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Los dos números que te dicen si la agenda funciona
Cada semana miras dos cifras -ocupación y faltas- y ellas te dicen si tocar la visibilidad, el precio, la señal o el plazo de cancelación.
Ya tienes la maquinaria montada: sabes cuánto dura de verdad cada cita, cuánto pedir de señal, hasta cuándo se puede cancelar sin perderla, qué hacer con quien no aparece y quién ocupa el hueco que se libera. Pero llevas semanas sin saber si esa maquinaria funciona. La sensación de "esto va bien" o "esto va flojo" no sirve para decidir nada un lunes por la mañana.
Hacen falta dos números, y solo dos. No un panel con diez métricas que no vas a mirar. Uno te dice si te falta gente. El otro te dice si te sobra confianza. Con esos dos sabes, cada semana, qué tocar y qué dejar quieto.
La ocupación: qué parte de tus horas se llenan
La ocupación es sencilla: de las horas que abres para citas, cuántas terminan con una reserva dentro. Si abres de 9 a 14 y de 16 a 20 de lunes a sábado, y cada cita dura lo que ya calculaste en la lección de la duración real, sabes cuántos huecos hay en la semana. Cuenta cuántos se llenaron.
Mídela un día fijo, siempre el mismo, con el mismo criterio: horas abiertas contra horas reservadas, no cita contra cita, porque no todas duran lo mismo y una cita larga vacía pesa más que una corta.
Las faltas: cuántas citas se caen aunque haya señal
La falta no es la cancelación con aviso: esa ya está resuelta, se libera el hueco y entra el siguiente de la lista de espera. La falta es la cita confirmada, con señal cobrada y recordatorio enviado, donde no aparece nadie.
Se cuenta sobre las citas confirmadas de la semana, no sobre las horas abiertas: faltas entre citas confirmadas. De 20 citas confirmadas, si dos se caen sin avisar, la tasa de faltas es del 10 %.
Ese número tiene un techo razonable. Con señal cobrada y recordatorio automático, un negocio de cita bien montado se mueve entre el 3 % y el 8 %. Por encima de eso no es mala suerte: algo del sistema no aprieta lo suficiente.
Qué tocar según lo que marquen los dos números
Ocupación baja y faltas bajas: la gente que reserva, viene. El problema no es de confianza, es de volumen. Aquí tocas visibilidad -el enlace en cada sitio donde apareces- o el horario que ofreces. No toques la señal ni el plazo de cancelación: ya funcionan.
Ocupación alta y faltas bajas: no toques nada. Es la combinación que buscas, y el error más caro en este punto es meterle mano a un sistema que va bien solo porque aburre que vaya bien.
Ocupación alta y faltas altas: tienes demanda, pero se te escapa por el lado de la confianza. Aquí no bajas el precio, que es lo primero que se le ocurre a casi todo el mundo: bajar el precio llena más huecos que luego también se caen. Aquí aprietas la señal o el plazo de cancelación.
Ocupación baja y faltas altas: con poca gente, cualquier falta pesa el doble sobre el número. Arregla primero el volumen; la tasa de faltas con pocas citas engaña.
- Duele más perder la señal, así que se piensa dos veces antes de no avisar
- Sirve cuando la señal actual es tan baja que perderla no supone un coste real
- Reduce el margen para cambiar de opinión sin coste, que es donde nacen la mitad de las faltas
- Sirve cuando la señal ya pesa, pero la gente cancela el mismo día sin avisar antes
Cual elijo: Si la señal actual es baja para lo que vale el hueco, sube la señal primero. Si la señal ya pesa pero el plazo de cancelación es largo, acorta el plazo: es más barato para el cliente avisar con tiempo que perder dinero por no avisar.
- Sabes calcular la ocupación (horas reservadas entre horas abiertas) y la tasa de faltas (faltas entre citas confirmadas), el mismo día cada semana
- Sabes qué palanca mover según el cruce de los dos números: visibilidad u horario para la ocupación, señal o plazo de cancelación para las faltas
- La agenda queda montada de punta a punta: horas reales, señal, plazo de cancelación, recordatorio, lista de espera para el hueco cancelado y, ahora, la manera de comprobar cada semana si todo eso sigue funcionando