Nuevo en la biblioteca: Una reserva, dos cosas que tienen que estar libres a la vez. Leer el artículo
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Academia Construir WhatsApp y clientes

El primer aviso no vende, recuerda

Sabe escribir el primer aviso de la secuencia: uno que recuerda lo que quedó a medias, sin vender ni ofrecer nada, para dejar sitio a los dos avisos que sí van a insistir.

7 min de lectura

El segundo aviso ya insiste, y el tercero casi se despide, pero el primero todavía no sabe qué es. Lo escribes con la misma prisa con la que se manda un "hola" de bienvenida, y sale una mezcla rara: medio recordatorio, medio anuncio, con un signo de exclamación de más porque el silencio incomoda. O se va al otro extremo y pide disculpas por escribir, como si recordarle a alguien su propia cita fuera una molestia.

Ese primer aviso llega a los quince minutos de que el cliente se fuera a medias, como ya decidiste en la lección del minuto exacto. Lo que falta decidir es qué dice, y sobre todo qué no dice, porque de eso depende que los dos avisos siguientes tengan algo distinto que hacer.

Recordar, no vender

El cliente que dejó una reserva a medias casi nunca se fue porque lo pensara mejor. Se fue porque sonó el timbre, se cortó el wifi, o llegó la hora de recoger a los niños del colegio. La mayoría abandona por una interrupción, no por una decisión, y eso cambia todo lo que tiene que decir el primer aviso.

Un aviso que responde a una interrupción no necesita convencer de nada. Solo necesita devolver al cliente al sitio exacto donde estaba, con la puerta todavía abierta y sin nada nuevo que leer. Un aviso que responde a una decisión sí necesita argumentos, precio, comparación con lo que ofrece otro. Confundir los dos es el motivo por el que tantos primeros avisos suenan a publicidad cuando deberían sonar a un vecino que se acerca a avisar de algo.

Y si el primer aviso suena a publicidad, gastas la única bala que tenías cuando el cliente todavía se acordaba de lo que quería, en un mensaje que puede acabar bloqueado antes de que lleguen el segundo y el tercero.

El texto exacto

El primer aviso de una peluquería, para una reserva sin confirmar
Hola Marta, vimos que ibas a reservar el corte de las 17:00 del jueves y la reserva se quedó sin confirmar. Sigue libre por si la quieres retomar: [enlace]. Si ya no te viene bien, no hace falta que contestes.

Cómo se arma, en este orden

Los cuatro elementos del primer aviso
  1. 1Nombra lo que dejó, no 'tu reserva'
    Escribe el corte de las 17:00 del jueves, no 'tu cita' ni 'tu pedido'. El nombre exacto es la prueba de que alguien mira lo que pasó, aunque el mensaje salga solo desde el panel.
  2. 2Dale el mismo camino de vuelta
    El enlace lleva a la reserva con la hora ya puesta, no a la página de inicio donde el cliente tiene que volver a elegir servicio, día y hora desde cero.
  3. 3No preguntes si sigue interesado
    '¿Sigues interesado?' solo tiene una respuesta cómoda, y es que no. No hagas una pregunta cuando lo que quieres es que la persona pulse un enlace.
  4. 4Cierra sin exigir respuesta
    El primer aviso no lleva plazo ni advertencia. Con un 'si ya no te viene bien, no hace falta que contestes' basta. El plazo, si hace falta, llega en el segundo.

Lo que no lleva el primer aviso

El descuento que se cuela en el primer mensaje
El error más caro es meter una rebaja ya en el primer aviso, 'para que no se lo piense dos veces'. Cuesta dinero con la mitad de esos clientes, que iban a volver igual, sin rebaja, solo con el recordatorio. Y enseña algo peor a la otra mitad: que dejar una reserva a medias tiene premio. La próxima vez que ese cliente dude entre terminar la reserva o dejarla a medio hacer, ya no dudará: se irá a propósito, a esperar el mensaje con el descuento. Un año después, ese mismo cliente abandona antes de pagar en cada compra, porque ya sabe que esperar sale más barato que decidir a la primera.

