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Los años que cuentan, no los que cumples
Sabrás qué años de tu trayectoria contar en cada encargo, y tendrás escrita la frase que los pone en tu ficha o tu web.
Por Yodai · Publicado el 6 de septiembre de 2026 · Actualizado el 12 de octubre de 2026
Llevas quince años en esto. Te sientas a escribir la frase que dice quién eres y sale «quince años de experiencia». Ocupa una línea, suena bien y no contesta nada.
Porque la pregunta que tiene en la cabeza quien lee no es cuántos años llevas vivo del oficio. Es si sabes hacer justo esto que te está pidiendo, y desde cuándo lo haces. Google plantea una pregunta parecida a quien escribe una web, en su guía para crear contenido útil: si lo que cuenta se basa en experiencias de primera mano, como la de quien ha usado un producto o un servicio.
Hay encargos donde preguntan por ti antes que por el precio. Cuando pasa eso, lo primero que hay que resolver es qué trozo de tu trayectoria contar, y cuál dejar fuera aunque sea cierto.
El año que pesa no es el primero que trabajaste
Imagina un fontanero con dieciocho años de oficio. Las calderas nuevas que monta hoy tienen que cumplir una norma que no existía cuando empezó: el reglamento europeo de diseño ecológico de las calderas, que desde el 26 de septiembre de 2015 les exige un rendimiento mínimo. Él lleva nueve años especializado en las de condensación. Si escribe «dieciocho años de experiencia», quien tiene la caldera rota no sabe si eso incluye la suya.
Lo que resuelve la duda es la cifra pequeña: nueve años instalando calderas de condensación. Son menos años y pesan más, porque contestan la pregunta exacta que tiene delante quien lee.
La regla es esta: cuenta desde que empezaste a hacer esto, no desde que empezaste a trabajar. El resto de tu trayectoria puede quedar fuera de esa frase, aunque sea verdad y aunque te enorgullezca.
Aquí aparece una tentación: si tienes veinte años, ponerlos todos, por si suman. No suman. Un estudio de Kimberlee Weaver, Stephen Garcia y Norbert Schwarz, publicado en 2012 en el Journal of Consumer Research, parte de un efecto muy comprobado: quien juzga tiende a hacer una especie de media de lo que lee, así que añadir un mérito solo un poco favorable a uno muy favorable deja peor impresión, no mejor. Sus experimentos no eran con años de oficio, sino sobre todo con ofertas, como un lote de productos con un regalo pequeño, pero la idea encaja aquí. A quien busca fotos de boda no le ayuda saber que llevas veinte años haciendo fotografía si los primeros doce fueron reportajes de prensa. Esa parte no contesta su duda y encima le obliga a hacer la cuenta él solo para llegar a lo que sí le interesa.
Poner los veinte años enteros es cómodo: es más fácil copiar el total que pararse a pensar qué parte de tu historia responde la pregunta de hoy. En sus siete experimentos, quien tenía que presentar algo tendía a meter todo lo favorable que tenía, sin prever ese efecto. Pero lo cómodo para ti es trabajo extra para quien lee, y quien lee no tiene por qué hacerlo.
Omitir esos doce años no esconde nada; ordena la información para que se vea antes lo que sí importa. Pasa igual con una profesora de inglés que lleva diez años dando clase y dos preparando el First Certificate por videollamada. Si alguien busca justo eso, los dos años son el dato que decide. Los ocho anteriores, de conversación presencial con adultos, no lo son.
Si no tienes esos años, no los inventes
Y al contrario también pasa: te piden algo que llevas haciendo poco tiempo, aunque el oficio de base lo domines desde hace años. Un electricista con doce años de experiencia general empieza este año a instalar puntos de carga para coche eléctrico. Lleva seis instalados.
