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Los años que cuentan, no los que cumples
Sabrás qué años de tu trayectoria contar en cada encargo, y tendrás escrita la frase que los pone en tu ficha o tu web.
Llevas quince años en esto. Te sientas a escribir la frase que dice quién eres y sale "quince años de experiencia". Ocupa una línea, suena bien y no contesta nada.
Porque la pregunta que tiene en la cabeza quien lee no es cuántos años llevas vivo del oficio. Es si sabes hacer justo esto que te está pidiendo, y desde cuándo lo haces.
Ya sabes que hay encargos donde preguntan por ti antes que por el precio. Cuando pasa eso, lo primero que hay que resolver es qué trozo de tu trayectoria contar, y cuál dejar fuera aunque sea cierto.
El año que pesa no es el primero que trabajaste
Imagina un fontanero con dieciocho años de oficio. La caldera de condensación que instala hoy no existía cuando empezó: llegó al mercado hace ocho años. Si escribe "dieciocho años de experiencia", quien tiene la caldera rota no sabe si eso incluye la suya.
Lo que resuelve la duda es la cifra pequeña: ocho años instalando calderas de condensación. Son menos años y pesan más, porque contestan la pregunta exacta que tiene delante quien lee.
La regla es esta: cuenta desde que empezaste a hacer esto, no desde que empezaste a trabajar. El resto de tu trayectoria puede quedar fuera de esa frase, aunque sea verdad y aunque te enorgullezca.
Aquí aparece una tentación: si tienes veinte años, ponerlos todos, por si suman. No suman. A quien busca fotos de boda no le ayuda saber que llevas veinte años haciendo fotografía si los primeros doce fueron reportajes de prensa. Esa parte no contesta su duda y encima le obliga a hacer la cuenta él solo para llegar a lo que sí le interesa.
Poner los veinte años enteros es cómodo: es más fácil copiar el total que pararse a pensar qué parte de tu historia responde la pregunta de hoy. Pero lo cómodo para ti es trabajo extra para quien lee, y quien lee no tiene por qué hacerlo.
Omitir esos doce años no esconde nada; ordena la información para que se vea antes lo que sí importa. Pasa igual con una profesora de inglés que lleva diez años dando clase y dos preparando el First Certificate por videollamada. Si alguien busca justo eso, los dos años son el dato que decide. Los ocho anteriores, de conversación presencial con adultos, no lo son.
Si no tienes esos años, no los inventes
Y al contrario también pasa: te piden algo que llevas haciendo poco tiempo, aunque el oficio de base lo domines desde hace años. Un electricista con doce años de experiencia general empieza este año a instalar puntos de carga para coche eléctrico. Lleva seis instalados.
Escribir "doce años de experiencia" en esa ficha es engañoso, aunque no mienta en ningún dato suelto: da a entender una trayectoria en los puntos de carga que no existe. Esconder que acaba de empezar tampoco funciona, porque si el cliente pregunta, la respuesta sale igual, solo que ya sin confianza.
- "Doce años de electricista"
- No dice si has tocado esto antes
- Suena a relleno cuando preguntan justo por los coches eléctricos
- "Electricista desde hace doce años"
- "Este año, seis puntos de carga instalados"
- Contesta la duda concreta sin fingir una trayectoria que no tienes
- Dice, sin decirlo, que ya sabías el oficio antes de aprender esto
Cual elijo: Elige la B siempre que la parte específica sea reciente y corta: el total da la base, lo específico da la respuesta. Usarías la A solo si te piden el oficio general y no la especialidad, por ejemplo una avería eléctrica cualquiera en casa.
Lo que sobra, aunque sea gordo
Si algo pesado de tu trayectoria no tiene que ver con el encargo, se queda fuera aunque sea lo que más te enorgullece. Haber trabajado diez años para una marca conocida no ayuda a quien necesita una web para su panadería la semana que viene. Guárdalo para cuando alguien pregunte por eso en la conversación, no en la ficha.
Decidido esto, ya tienes el criterio para cualquier encargo que te llegue: cuál es el año que pesa, y qué parte de tu historia se queda fuera esta vez. Lo siguiente es a quién de tu equipo enseñas, cuando el que responde no eres solo tú.
- Sabes separar los años totales de oficio de los años haciendo justo lo que te piden en este encargo
- Tienes el criterio para decidir qué trozo de tu trayectoria pesa y cuál se queda fuera, aunque sea cierto
- Sabes que un dato pequeño y concreto convence más que un párrafo largo de méritos
- Tienes escrita la frase exacta para tu ficha o tu 'sobre mí', con el año que corresponde
Ponte a prueba
Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.
1. Llevas nueve años como entrenador personal, pero solo dos especializado en preparar oposiciones físicas. Te escribe alguien que se examina de bombero en cuatro meses. ¿Qué años pones?
Los dos. Es la cifra que contesta si sabes lo que necesita: preparar una prueba física con fecha. Los siete anteriores, entrenando a quien quiere perder peso, no le dicen nada sobre eso.
2. Tienes un título de hace quince años que casi no usas, y una acreditación de hace un año en la técnica concreta que te piden ahora. ¿Cuál mencionas primero?
La de hace un año. Pesa más lo reciente y específico que lo antiguo y general, aunque el título de hace quince años suene más serio en el papel.
3. Un cliente pregunta por tu experiencia y tienes dos historias: un proyecto grande para una empresa conocida hace ocho años, sin relación con lo que pide ahora, y tres proyectos pequeños del último año iguales al suyo. ¿Cuál cuentas?
Las tres pequeñas del último año. Contestan exactamente su duda: si sabes hacer esto, ahora. El proyecto grande queda para cuando alguien pregunte por otra cosa.