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Repasa lo que dice cada rincón de tu web
Sales de aquí con cada frase de tu web decidida: la que se queda, la que se corta y la que faltaba.
Tu web ya está publicada. Probablemente ya la has mirado dos veces: al terminarla y al enseñársela a alguien de casa. Ninguna de esas dos veces cuenta, porque la miraste sabiendo de memoria lo que querías decir. Viste lo que tenías en la cabeza, no lo que hay escrito de verdad en la pantalla.
Hoy la abres distinto: como si no supieras nada del negocio. Frase por frase, rincón por rincón, decidiendo qué se queda, qué se corta y qué faltaba. No hace falta tocar el diseño ni escribir de cero. Hace falta leer con desconfianza lo que ya está puesto, porque una web puede verse bien y aun así callarse el dato que el cliente necesitaba para decidir, o repetir un precio que ya no es el que cobras.
Todavía no es el día de enseñársela a nadie; ese llega más adelante en este curso. Hoy el único lector eres tú, fingiendo ser un desconocido que aterriza en tu web buscando algo concreto y con prisa.
Rincón por rincón
- 1El titular de arriba
Tápate el resto de la pantalla y lee solo la primera frase, la que ocupa más letra arriba de todo. ¿Dice qué haces y para quién, o vale para cualquier negocio del sector? "Cortamos y peinamos en Triana" dice más que "Tu peluquería de confianza", porque la segunda la podría firmar cualquier peluquería de España sin cambiar una coma. Si tu titular no menciona ni el oficio ni el sitio donde trabajas, corrígelo ahora mismo con el botón ✎ que tienes arriba de la web; no lo dejes anotado para otro día, porque es la frase que más gente lee y la que menos gente relee después de la primera vez. - 2Quién eres
El párrafo de "sobre mí" o "sobre nosotros" solo sirve si cuenta algo que el cliente necesita para fiarse: cuánto tiempo llevas en el oficio, en qué zona trabajas, qué herramienta, marca o certificado usas. "Nos apasiona ofrecer calidad" no cuenta nada de eso, aunque suene bien en voz alta; táchalo aunque quede un hueco en blanco un rato, porque ese hueco lo vas a rellenar en el mismo paso con un dato real, no con otra frase bonita. - 3Qué haces y qué no
Ya decidiste en algún momento qué servicio va primero en la lista y cuál te callas del todo, porque no todos pagan igual ni te interesa el mismo tipo de cliente. Comprueba que esa decisión sigue en la pantalla tal cual la tomaste: que el servicio que más te paga sigue arriba, que no se ha colado uno que ya no ofreces, y que ninguno se quedó a medio escribir con una frase cortada. - 4El precio o el presupuesto
Si pones precio, que sea el mismo número en la sección de servicios y en la de contacto; un precio que cambia de una pantalla a otra parece un error aunque sea el mismo servicio con matices distintos. Si el precio depende del caso porque cada trabajo es distinto, que la web lo diga con una frase como "presupuesto en 24 horas" en vez de callarse. Un silencio en el precio no se lee como discreción: se lee como que hay algo que prefieres no enseñar todavía. - 5Cómo te encuentran y hasta dónde llegas
La zona de reparto que dejaste escrita con precio por tramos en la lección anterior tiene que aparecer con las mismas palabras en el pie de página y en el bloque de contacto, no solo en la sección donde la escribiste primero. Si en un sitio pone "toda la comarca" y en el otro solo el nombre de tu pueblo, el cliente que vive en el pueblo de al lado se cree la versión corta y no te escribe, aunque la versión larga fuera la verdadera.
¿Se queda o se corta?
- Da un dato: un horario, un precio, un plazo, un material concreto.
- Usa la palabra que usaría el cliente al buscar, no la que usarías tú en una reunión con un proveedor.
- Responde a una duda real: '¿llegáis a mi barrio?', '¿cuánto tarda?', '¿lo tenéis en stock?'
- Se podría poner en un cartel a la entrada del negocio sin que sonara raro.
- Es un adjetivo sin dato detrás: calidad, confianza, excelencia, compromiso.
- Repite con otras palabras lo que ya dice el titular dos líneas más arriba.
Cual elijo: Tápala mentalmente y sigue leyendo: si la página dice exactamente lo mismo sin ella, se corta sin miramientos. Si al taparla desaparece un dato que el cliente necesitaba para decidir, se queda aunque ocupe dos líneas y rompa el ritmo del párrafo; un dato feo que responde una duda vale más que una frase elegante que no dice nada.
Con esto, cada rincón de tu web dice lo mismo en todas partes: el mismo precio, el mismo teléfono, la misma zona. La próxima lección coge esas mismas secciones y decide en qué orden aparecen para que el cliente llegue leyendo hasta el botón.
- Cada sección de la web leída como la leería un desconocido, no como la escribiste tú.
- Un titular concreto, con el oficio y el sitio, no uno que valdría para cualquier negocio del sector.
- El mismo precio, teléfono y zona repetidos sin contradecirse en toda la web.
- Los párrafos de relleno tachados y sustituidos por un dato real, aunque sea uno solo.
- Corregido ya con el botón ✎ lo que faltaba por escribir, no solo anotado para luego.
Ponte a prueba
Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.
1. Tu titular dice "Calidad y confianza desde 1998". Un cliente que buscó en el móvil "electricista urgente en Alcorcón" acaba de entrar en tu web.
Se cambia el titular. "Calidad y confianza" no dice el oficio ni el sitio, así que no conecta con lo que ese cliente acaba de escribir en el buscador; se sustituye por algo como "Electricista urgente en Alcorcón, aviso en el día", que sí responde a la búsqueda que lo trajo.
2. En la sección de servicios el corte de pelo cuesta 12 euros. En la ficha de contacto, en la línea de "primera visita", pone 15 euros. Nadie ha subido el precio, es un descuido al escribir.
Se corrige antes de nada más, aunque el resto de la web esté perfecto. Un precio distinto en dos sitios no se lee como un descuido: se lee como que el negocio no controla lo que cobra, y eso basta para que el cliente escriba a otro.
3. El párrafo de "sobre nosotros" lleva un año sin tocarse y dice "nos apasiona la excelencia en cada proyecto". Da pereza borrarlo porque dejaría un hueco vacío en la página.
Se corta igual, hueco vacío o no. Un adjetivo sin dato no ayuda al cliente a decidir; es mejor un hueco corto con una frase real después -cuántos años, en qué zona, con qué certificado- que un párrafo largo que no dice nada.
Lo que dice cada rincón ya está decidido. Pero hay un rincón que casi nadie deja escrito hasta que un cliente lo pregunta por WhatsApp: hasta dónde llegas y cuánto cuesta llegar hasta ahí.