Nuevo en la biblioteca: Una reserva, dos cosas que tienen que estar libres a la vez. Leer el artículo
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La garantía que firmas para no necesitar el historial que no tienes

Sales de esta lección con una garantía real, con límite, escrita junto al precio de tu web.

4 min de lectura

Ya sabes qué cuentas en el hueco donde iría tu historial, en qué tiempo verbal lo escribes, y qué haces con la sección de reseñas mientras está vacía. Pero queda una pregunta que ninguna de esas tres respuestas contesta: si a tu cliente no le gusta el resultado, ¿qué pasa?

Un negocio con años responde a eso sin decir nada: hay gente que vuelve, se nota, se comenta. Tú no tienes ese silencio a tu favor todavía. Lo que sí tienes es una frase que puedes escribir hoy mismo y que hace el mismo trabajo: una garantía.

No hace falta inventar una política de empresa grande. Hace falta elegir una sola garantía, que puedas cumplir con lo que ya tienes en tus manos ahora mismo, y ponerla donde se decide la compra.

Por qué una garantía sustituye al historial

Una reseña dice "esto ya funcionó antes, pregúntale a quien lo probó". Una garantía dice "esto funciona o me hago cargo yo". Para quien decide hoy, las dos resuelven la misma duda: qué pierde si esto no sale como espera.

La diferencia es quién la escribe y cuándo. La reseña la escriben otros, con el tiempo. La garantía la escribes tú, ahora mismo, con una frase. Por eso es la pieza que sí tienes en la mano el primer mes.

Con qué la pagas: dinero o tiempo

Toda garantía se paga con algo. Antes de escribir la tuya, decide con qué la vas a pagar: con dinero, devolviendo lo cobrado, o con tu tiempo, repitiendo el trabajo.

Cuando empiezas, pagar con tiempo suele salir más barato que pagar con dinero. No necesitas caja, ni una política de reembolsos, ni llevar la cuenta de a quién le devolviste qué. Necesitas un hueco en tu agenda, que es justo lo que más te sobra ahora.

Devolver el dinero o repetir el trabajo
Devolución del dinero
  • Cierra la duda de un plumazo: si no vale, no se paga.
  • Sale de tu caja, que en el primer mes suele ser la más pequeña que vas a tener nunca.
  • Exige definir de antemano un plazo de devolución y quién decide si aplica.
Repetir el trabajo sin coste
  • Solo cuesta tu tiempo: una plaza más en la agenda, no dinero de tu bolsillo.
  • Funciona en servicios que se pueden repetir: un corte, una limpieza, una sesión, un diseño.
  • No sirve si el servicio es de una sola vez y no admite un segundo intento.

Cual elijo: Si tu servicio se puede repetir, elige repetir sin coste: no toca tu caja y es la garantía más fácil de sostener sin historial detrás. Elige devolver el dinero solo cuando el servicio sea puntual y no admita repetición, como una consulta corta o un informe, y devuelve el importe de esa sesión concreta, nunca una cifra abierta.

El límite que la hace cumplible

Una garantía sin límite no es generosidad: es una promesa que no vas a poder sostener el día que te la pidan varias personas a la vez. El límite no se esconde en la letra pequeña, se dice en la misma frase que la garantía.

Un plazo ("dentro de los siete días siguientes"), un alcance ("una repetición por trabajo"), o los dos a la vez. Eso no la hace más pequeña a ojos de quien lee. La hace creíble, porque suena a algo que de verdad vas a cumplir.

Cómo se escribe, junto al precio
Garantía: si el resultado no es el que hablamos, lo repito sin coste dentro de los siete días siguientes.
Copiar la garantía de un negocio grande
El error que más se paga es coger una frase ya vista en otro sitio, del tipo "satisfacción garantizada, sin preguntas", y pegarla sin pensar qué pasa si de verdad te la reclaman diez veces el primer mes. Si no sabes cuántas veces podrías cumplirla, no la escribas así: escribe la versión con plazo y alcance, que es la que vas a poder sostener el día que alguien te tome la palabra.
Lo que te llevas
  • Tienes elegida una garantía: repetir sin coste o devolver el dinero, según si tu servicio se puede repetir.
  • Lleva un límite explícito, de plazo o de alcance, escrito en la misma frase.
  • Está junto al precio en tu web, donde se decide la compra, no en una página aparte.
  • Lo siguiente: cómo cuentas que tienes toda la agenda libre sin que suene a que nadie te llama.
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