Nuevo en la biblioteca: Una reserva, dos cosas que tienen que estar libres a la vez. Leer el artículo
yodai Academia Reservas y pedidos

Academia Construir Reservas y pedidos

El hueco ancho que aguanta el fallo

Sale sabiendo cuánto margen añadir a cada hueco de reserva según cuánto varía el trabajo, sin regalar agenda donde no hace falta.

6 min de lectura

Ya decidiste que el cliente reserva solo, sin pasar por ti, y ya sabes lo que te cuesta un hueco mal calculado: una cita que se retrasa diez minutos empuja a la siguiente, y quien esperó de más no vuelve a reservar. Queda una pregunta suelta: cuánto hueco enseñas en la pantalla para cada tipo de trabajo.

El rato real que dura un trabajo casi nunca se repite igual dos veces. Hay cortes de quince minutos y cortes de cuarenta, revisiones que se cierran en dos frases y otras que se alargan media hora de más. Si el hueco que ve el cliente es la duración media de ese servicio, antes o después alguien se sale de esa media. Y cuando eso pasa, la agenda entera de ese día se corre detrás: la cita siguiente, la de después, la de después de esa.

La pregunta no es si va a pasar un cálculo corto. Va a pasar. La pregunta es cuánto margen le añades a cada hueco para que, cuando pase, el desajuste se quede dentro del propio hueco y no llegue a salpicar la cita siguiente.

Dos cosas deciden el margen, no una intuición

El margen que le metes a un hueco depende de dos cosas, no de lo que a ti te parezca prudente. Cuánto varía ese trabajo en concreto —no todos varían igual, y de eso trataba la lección anterior— y cuánto te cuesta que se te cuele un retraso detrás.

Un trabajo que dura siempre lo mismo no necesita margen: metérselo es regalarle a la agenda un hueco vacío que nadie va a usar. Un trabajo que puede irse quince minutos por encima sí lo necesita, sobre todo si además deja esperando a alguien. La regla se aplica servicio por servicio, en el panel, donde configuras la duración de cada uno por separado. No existe un margen único para toda la agenda.

El coste del retraso tampoco es igual en todos los negocios, y ahí está la segunda variable. Si entre una cita y la siguiente ya dejas un hueco vacío para tomar aire, un retraso de diez minutos se lo come ese hueco y no llega a nadie más. Si trabajas la agenda pegada, cita tras cita sin aire entre medias, ese mismo retraso de diez minutos se lo hereda directamente la persona que viene después.

Una peluquería que deja cinco minutos libres entre corte y corte puede permitirse un margen más corto que un taller que encadena reparaciones sin descanso entre una y la siguiente. Cuanto más pegada tienes la agenda, más caro te sale cada minuto de retraso, y más margen compensa meter.

Hueco justo o hueco ancho
Hueco justo (el tiempo real, sin margen)
  • Aprovechas cada minuto de la agenda
  • Un solo cálculo corto empuja todas las citas del día detrás de esa
Hueco ancho (tiempo real más margen)
  • Pierdes algo de agenda: menos huecos al día
  • Un cálculo corto se queda dentro del propio hueco, no llega al siguiente
  • Compensa cuando el trabajo varía
  • Compensa cuando la agenda va pegada y un retraso sale caro

Cual elijo: Si el trabajo dura siempre igual —una revisión de veinte minutos, siempre veinte— usa el hueco justo. En cuanto el trabajo varía o un retraso te sale caro, el margen se paga solo.

El cálculo: el caso largo, no la media

El error más repetido es poner el hueco en la duración media. Un corte que dura entre veinte y cuarenta minutos, con una media de treinta, parece pedir un hueco de treinta. Pero la media es justo el punto en el que la mitad de las veces te vas a quedar corto. Ese cálculo está mal, y lo está aunque parezca el más razonable.

