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Dos buzones para empezar, no uno para todo
Sabes cuántos buzones de correo necesita tu negocio, cómo se llama cada uno y cuál no debes mezclar nunca con envíos masivos.
Ya tienes el dominio reservado y estás a punto de contratar el correo. Antes de darle a "crear cuenta", te toca decidir algo que parece pequeño y no lo es: cuántas direcciones vas a abrir con ese nombre.
Si abres una sola, todo entra revuelto: la reserva de un cliente, la factura de tu proveedor de internet y el correo de una newsletter a la que te apuntaste sin querer. Si abres diez, la mitad se quedan sin leer al mes siguiente.
El criterio no es cuánta gente trabaja contigo. Es cuántas tareas distintas va a recibir tu correo, y cuáles de esas tareas merecen su propia puerta.
Además, la mayoría de proveedores de correo cobran por buzón activo. Cada uno que abres y no usas es un gasto mensual que no te devuelve nada.
Una tarea, una puerta
Piensa en tu correo como en el mostrador de tu negocio. Si todo el mundo entra por la misma puerta —el cliente que quiere reservar, el proveedor que manda la factura del mes y el curioso que solo pregunta precios— acabas atendiendo mal a los tres.
Separar por tarea significa que cada dirección tiene un dueño y un motivo claro para existir. No la creas "por si acaso": la creas porque ya sabes qué correo va a caer ahí cada semana.
- Fácil de vigilar: solo miras un sitio
- Todo mezclado: la reserva de mañana se pierde entre spam de proveedores
- Si algún día lo usas para enviar avisos masivos, arrastra a todo lo demás si acaba en spam
- Sabes qué esperar en cada bandeja: reservas en una, facturas en otra
- Puedes dar acceso a solo esa bandeja a quien la lleve, sin enseñarle el resto
- Exige revisar más de un sitio, así que solo compensa si cada bandeja recibe correo de verdad
Cual elijo: Empieza por dos buzones si trabajas solo: uno de cara al cliente y otro para lo administrativo. Súmale un tercero con tu nombre en cuanto negocies tú en persona con proveedores o partners; no crees el cuarto hasta que una de esas bandejas se te haga bola de verdad.
Los tres que cubren casi cualquier negocio
Casi ningún negocio necesita más de tres para empezar. El primero es el de cara al público: donde llega la reserva, la consulta de precio, la queja. Lo revisas tú o quien atienda al cliente, y responde siempre en horas, no en días.
El segundo es el administrativo: facturas de proveedores, avisos del banco, papeleo. No necesita respuesta rápida, pero sí que alguien lo mire una vez a la semana sin que se pierda entre los mensajes de clientes.
El tercero lleva tu nombre. Es el que usas cuando negocias tú, en persona, con un proveedor o un partner: da más confianza que uno genérico y no lo comparte nadie más.
El nombre del buzón también es una decisión
"hola@" suena a que respondes tú, en persona; "info@" suena a centralita. Si tu negocio vive de la cercanía —una peluquería, una clínica pequeña, un taller— usa el primero: quien escribe a "hola@" espera una respuesta con tu voz, no una plantilla.
Si el volumen es alto y responde un equipo, "reservas@" o "pedidos@" deja claro qué se puede pedir ahí y evita el tono forzado de fingir que escribe una sola persona cuando escriben cinco.
Para el buzón administrativo, el nombre neutro funciona bien: "facturas@" o "administracion@" no necesita cercanía, necesita que el proveedor sepa dónde mandar el papeleo.
Cuándo se queda corto
Se queda corto cuando una de esas bandejas empieza a mezclar otra vez dos tareas distintas. Si en "hola@" te llegan tanto reservas como currículums de gente que quiere trabajar contigo, separa uno.
También cuando alguien que no eres tú necesita entrar a una bandeja sin ver las demás: ahí es cuando el buzón administrativo se independiza de verdad, con su propio acceso para quien lleve las cuentas.
Y se queda corto también al revés: si abriste tres buzones y llevas meses sin mirar uno, fusiónalo. Un buzón muerto es peor que no tenerlo: alguien puede seguir escribiéndote ahí pensando que lo lees, y tú no te enteras.
- Sabes cuántos buzones vas a crear con tu dominio: probablemente dos si trabajas solo, tres si negocias tú con proveedores
- Tienes claro qué tarea cae en cada uno: cliente, administración, tu nombre
- Has elegido cómo se llama cada buzón según el tono con el que quieres que te escriban
- Sabes que el buzón de cara al cliente no se comparte nunca con envíos masivos
- Lo siguiente es decidir quién guarda de verdad esos correos