No entregas hasta que no se cobra el resto
Sales sabiendo que la entrega no empieza hasta que el enlace del resto está pagado, así que no tienes que reclamar nada después.
La lección anterior dejó dicho que el resto se cobra en el mismo gesto de la entrega; esta es la que te obliga a cumplirlo aunque tengas el trabajo ya terminado y listo delante. Terminas el armario, la web, el logo, la reforma del baño. Le escribes al cliente: "ya está listo, cuando quieras te lo acerco". Y ahí empieza la parte que nadie te cuenta cuando montas tu negocio: esperar. Un día, dos, una semana. Al final le escribes tú: "¿cómo lo ves para lo del resto?". Y sientes que estás pidiendo un favor, no cobrando un trabajo que ya has terminado.
Con un armario a medida de 900 euros, si cobraste 270 de señal al aceptar el presupuesto, el problema no es el dinero: son los 630 que quedan y que dependen de que el cliente se acuerde, tenga la tarjeta a mano y le apetezca escribirte ese día concreto. Cuanto más tardas en entregar sin haber cobrado el resto, más se enfría esa urgencia, y más fácil es que el mensaje se quede sin responder tres días.
La solución no es escribir mejores recordatorios. Es no dejar que la entrega y el cobro sean dos momentos distintos en el tiempo.
El orden que evita perseguir
Ya sabes que el resto se cobra al entregar, no después de entregar. Lo que falta decidir es el orden exacto dentro de ese mismo instante: si entregas primero y confías en que el pago llegue detrás, o si el pago es lo que abre la puerta a la entrega.
- El cliente ya tiene lo que quería ver o usar
- El cobro pasa a depender de su memoria, no de tu gestión
- No te queda nada que retener para que el pago se acelere
- El pago es lo que abre la entrega, no al revés
- No hay hueco para el olvido ni para el "luego te transfiero"
- El cliente decide cuándo quiere lo suyo, y ese momento es el del pago
Cual elijo: Cobra antes de entregar siempre que el encargo se remate de una vez: un mueble, un logo, una reforma cerrada. Si trabajas con un cliente recurrente dentro de un bono que ya cobraste entero, ahí puedes flexibilizar el orden, porque ese dinero ya está en tu cuenta desde el principio.
- 1Terminas, no envías
El mueble está listo, el diseño exportado, la reforma rematada. No mandas nada todavía: ni fotos del resultado, ni el archivo final, ni las llaves. - 2Mandas el enlace del resto
Un mensaje con el enlace de cobro de los 630 euros que faltan. Sin explicaciones largas: el trabajo está acabado y esto es lo único pendiente. - 3Esperas el aviso, no la respuesta
No dependes de que el cliente te escriba "ya está pagado". El aviso de cobro te llega a ti solo, en cuanto el enlace se paga. - 4Entregas en cuanto lo ves
El mismo día, a veces la misma hora. Cuanto más rápido entregas tras el cobro, menos parece una transacción tensa y más un servicio bien resuelto.
- El resto se cobra antes de la entrega, no a cambio de la promesa de pagarlo
- El aviso de cobro te llega a ti, no depende de que el cliente te escriba
- Nada se enseña ni se entrega -ni fotos, ni archivos, ni llaves- hasta que el enlace está pagado
- En cuanto ves el cobro, entregas el mismo día, sin dejarlo para mañana
- Con esto el camino queda cerrado entero: del presupuesto al dinero en tu cuenta, sin tener que reclamar nada a nadie