La forma cambia según lo que se vendió, aunque el trabajo del primer aviso sea el mismo. En una tienda de ropa, el recordatorio nombra las prendas que quedaron en el carrito, no "tu compra". En una academia con bonos de clases, nombra el bono y la sesión concreta que se quedó sin reservar, no "tu plaza". En una asesoría que cobra por horas, nombra la gestión que se quedó sin encargar, no "tu consulta". El detalle no es un capricho de redacción: es lo que distingue un aviso hecho para ese cliente de un aviso hecho para cualquiera.

El primer aviso frente a los que vienen después

Qué cambia entre el primer aviso y los que insisten después
El primer aviso
  • Recuerda lo que quedó a medias, con nombre y hora exactos
  • Usa el mismo tono con el que el negocio contesta siempre
  • No lleva descuento ni oferta
  • No exige respuesta
El segundo y el tercer aviso
  • Pueden ofrecer ayuda concreta, no solo el recuerdo
  • Pueden poner un plazo para el hueco o el precio
  • Es donde entra, si entra, algo parecido a un incentivo

Cual elijo: El primer aviso es siempre recordatorio puro, sin excepción de tono. La única vez que se salta este orden es con una compra cara y poco frecuente, un alquiler de temporada o una reforma, donde no hay una segunda vuelta barata dentro de un mes: ahí el primer aviso ya puede incluir una pregunta directa sobre qué le faltó para decidir, porque esa conversación no se puede permitir esperar al tercer intento.

El tono cuenta tanto como el texto

El primer aviso se escribe con el mismo tono con el que ese negocio contesta el teléfono. Si normalmente no se usan signos de exclamación, no empieces a usarlos aquí. Un "¡Hola!" con signo de admiración en un negocio serio suena a que el mensaje lo mandó una máquina, aunque lo hayas escrito tú mismo, palabra por palabra.

Tampoco hace falta firmarlo como si fuera una carta. Con el nombre del negocio en el remitente de WhatsApp basta. Cuanto más se parezca a algo que escribiría la persona que atiende ese negocio cada día, menos parece un aviso automático, y menos motivos da para acabar bloqueado antes del segundo intento.

Lo que queda montado

Con esto, el primer aviso de la secuencia ya está escrito y programado para saltar a los quince minutos de que el cliente se fuera a medias. Lo que hace el segundo aviso cuando el primero no basta, y cuánta ayuda puede ofrecer antes de tocar el precio, es la próxima parada.

Lo que te llevas
  • El primer aviso solo recuerda lo que quedó a medias, con el nombre exacto del servicio y la hora
  • No lleva descuento, no lleva plazo, no pregunta si el cliente sigue interesado
  • El enlace lleva a la misma reserva, no a la página de inicio
  • El tono es el mismo con el que ese negocio contesta siempre, sin signos de más

Ponte a prueba

Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.

1. Una tienda de ropa ve que un cliente dejó tres prendas en el carrito sin pagar. Alguien propone que el primer aviso incluya un 10% de descuento para 'asegurar la venta'. ¿Qué se decide?

No se mete el descuento en el primer aviso. Se manda solo el recordatorio del carrito, con las prendas y el enlace de pago tal como estaban. El descuento, si llega, se guarda para el aviso siguiente: meterlo ya en el primero enseña a todos los clientes que dejar la compra a medias sale a cuenta.

2. Un centro de fisioterapia quiere que el primer aviso pregunte '¿Sigues queriendo tu cita del jueves?', para confirmar antes de ofrecer el hueco a otro paciente. ¿Se manda así?

No con esa pregunta. Se cambia por una frase que no invite a decir que no, como 'la cita del jueves a las 12:00 sigue libre por si la quieres retomar'. La necesidad de liberar el hueco se resuelve con un plazo, y el plazo va en el segundo aviso, no disfrazado de pregunta en el primero.

3. Una inmobiliaria que gestiona alquileres de temporada tiene un cliente que dejó a medias la reserva de un apartamento de dos semanas, una compra que casi nunca se repite en menos de un año. ¿El primer aviso se comporta igual que el de la peluquería?

No igual. Al ser una compra cara y poco frecuente, el primer aviso ya puede incluir una pregunta directa sobre qué le faltó para decidir, en vez de limitarse al recordatorio puro: ahí no hay una segunda vuelta barata dentro de un mes, así que conviene adelantar esa conversación desde el primer contacto.

Ese primer mensaje ya está escrito y esperando su turno. El segundo tiene un trabajo distinto: no recordar, sino resolver la duda que de verdad frenó la compra, antes de pensar siquiera en un descuento.

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