres casos
Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.
1. Un producto se te agota un martes por la tarde y la revisión mensual es el primer lunes. ¿Qué haces?
Lo retiras esa misma tarde. Lo urgente no espera al día fijo; el día fijo es para lo que nadie ha notado todavía, no para lo que ya sabes que está mal.
2. Llevas dos meses sin que nadie pregunte por un servicio que subiste de precio en la web pero no en WhatsApp. ¿Cómo lo detectas?
No lo detecta un cliente, lo detecta la revisión mensual, porque compara precio contra precio sin esperar a que alguien note la diferencia.
3. Te planteas hacer la revisión cuando tengas un rato libre en vez de un día fijo. ¿Por qué no funciona?
Porque un rato libre no llega solo, y sin hora en el calendario la revisión compite con todo lo demás y pierde. Por eso se fija día y hora, no una intención.