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El idioma se cuelga de tu dominio; la marca nueva, no

Que decidas si lo nuevo comparte dominio o necesita uno propio mirando si tiene nombre propio, no si es un idioma distinto.

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Te escriben en inglés cada semana pidiendo hora, y ya has pensado en poner la web también en ese idioma. O al revés: la panadería va bien y quieres abrir una carta de catering para bodas, con otro nombre, otro precio y otro cliente. En los dos casos te haces la misma pregunta: ¿lo cuelgo de tudominio.com, el que ya tienes, o compro uno nuevo?

La respuesta no depende de si es un idioma o es una marca. Depende de una sola cosa: si lo nuevo tiene nombre propio.

El nombre es lo que decide

Si lo que cambia es el idioma, el negocio sigue siendo el mismo. Misma panadería, mismo horno, mismo número de teléfono. El turista que la encuentra en inglés es el mismo cliente que el vecino que la encuentra en español. No hay nada que separar. La versión en inglés se cuelga del dominio que ya tienes, con un subdominio como en.tudominio.com o con una carpeta como tudominio.com/en. Ya sabes que ese subdominio no hereda ni el correo ni la confianza de la web principal, pero eso no importa aquí: sigue siendo la misma empresa, la misma ficha de Google, las mismas reseñas.

Si en cambio lo que abres tiene nombre propio, ahí ya no hay traducción: hay un negocio distinto que vive dentro del mismo local o de la misma empresa, pero que se presenta solo con su nombre. Ese nombre es el que la gente va a escribir en el buscador, en la tarjeta, en el cartel de la puerta. Y un nombre que la gente teclea directamente necesita un dominio que se llame igual. No vale colgarlo de un subdominio de otra marca: sería como si la carta de bodas llevara membrete de la panadería de al lado.

El dominio propio solo hace falta cuando cambia el nombre, no cuando cambia el idioma
Caso¿Dominio propio?¿Mismo correo y WhatsApp?¿Qué pasa con las reseñas?
Misma tienda, otro idioma (la panadería en inglés para turistas)No, es el mismo negocioSí, comparte todo lo que ya tienesSe quedan juntas, suman en la misma ficha
Marca hermana de la misma empresa (el catering de bodas de la panadería)Sí, aunque la empresa detrás sea la mismaPuede compartir correo, pero el WhatsApp mejor aparteEmpiezan de cero, y así debe ser
Negocio de un socio o franquiciado que usa tu marcaSí, y a su nombre, no al tuyoNo, cada uno el suyoCada local, las suyas

Cuándo sí compras un dominio

Comprar un dominio no son solo los diez o doce euros al año que cuesta el registro. Es volver a montar el correo desde cero, con sus propios registros SPF y DKIM, y volver a pasar la prueba que ya conoces: la del número de WhatsApp y la del botón de cobro, cada una exigiendo otra vez que demuestres que ese dominio es tuyo. Merece la pena cuando la marca va a durar años, no para probar un catálogo durante un trimestre.

Y merece la pena, sobre todo, cuando algún día podrías vender ese negocio por separado. Si el catering de bodas despega y decides traspasarlo, un dominio propio se traspasa limpio: nuevo titular, nuevo dueño, sin tocar la panadería. Si viviera colgado de tudominio.com como marcahermana.tudominio.com, separarlo obligaría a mover DNS, avisar a todos los clientes del cambio de dirección y perder el historial de búsquedas acumulado, porque un subdominio nuevo empieza de cero en Google, tal y como ya viste con el subdominio que no hereda nada.

El texto que conecta las dos marcas sin fundirlas
Ana Catering de Eventos es una marca de Panadería Ana S.L. Mismo horno, mismo equipo, otra carta pensada para bodas y comuniones.
El error que sale caro: comprar por el idioma
Casi todo el mundo compra un dominio nuevo en cuanto piensa en vender en otro idioma. Se acaba con dos fichas de Google Business para el mismo sitio, las reseñas repartidas entre las dos, y una segunda cuenta de correo que vigilar aparte. Todo ese trabajo, para un negocio que seguía siendo uno solo.

Con este criterio ya no dudas cada vez que aparece un mercado nuevo: si tiene nombre propio, dominio propio; si es el mismo negocio en otro idioma, se cuelga de lo que ya tienes. Lo que queda es dejar ese criterio escrito, para no tener que repetirlo cada vez que alguien te lo pregunte.

Lo que te llevas
  • Mismo negocio, otro idioma: subdominio o carpeta del dominio que ya tienes, sin comprar nada.
  • Nombre propio, cliente distinto: dominio propio, aunque la empresa detrás sea la misma.
  • El dominio propio significa correo, WhatsApp y cobro verificados otra vez, desde cero.
  • Un texto simple en la web -'es una marca de...'- basta para que las dos convivan sin confundirse.

Ponte a prueba

Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.

1. Tu tienda de ropa recibe cada verano turistas alemanes y quieres una versión en alemán de la web, con los mismos productos y los mismos precios.

Se cuelga de un subdominio como de.tudominio.com. Es la misma tienda y el mismo cliente, solo cambia el idioma; comprar un dominio alemán no aporta nada y solo duplica el correo y las verificaciones.

2. Tienes una academia de inglés y quieres lanzar cursos de oposiciones con otro nombre, otro precio y otro público, pensando en venderlos como negocio aparte dentro de dos años.

Le compras dominio propio. Tiene nombre distinto, cliente distinto y, sobre todo, planeas separarlo algún día: un subdominio no se traspasa limpio, un dominio sí.

3. Un antiguo empleado tuyo quiere abrir con tu marca en otra ciudad, pagando él su propio local y sus propios gastos.

Dominio propio y a su nombre, no un subdominio del tuyo. Es un negocio de otro titular; si algún día cierra o incumple, no quieres que su web comparta dirección con la tuya.

Dominio propio para la marca hermana, carpeta para el idioma, subdominios para la tienda, el WhatsApp y el cobro: son ya cinco decisiones distintas escritas en el mismo panel, y a la sexta ya no te acuerdas de cuál fue cuál sin mirar el mapa completo.

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