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La variable que mueve tu precio, no 'presupuesto sin compromiso'

Al terminar sabes cuál es la variable que hace subir o bajar tu precio y cómo nombrarla en la ficha en vez de escribir 'presupuesto sin compromiso'.

5 min de lectura

Abres el editor de tu ficha y llegas a la línea del precio. No tienes uno fijo: cada trabajo es distinto, cada cliente pide algo un poco distinto, y poner una cifra sería mentir. Escribes "presupuesto sin compromiso" y pasas a lo siguiente.

Esa frase no dice nada. El cliente que la lee no sabe si tu servicio le va a costar cuarenta euros o cuatro mil, así que tiene que escribirte para averiguarlo. Es trabajo tuyo que podrías haberte ahorrado, y es también el motivo por el que la mitad de esas conversaciones se quedan a medias: preguntas tú, contesta él, vuelves a preguntar, y para cuando llegas a un número el cliente ya le escribió a otro que sí puso algo.

"Presupuesto sin compromiso" evita la única pregunta que de verdad importa: qué es lo que hace que tu precio suba o baje.

Detrás de 'depende' hay una sola cosa que pesa

Cuando dices que tu precio "depende", en tu cabeza ya sabes de qué. Un fontanero no cobra lo mismo por cambiar una zapata que por rehacer la instalación de un baño entero, pero tampoco piensa en veinte cosas a la vez: piensa en una, la que separa esos dos casos. Una reformista no calcula el presupuesto pieza a pieza mientras le describen el piso por teléfono; oye una palabra —tabique, gotelé, cocina— y ya sabe en qué rango se mueve.

Esa variable existe aunque no la hayas puesto por escrito. Es la primera pregunta que le haces a cualquiera que te llame antes de poder decirle algo. Si todavía no sabes cuál es la tuya, piensa en los últimos cinco presupuestos que diste y en la primera pregunta que hiciste en cada uno. Se repite.

Escribir 'depende' o nombrar de qué
Escribes 'presupuesto sin compromiso'
  • El cliente no sabe si tu precio entra en lo que puede pagar antes de escribirte
  • Contestas la misma pregunta de fondo, caso por caso, una y otra vez
Nombras la variable que mueve tu precio
  • El cliente se ubica solo, sin preguntarte antes
  • Los mensajes que te llegan traen el caso descrito, no un hueco en blanco
  • El que no encaja se aparta antes de escribir
  • El que sí encaja llega con menos miedo a la cifra

Cual elijo: Nombra la variable siempre que exista, y casi siempre existe. Deja 'consulta' para el encargo tan fuera de lo normal que ni tú sabes por dónde va a salir; en la mayoría de negocios eso pasa una vez al año, no en cada ficha.

La misma pregunta, negocio a negocio

La variable no es el precio, es lo que preguntas antes de darlo
NegocioLo que pregunta antes de dar precioVariable que nombra en la ficha
Fontanero¿Es una avería puntual o una instalación completa?Avería puntual o instalación completa
Reformista¿Hay que tocar tabiques o solo cambiar acabados?Obra con tabiquería o solo acabados
Peluquería a domicilio¿Es mantenimiento del corte o un cambio de forma o color?Corte de mantenimiento o cambio de forma
Abogado laboralista¿El caso se resuelve por carta o acaba en juzgado?Reclamación extrajudicial o vía judicial

El error de quedarse a medias

Nombrar una variable que no dice nada
<p>Cambiar "presupuesto sin compromiso" por "el precio depende del proyecto" no arregla nada: sigue sin decir nada. La variable solo sirve si el cliente puede contestarla él solo, sin tenerte delante. "¿Tu reforma toca tabiques o solo cambias azulejo y grifería?" lo contesta cualquiera mirando su propia casa. "Depende del proyecto" no lo contesta nadie, ni tú mismo hasta que vas a verlo.</p>

Cómo queda escrito

La ficha de un fontanero, con la variable puesta
Avisos y reparaciones puntuales: se resuelven en una visita, con el precio cerrado al llegar. Instalaciones completas de baño o cocina: presupuesto aparte según metros y materiales, y la visita de medir no se cobra.

Con esto tienes media tarea hecha: sabes qué palabra le falta a tu ficha. Lo que no has decidido todavía es dónde se traza la línea dentro de esa variable, a partir de cuántos metros cambia el precio, con qué palabra en el mensaje del cliente sabes que ya no es una avería puntual. Esa línea es lo siguiente.

Lo que te llevas
  • Tienes identificada la variable que hace subir o bajar tu precio, no una lista de excusas
  • Sabes que esa variable la tiene que poder contestar el cliente solo, sin escribirte antes
  • Has visto cómo se nombra en una ficha real, con el fontanero como plantilla
  • Has quitado 'presupuesto sin compromiso' de las frases que te sirven

Ponte a prueba

Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.

1. Una peluquera a domicilio escribe en su ficha "el precio depende del tipo de servicio" y sigue recibiendo mensajes preguntando cuánto cuesta un corte. ¿Qué falla?

"Tipo de servicio" no es una variable, es la lista de servicios repetida con otro nombre. Tiene que bajar un nivel: dentro de "corte", lo que mueve el precio de verdad —el largo del pelo, si lleva mechas o no— es la palabra que falta, no "servicio".

2. Un reformista quiere nombrar su variable, pero su precio depende a la vez de los metros, de si toca instalaciones y de la calidad de los materiales. ¿Pone las tres en la ficha?

No. Elige la que más pese, normalmente si toca instalaciones, porque ahí es donde el precio salta, y deja las otras dos para el presupuesto, no para la portada. Poner tres variables en la ficha pesa igual que no poner ninguna: nombrar es simplificar, no enumerarlo todo.

3. Un abogado laboralista escribe "el precio depende de la dificultad del caso" pensando que ya nombró su variable. ¿Lo hizo?

No, porque "dificultad" no la puede evaluar el cliente sobre sí mismo: es él quien decide qué le parece difícil. Hay que traducirla a algo que sepa de su propio caso sin preguntar, como si la empresa ya respondió o si va a haber juicio. Esa traducción es lo que separa una variable útil de una que solo suena a variable.

Pero nombrar la variable no basta si detrás escondes una lista entera de factores: el siguiente paso es quedarte con uno solo, el que tu cliente ya sabe de sí mismo sin que se lo preguntes.

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