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La foto que vende antes de leer el precio
Sabe qué debe llenar el encuadre de cada ficha según venda un objeto, un resultado o un momento, y por qué WhatsApp recorta la miniatura en cuadrado.
Tienes las fichas del catálogo decididas y las fotos guardadas en el móvil: media docena por producto, tomadas en momentos distintos, con luces distintas, algunas de cerca y otras desde el otro lado del mostrador. Toca elegir una por ficha y no sabes cuál.
La duda no es qué foto es más bonita. Es qué foto explica, en el segundo que tarda alguien en pasar el dedo por la pantalla, qué va a recibir si pulsa "pedir por WhatsApp". Si hace falta leer la descripción para entenderlo, la foto ya ha fallado. Y si en esa misma pantalla hay diez fichas y solo la tuya se entiende a la primera, es la tuya la que se abre.
Objeto, resultado o momento: qué llena el centro de la foto
Ficha a ficha, la pregunta es qué debe ocupar el centro de la foto: la cosa, lo que queda después de usarla, o el rato en que se disfruta. Una bisutera que vende pendientes hechos a mano fotografía el pendiente. Una peluquería que vende un corte fotografía la cabeza ya cortada, no las tijeras ni el sillón. Un catering que vende un menú de boda fotografía la mesa puesta, porque parte de lo que se compra es ese momento, no solo el plato.
Confundir las tres es el error más repetido, y casi nunca se nota hasta que alguien lo señala.
Fondo limpio con el producto solo, o el producto en su momento
- Todo el encuadre es el objeto, sin nada alrededor que distraiga
- Mismo fondo y misma luz en todas las fichas, para que el catálogo parezca uno y no un collage de fotos sueltas
- Sirve para lo que se sostiene en la mano: joyas, ropa, repuestos, tartas, cualquier pieza que se entiende sola
- Se ve el resultado o el ambiente, no solo la pieza suelta
- Hace falta cuando lo que se vende es una sensación: una mesa puesta, una habitación, un peinado ya hecho
- El objeto ocupa menos encuadre de forma natural, así que hay que acercar más la cámara de lo que parece necesario al principio
Cual elijo: Si el cliente puede sostenerlo en la mano, fondo limpio y el objeto llenando el cuadro. Si compra un resultado o un rato, foto del momento, pero acercada: nunca la foto general de la sala completa.
La luz decide más que la cámara del móvil
No hace falta cámara buena para que una foto de catálogo funcione. Hace falta luz que no cambie de una ficha a otra. La luz de ventana a media mañana, de lado y no de frente, dibuja el volumen del producto sin sombras duras ni el brillo blanco del flash directo.
El flash del móvil aplana lo que fotografía y deja un punto blanco justo donde debería verse el detalle: la textura de una tela, el brillo de una pieza de bisutería, el punto del corte de pelo. Si todas las fichas se hacen con la misma luz de ventana, a la misma hora, el catálogo entero parece hecho el mismo día aunque las fotos se tomen a lo largo de meses.
El cuadrado manda: piensa en la miniatura, no en la foto entera
El catálogo de WhatsApp Business enseña las fichas en una rejilla de cuadrados. Da igual la foto que subas: si es rectangular, la aplicación recorta los lados para encajarla en ese cuadrado. Una foto donde el pendiente está en la esquina izquierda puede acabar con el pendiente fuera de la miniatura, y el cliente solo ve fondo.
Por eso el criterio no es que se vea bien la foto grande. Es que se vea bien el cuadrado que sale primero. Antes de subir una foto, se centra lo que se vende, dejando el mismo margen arriba, abajo y a los lados. Si el móvil tiene guía de cuadrícula al hacer la foto, se activa y se coloca el producto en el centro, no en un lateral como enseñan los cursos de fotografía normales: aquí lo que importa es sobrevivir al recorte, no la composición artística.
- 1El producto solo
Sin manos ni herramientas alrededor. - 2Mismo fondo
La pared blanca del taller para todas las fichas, no la mesa de trabajo. - 3Luz de ventana
A media mañana, nunca flash directo. - 4Centrado
El producto ocupa casi todo el encuadre, con el mismo margen en los cuatro lados. - 5Si es un corte o un peinado
La foto es del resultado ya terminado, con la persona mirando de frente. - 6Una pieza por foto
Nada de fotos de grupo ni de fichas donde salga más de un producto a la vez.
Lo siguiente: que ese precio no cambie entre la web y el chat.
- Cada ficha tiene decidido si enseña el objeto, el resultado o el momento
- Las fotos del catálogo comparten fondo y luz entre sí, aunque se tomen en fechas distintas
- El producto queda centrado pensando en el recorte cuadrado de la miniatura
- Ninguna foto reciclada de redes sociales queda en el catálogo
Ponte a prueba
Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.
1. Una tienda de velas solo tiene fotos hechas desde el mostrador, con el resto del expositor alrededor de cada vela.
No sirven tal cual: hay que rehacerlas acercando la cámara y centrando cada vela sola, porque el recorte cuadrado de WhatsApp deja la pieza diminuta y con el expositor de fondo.
2. Una entrenadora personal vende sesiones sueltas y solo tiene una foto del gimnasio vacío antes de abrir.
Esa foto no vale porque vende un objeto que no es lo que ofrece: hay que fotografiar el momento, una sesión en marcha o el estado tras el entrenamiento, porque lo que se compra es la experiencia, no el espacio.
3. Una pastelería tiene una foto profesional de la mesa de postres de una boda, hecha para la web, con el logotipo superpuesto y encuadre panorámico.
No se sube igual al catálogo: se recorta el logotipo y se centra la mesa antes de subirla, porque aunque la foto sea buena para la web, en el cuadrado de WhatsApp el texto superpuesto sobra y el encuadre panorámico deja la mesa fuera de la miniatura.
Con las fotos ya recortadas para el cuadrado de WhatsApp, queda el número que va al lado: el mismo que tienes puesto en la web, o el catálogo empieza a mentir.