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El mapa que ya no vuelves a improvisar
Al terminar tienes escrito, línea por línea, para qué sirve cada registro del DNS, así no vuelves a tocarlo a ciegas.
Han pasado meses. Tu web funciona, la tienda vive en su propio subdominio, el número de WhatsApp ya quedó verificado, el botón de cobro cobra sin errores y hasta tienes la versión en inglés. Un día vuelves a la pantalla de Dominio de tu panel -- para renovar algo, para cambiar de proveedor de correo, para mover el número de WhatsApp a otro teléfono -- y ahí están: doce o quince líneas, cada una con un nombre raro y un valor todavía más raro. No recuerdas para qué sirve la mitad.
Ese momento es el peligro real. Alguien mira esa lista, no reconoce tres o cuatro líneas, y decide que sobran. Las borra para "dejarlo limpio". Dos días después el correo del negocio deja de llegar, o WhatsApp deja de entregar mensajes, o el botón de cobro empieza a fallar justo en el pago. Nadie tocó la web. Tocaron el DNS, y el DNS no avisa: deja de funcionar en silencio, casi siempre unos días después del cambio, cuando ya nadie se acuerda de qué se tocó.
La solución no es técnica. Es de disciplina: la primera vez que entiendes para qué sirve una línea, la escribes. No en la cabeza, en un documento. Esta lección es esa hoja.
Por qué esa pantalla se llena sin que nadie decida llenarla
Cada sí que dijiste en estas semanas dejó una huella ahí. El subdominio para la tienda, que no heredaba nada de la web principal. El número de WhatsApp, que tuvo que probar que era tuyo. El botón de cobro, con su propia prueba distinta. La decisión de si el mercado nuevo iba en el mismo dominio o se abría uno propio. Cada una de esas decisiones añadió una línea al DNS, y esa línea nació con sentido. El problema es que el sentido vivía solo en la cabeza de quien la creó -- tú, o quien te ayudó -- y esa persona no siempre es quien la mira seis meses después.
Un CNAME dice "este subdominio vive en tal sitio": es el que usaste para la tienda, para la versión en inglés, quizá para una marca hermana. Un MX dice por dónde entra el correo del negocio, y normalmente lo tenías desde el primer día, antes incluso de tener web. Un TXT casi nunca mueve nada: sirve para demostrar algo ante un tercero, que el dominio es tuyo, que el número de WhatsApp te pertenece, que el correo que sale de tu dominio lo mandas tú y no alguien haciéndose pasar por ti. Tres tipos, tres funciones, y sin embargo todos aparecen mezclados en la misma lista, con el mismo tamaño de letra, sin ninguna pista de cuál pesa más que otra.
- 1Abre la pantalla de Dominio
Ahí están todas las líneas, aunque no las hayas tocado tú. Anota cuántas hay, sin juzgar todavía cuáles sobran. - 2Identifica cada una antes de opinar sobre ella
Por cada línea, pregúntate a qué servicio sirve: web, tienda, correo, WhatsApp, cobro, idioma. Si no lo sabes, no la borres: la marcas como pendiente de identificar y sigues con la siguiente. - 3Escribe el mes en que se activó
No hace falta el día exacto. Basta con "marzo de 2026, cuando activamos el cobro". La fecha te dice, más adelante, si un cambio reciente coincide con un fallo reciente. - 4Guarda el documento donde lo encuentres en seis meses
No en un post-it, no en la memoria de quien lo montó. En la misma carpeta donde guardas las facturas del negocio, o en el gestor de notas que uses todos los días.
Antes de tocar nada, mira el tipo
- El documento con cada línea del DNS, su tipo y para qué sirve, escrito y guardado en un sitio fijo.
- La fecha en que se activó cada una, para poder relacionar un cambio con un fallo si aparece.
- La norma de no borrar ni tocar nada que no esté identificado en ese documento.
- El criterio para mirar el tipo antes de actuar: MX es correo, CNAME o A es web o subdominio, TXT es una prueba.
Ponte a prueba
Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.
1. Cambias de pasarela de cobro y el soporte técnico nuevo te pide borrar el TXT de verificación antiguo. ¿Qué compruebas antes de borrarlo?
Que en tu mapa ese TXT esté etiquetado como de la pasarela anterior y no coincida con el que usa el correo o WhatsApp; a veces dos servicios comparten prefijo parecido y se borra el que no toca.
2. Vas a mover el correo del negocio a otro proveedor, que ya te ha dado su MX nuevo. ¿Cuándo borras el MX viejo?
Cuando confirmas que el correo ya llega por el proveedor nuevo, no antes; un dominio solo tiene un juego de MX activo y el cambio tarda horas en propagarse, así que borrar el viejo demasiado pronto corta el correo en ese hueco.
3. Contratas a alguien para que lleve el dominio a partir de ahora. Es su primer día. ¿Qué le entregas antes de darle acceso al panel?
El mapa escrito de cada línea, no solo la contraseña; así identifica cada registro antes de tocar nada, en vez de aprender a base de romper algo y ver qué deja de funcionar.