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Las dos horas después de que ya ha pasado
Sales sabiendo en qué orden llamas, qué le pides a cada uno y qué frase escribes cuando ya ha entrado alguien en tu dominio o en tu correo.
Has puesto la contraseña que no se repite, el correo de recuperación ajeno al dominio, la app en vez del SMS, el bloqueo de transferencia y el ojo entrenado para el correo falso. Aun con todo eso, pasa. Son las diez de la noche y el correo de tu dominio deja de aceptar la contraseña de siempre. O te llega un aviso del registrador diciendo que el dominio va a cambiar de titular. O un cliente te escribe preguntando por una factura que tú no has mandado. En ese segundo no hace falta que sepas quién ha entrado ni cómo lo ha hecho. Hace falta que sepas qué llamada haces primero.
Las dos horas siguientes son las que deciden si te quedas sin el dominio o si solo pierdes una tarde arreglándolo. No es un plazo simbólico. Pasado ese margen, un traspaso mal frenado puede estar ya en marcha, y un correo con una regla de reenvío oculta lleva ese tiempo copiando todo lo que entra en tu bandeja. Cuanto más tardes en reaccionar, menos margen tienes para elegir cómo resolverlo y más te toca aceptar lo que ya haya pasado.
El primer minuto: comprueba qué todavía tienes
No empieces por cambiar contraseñas a ciegas. Empieza por comprobar dos cosas: si aún entras al panel del registrador con tu contraseña, y si aún entras al panel del correo. El resultado de esa comprobación decide todo lo que viene después.
Si entras en uno de los dos, ese acceso es tu ancla. No cierres esa sesión mientras trabajas, y no la gastes mandando un correo de más: úsala para actuar directamente sobre el panel, que es más rápido que esperar respuesta de un soporte.
Si no entras en ninguno de los dos, no pierdas diez minutos probando contraseñas antiguas por si acaso. Pasa directamente a escribir al soporte de urgencia, que es el paso del minuto treinta.
Fíjate en la diferencia entre dos negocios reales. Uno detecta el problema a las diez de la noche y para las diez y media ya tiene borrada la regla de reenvío y bloqueada la transferencia del dominio. El otro lo detecta a la misma hora, pero se pasa cuarenta minutos intentando adivinar la contraseña nueva antes de avisar a nadie. El primero pierde una noche de sueño. El segundo, en el peor de los casos, pierde el dominio.
- Minuto 0Compruebas si aún entras con tu contraseña al panel del registrador y al del correo. Si entras en uno de los dos, ese es tu ancla: no cierres la sesión.
- Minuto 5Si entras al correo, cambias la contraseña y revisas las reglas de reenvío automático. Si hay una regla que copia el correo entrante a una dirección que no reconoces, la borras antes de nada.
- Minuto 15Si entras al registrador, activas o confirmas el bloqueo de transferencia y revisas los servidores de nombres. Si han cambiado, los devuelves a los tuyos.
- Minuto 30Si no entras a ninguno de los dos, escribes al soporte del registrador y al del correo por su canal de urgencia, con tu documento de identidad y la fecha de compra del dominio a mano.
- Minuto 60Avisas a tu banco o pasarela de pago de que revisen movimientos si tu correo del dominio figura en la cuenta, y desconectas temporalmente la línea de WhatsApp Business si depende de ese correo para el código.
- Minuto 120Si el correo estuvo comprometido, mandas un aviso corto a tus clientes recientes: que ignoren cualquier mensaje de pago tuyo de las últimas horas que no sea este.
A quién avisas, y en qué orden
El registrador es quien puede frenar que el dominio cambie de dueño. El proveedor de correo es quien puede cerrar la puerta por la que quien entró sigue leyendo lo que te llega. Son dos empresas distintas, con dos soportes distintos, y a las dos hay que avisar, aunque el problema haya empezado solo en una.
Si usas el correo de tu dominio para recibir avisos de pago o para el número de tu línea de WhatsApp Business, añade dos avisos más: al banco o la pasarela de pago, para que revisen movimientos de las últimas horas, y una desconexión temporal de la línea si depende de ese correo para recibir el código de verificación cada vez que alguien intenta entrar.
Si el correo llegó a estar en manos de otra persona, aunque solo fueran unas horas, avisa también a los clientes con los que hayas cruzado correo o facturas en ese tiempo. No hace falta una explicación larga. Basta una frase que les diga que ignoren cualquier mensaje de pago que no venga de este aviso.
El mensaje que escribes al soporte del registrador no necesita ser largo ni disculparse por escribir de madrugada. Necesita tres cosas: qué pides, desde cuándo notas el problema y con qué pruebas cuentas.
El error que alarga el problema semanas
Cuando por fin vuelves a entrar al correo, la tentación es cerrar el susto ahí mismo: contraseña nueva, listo. No lo es.
Mientras haces todo esto, guarda constancia. Una captura de pantalla del aviso raro, la hora exacta en la que dejaste de entrar, el nombre de la regla de reenvío que borraste. No es papeleo de más: es lo que el soporte del registrador te va a pedir para creerte, y es lo que necesitarás si el banco te pregunta por qué hay un cargo que no reconoces.
Si ya activaste el candado de transferencia del que hablamos antes en este curso, este es el momento en que se nota. Con el bloqueo puesto, un traspaso no se completa aunque quien haya entrado tenga tu contraseña, y eso te compra las horas que necesitas para reaccionar sin la presión de perder el dominio en paralelo. Revisa también que el correo de recuperación al que te llegan los avisos de restablecimiento no sea otra cuenta dentro del mismo dominio comprometido: si lo es, quien entró la controla igual que tú.
- Sabes qué comprobar en el primer minuto: si aún entras al registrador, si aún entras al correo.
- Tienes el orden de avisos: registrador, correo, banco o pasarela, clientes.
- Tienes el texto exacto que escribes al soporte de urgencia.
- Sabes revisar las reglas de reenvío antes de dar el problema por cerrado.
Ponte a prueba
Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.
1. Entras al panel del correo sin problema pero el registrador ya no acepta tu contraseña. ¿Qué haces primero?
Usas el acceso al correo como ancla: cambias la contraseña, revisas y borras cualquier regla de reenvío oculta, y desde ahí escribes al soporte de urgencia del registrador con tu documento de identidad y la factura de compra, en vez de perder tiempo probando contraseñas antiguas del registrador.
2. Llevas dos horas sin poder entrar a ninguno de los dos paneles, pero activaste el bloqueo de transferencia hace tres meses. ¿Sigue sirviendo de algo?
Sí: el bloqueo frena el traspaso aunque quien entró tenga la contraseña, así que aunque no puedas entrar, el dominio no cambia de titular sin que tú lo autorices. Eso te da margen para resolver el acceso al correo sin la presión de perder el dominio en paralelo.
3. Ya recuperaste el correo y cambiaste la contraseña. ¿Puedes dar el aviso por resuelto?
No hasta que revises las reglas de reenvío y respuesta automática. Si quien entró dejó una regla que copia el correo entrante a otra dirección, sigue leyendo todo lo que te llega, incluidos futuros restablecimientos de otras cuentas, aunque ya no tenga tu contraseña vieja.