Cómo sacar el hueco de un servicio que varía
  1. 1Mira el rango real
    Anota la duración más corta y la más larga que ha tenido ese servicio en los últimos meses, no la que crees recordar de memoria.
  2. 2Quédate con el caso largo
    El hueco se calcula sobre el extremo largo del rango, no sobre el punto medio. Si el corte va de veinte a cuarenta minutos, el hueco parte de cuarenta.
  3. 3Redondea al bloque de tu agenda
    Sube esa cifra al siguiente bloque que uses en el calendario: treinta y cinco se convierte en cuarenta, cuarenta y dos en cuarenta y cinco.
  4. 4Guárdalo por servicio, no por agenda
    En el panel, ese minutaje se fija dentro de cada servicio, en su ficha. Un corte de caballero y un color no comparten hueco solo porque los haga la misma persona.

Los días que el corte dura veinte minutos, ese margen no molesta a nadie: simplemente no se usa, y el hueco se cierra antes de tiempo en la agenda. Los días que dura cuarenta, ese mismo margen es lo que evita que la cita siguiente empiece tarde.

Pero el margen no sale gratis. Cada minuto de colchón que metes en un hueco es un minuto que no vendes. Pongamos un ejemplo con números redondos.

Cada margen que añades te quita huecos vendibles al día
Sin margen16huecos
Margen del 20%13huecos
Margen del 40%11huecos

En este ejemplo, ocho horas de agenda dan dieciséis huecos de treinta minutos sin margen. Con un veinte por ciento de colchón en cada uno, se quedan en trece. Con un cuarenta por ciento, en once. Ese es el precio del margen, y solo merece pagarse donde de verdad protege algo.

El error que más agenda cuesta
Meter el mismo margen ancho a todos los servicios, también al que dura siempre lo mismo. Ese margen no protege nada porque en ese servicio no hay nada que falle, y solo quita huecos que podrías vender. Ponlo donde el trabajo varía o donde la agenda va pegada y el retraso sale caro, no en la agenda entera.
Lo que te llevas
  • Cada servicio lleva su margen calculado sobre el caso largo, no sobre la media, y se fija así en su ficha del panel
  • El trabajo que dura siempre igual se queda con el hueco justo, sin colchón
  • El margen se pone donde el trabajo varía o donde la agenda va pegada: cada minuto de margen es un hueco menos al día
  • Agenda lista para seguir dejando que el cliente reserve solo, sin que un cálculo corto te descoloque el día
  • La siguiente lección mide el encargo antes de enseñar la hora al cliente

Tres casos para decidir el margen

Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.

1. Una veterinaria hace revisiones que siempre duran quince minutos, sin excepción, y entre una y otra deja cinco minutos libres. ¿Le mete margen al hueco?

No. El trabajo dura siempre lo mismo y además ya hay aire entre citas, así que el margen solo regalaría agenda vacía; el hueco va justo a quince minutos.

2. Un cerrajero hace aperturas que van de diez a treinta y cinco minutos, trabaja la agenda pegada y detrás de cada aviso hay otro cliente esperando en la calle. ¿Qué hueco enseña?

El hueco se calcula sobre el caso largo, treinta y cinco minutos, redondeado al bloque que use, por ejemplo cuarenta. El trabajo varía mucho y la agenda pegada hace que un retraso salga caro: ahí el margen se paga solo.

3. Una peluquería nota que, desde que metió un margen del cuarenta por ciento a todos sus servicios, vende menos huecos que antes y algunos clientes reservan en otro sitio. ¿Qué hizo mal?

Aplicó el margen a toda la agenda por igual en lugar de solo a los servicios que varían o van pegados a otra cita. El corte que siempre dura lo mismo no necesitaba colchón, y ese margen de más le costó agenda vendible.

Ese margen de más no sirve para todo: cuando el encargo varía tanto que ni el colchón lo aguanta, lo que necesitas es una pregunta que mida el tamaño antes de enseñar la hora.

SiguienteEl hueco no espera a nadie