Nuevo en la biblioteca: Una reserva, dos cosas que tienen que estar libres a la vez. Leer el artículo
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Quién ocupa el hueco que se acaba de cancelar

Al terminar tienes una lista de espera montada: quién entra primero, qué mensaje se manda y cuánto tiempo tiene para contestar antes de pasar al siguiente.

6 min de lectura

Son las diez de la mañana. Te acaban de cancelar la cita de las cinco de la tarde. Ya sabes que la señal se queda contigo porque cancela tarde: eso ya está resuelto. Lo que no está resuelto es el hueco. A las cinco, si no haces nada, esa hora se queda vacía y no la cobra nadie.

La reacción normal es escribir a un cliente cualquiera preguntando si le viene bien esa hora. Funciona una vez. La segunda vez que buscas en el móvil quién podría querer ese hueco, ya has perdido diez minutos que no tenías, y siguen siendo las diez de la mañana en un día con otras seis cosas que hacer.

Lo que falta no es más tiempo. Es una lista ya escrita antes de que pase nada, con un orden y un mensaje decidido de antemano, para que cuando llegue la cancelación solo tengas que apretar enviar.

Quién entra en la lista

La lista de espera no es «todo el mundo que alguna vez preguntó por un hueco». Es una lista corta de gente que ya te dijo, con sus palabras, que quiere entrar antes si se libera algo. Eso pasa de dos formas: alguien que llamó pidiendo una hora que no tenías, o alguien que canceló y te dijo que quería recolocarse pronto.

A los dos les preguntas lo mismo en el momento: «¿Quieres que te avise si se libera algo esta semana?». Si dicen que sí, apuntas nombre, teléfono y qué día les viene bien. Si dicen que no, no insistes ni les metes en la lista igualmente: una lista de espera con gente que no la pidió es spam, y spam que además vas a mandar el mismo día que necesitas una respuesta rápida.

El orden dentro de la lista es por fecha de la petición, no por quién te cae mejor o quién gasta más. El primero que pidió, el primero al que avisas. Si rompes ese orden alguna vez, que sea la excepción que recuerdas, no la norma que nadie ve.

Lo que haces en el momento de la cancelación
  1. 1Marca el hueco como libre
    En tu agenda, esa hora pasa a estado abierto antes de avisar a nadie. Si alguien más mira la agenda online en ese minuto, tiene que poder reservarla directamente sin pasar por la lista.
  2. 2Escribe al primero de la lista
    Un solo mensaje, con la hora exacta y hasta cuándo tiene para responder. No le llamas por teléfono a menos que ya hayáis quedado en que preferís llamada.
  3. 3Espera el tiempo fijado
    Nunca más de dos horas si el hueco es para el mismo día. Pasado ese tiempo sin respuesta, pasas al siguiente de la lista automáticamente.
  4. 4Cierra la lista en cuanto alguien confirma
    En cuanto uno dice que sí, avisas al resto de que el hueco ya está ocupado. Nadie se queda esperando una respuesta que ya no llega.
El mensaje que se manda al primero de la lista
Hola Marta, se ha liberado un hueco hoy a las 17:00. Si te viene bien, contesta a este mensaje antes de las 12:00 y te lo guardo. Si no contesto para entonces, ya no hará falta que respondas: se lo habré ofrecido al siguiente.

Por qué el plazo va en el mismo mensaje

Si no pones hora límite, la respuesta te puede llegar a las cuatro de la tarde para un hueco de las cinco, y ya no te sirve de nada. El plazo no es una amabilidad, es lo que hace que la lista funcione sin que tengas que estar pendiente del móvil toda la mañana.

El plazo depende de cuándo es el hueco. Si el hueco es hoy, dos horas como mucho. Si el hueco es dentro de tres días, puedes dar hasta el final del día siguiente: hay margen y no tiene sentido meter prisa a nadie.

Lo que no cambia es que el plazo esté escrito en el mensaje, no en tu cabeza. Si tú sabes que esperas hasta las doce pero el cliente no lo sabe, el cliente no tiene ninguna razón para darse prisa, y tú sigues sin el hueco cubierto a las doce y media.

Un mensaje a la vez o varios mensajes a la vez
Uno detrás de otro
  • Solo un cliente recibe el mensaje en cada momento
  • Nadie se lleva un chasco de última hora
  • Puede tardar más en cubrirse si el primero no contesta rápido
Varios a la vez, el primero que conteste se lo lleva
  • El hueco se cubre más rápido de media
  • Más de uno puede decir que sí a la vez, y alguien se queda con un no después de haber dicho sí
  • Necesitas escribir después a los que se quedan fuera, y eso cuesta más que el mensaje inicial

Cual elijo: Manda uno detrás de otro. La excepción es el hueco de última hora del mismo día en una lista muy corta, de dos o tres personas: ahí el riesgo de doble confirmación es bajo y la urgencia manda.

El error de dejar la lista abierta indefinidamente
Apuntar a alguien en la lista de espera y no volver a hablarle en tres semanas es peor que no tener lista. Esa persona sigue pensando que la vas a avisar, y cuando por fin resuelve su cita por otro lado, lo hace sintiendo que la dejaste tirada. Pon una fecha de caducidad a la petición: si en una semana no ha salido hueco, le escribes para decir que sigue sin salir y le preguntas si quiere seguir esperando o prefiere que le busques directamente una hora nueva más adelante.

Qué hacer si nadie contesta

A veces la lista entera dice que no, o no contesta nadie a tiempo. El hueco se queda vacío esa vez, y está bien que pase: no todos los huecos se rellenan, y forzarlo escribiendo a gente que no lo pidió rompe la confianza de la lista para la próxima vez.

Lo que sí conviene es anotar en algún sitio simple cuántos huecos se cubren y cuántos se quedan vacíos cada semana. No hace falta una hoja de cálculo complicada: una nota con dos números al lado del día basta. Si ves que se quedan vacíos casi siempre los mismos huecos, el problema no es la lista de espera, es esa franja horaria en concreto.

Dónde se cubren más los huecos, según cuándo avisas
Mismo día, aviso en 2 horas70%
Mismo día, aviso al cerrar30%
Con un día de margen85%

Cuanto antes avisas, más se cubre el hueco. Eso significa que en cuanto sepas que hay una cancelación, el mensaje al primero de la lista va antes que cualquier otra tarea del día, incluida la de reorganizar tú misma la agenda a mano.

La lista de espera resuelve el hueco suelto de hoy. Lo que falta es mirar la agenda entera cada semana y saber, con dos números, si hay que tocar algo.

Lo que te llevas
  • Tienes una lista corta con gente que pidió expresamente entrar si se libera un hueco, ordenada por quién lo pidió antes
  • Sabes qué mensaje mandar y qué plazo dar según si el hueco es para hoy o para dentro de unos días
  • Tienes decidido que escribes a uno cada vez, salvo huecos urgentes de listas muy cortas
  • Sabes qué hacer si nadie contesta: dejarlo vacío esa vez y anotar el patrón para la semana siguiente
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