Escribir «doce años de experiencia» en esa ficha puede ser engañoso, aunque no mienta en ningún dato suelto: da a entender una trayectoria en los puntos de carga que no existe. La Ley de Competencia Desleal va en la misma línea: también es engañosa la información que, aun siendo veraz, por su contenido o presentación puede inducir a error y cambiar la decisión de quien la recibe, y eso alcanza a lo que cuentas de tus cualificaciones. Esconder que acaba de empezar tampoco funciona, porque si el cliente pregunta, la respuesta sale igual, solo que ya sin confianza.
- «Doce años de electricista»
- No dice si has tocado esto antes
- Suena a relleno cuando preguntan justo por los coches eléctricos
- «Electricista desde hace doce años»
- «Este año, seis puntos de carga instalados»
- Contesta la duda concreta sin fingir una trayectoria que no tienes
- Dice, sin decirlo, que ya sabías el oficio antes de aprender esto
Cuál elijo: Elige la B siempre que la parte específica sea reciente y corta: el total da la base, lo específico da la respuesta. Usarías la A solo si te piden el oficio general y no la especialidad, por ejemplo una avería eléctrica cualquiera en casa.
Lo que sobra, aunque sea gordo
Si algo pesado de tu trayectoria no tiene que ver con el encargo, se queda fuera aunque sea lo que más te enorgullece. Haber trabajado diez años para una marca conocida no ayuda a quien necesita una web para su panadería la semana que viene. Guárdalo para cuando alguien pregunte por eso en la conversación, no en la ficha.
Decidido esto, ya tienes el criterio para cualquier encargo que te llegue: cuál es el año que pesa, y qué parte de tu historia se queda fuera esta vez. Lo siguiente es a quién de tu equipo enseñas, cuando el que responde no eres solo tú.
- Sabes separar los años totales de oficio de los años haciendo justo lo que te piden en este encargo
- Tienes el criterio para decidir qué trozo de tu trayectoria pesa y cuál se queda fuera, aunque sea cierto
- Sabes que un dato pequeño y concreto convence más que un párrafo largo de méritos
- Tienes escrita la frase exacta para tu ficha o tu «sobre mí», con el año que corresponde
Ponte a prueba
Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.
1. Llevas nueve años como entrenador personal, pero solo dos especializado en preparar oposiciones físicas. Te escribe alguien que se examina de bombero en cuatro meses. ¿Qué años pones?
Los dos. Es la cifra que contesta si sabes lo que necesita: preparar una prueba física con fecha. Los siete anteriores, entrenando a quien quiere perder peso, no le dicen nada sobre eso.
2. Tienes un título de hace quince años que casi no usas, y una acreditación de hace un año en la técnica concreta que te piden ahora. ¿Cuál mencionas primero?
La de hace un año. Pesa más lo reciente y específico que lo antiguo y general, aunque el título de hace quince años suene más serio en el papel.
3. Un cliente pregunta por tu experiencia y tienes dos historias: un proyecto grande para una empresa conocida hace ocho años, sin relación con lo que pide ahora, y tres proyectos pequeños del último año iguales al suyo. ¿Cuál cuentas?
Las tres pequeñas del último año. Contestan exactamente su duda: si sabes hacer esto, ahora. El proyecto grande queda para cuando alguien pregunte por otra cosa.
Fuentes
- Crear contenido útil, fiable y centrado en las personas. Google Search Central, consultado en octubre de 2026.
- Reglamento (UE) nº 813/2013 de la Comisión, de 2 de agosto de 2013, por el que se desarrolla la Directiva 2009/125/CE del Parlamento Europeo y del Consejo respecto de los requisitos de diseño ecológico aplicables a los aparatos de calefacción y a los calefactores combinados. Diario Oficial de la Unión Europea, 2013, anexo II; texto en el Boletín Oficial del Estado.
- The Presenter's Paradox. Kimberlee Weaver, Stephen M. Garcia y Norbert Schwarz, Journal of Consumer Research, 2012; resumen en el repositorio de Virginia Tech.
- Ley 3/1991, de 10 de enero, de Competencia Desleal. Boletín Oficial del Estado, 1991 (texto consolidado), artículo 5.
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