Nuevo en la biblioteca: Una reserva, dos cosas que tienen que estar libres a la vez. Leer el artículo
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Academia Construir WhatsApp y clientes

Un no es un no, no un silencio

Al terminar, la secuencia distingue un silencio de una objeción, de un no a esta compra y de una baja definitiva, y actúa distinto en cada caso.

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Ya tienes el minuto exacto en que se fue, los tres avisos con sus horas decididas y el primero escrito para recordar, no para vender. Mientras el cliente no diga nada, la secuencia corre sola. El problema aparece el día que sí contesta.

Ahí el reloj deja de mandar solo. La pregunta ya no es cuándo toca el siguiente aviso, sino si hace falta mandarlo. Un "no, gracias" no pesa igual que dos días de silencio, y tratarlos como si fueran la misma cosa es el fallo que sale más caro de todo este curso.

Cuatro respuestas, cuatro decisiones distintas

No todo lo que contesta un cliente significa lo mismo, aunque a primera vista parezca que sí. Antes de tocar el siguiente aviso, primero hay que saber en cuál de estas cuatro casillas cae la respuesta que acaba de llegar.

Solo dos de las cuatro respuestas cortan la secuencia entera
Lo que contestaQué es en realidadQué haces con el aviso 2 y el 3
No dice nadaSigue con la reserva a medias, sin más informaciónSe envían tal cual, en su hora
"Es caro", "no tengo la tarjeta a mano", "lo miro con mi pareja"Una objeción, no un rechazoSe sustituyen por el mensaje de ayuda de la lección anterior, y se para el reloj hasta que conteste
"No, gracias", "ya no me interesa", "cancela la reserva"Un no a esta compraSe cancela esta secuencia entera, en el acto
"No me escribas más", "quita mi número", "dame de baja"Un no a todo lo que venga despuésSe cancela esta secuencia y se marca el contacto para que ninguna futura secuencia le vuelva a escribir

Las dos primeras filas no sorprenden a nadie: el silencio sigue su curso y la objeción se atiende con ayuda en vez de con otro recordatorio. Las dos últimas son las que se confunden en la práctica, y no son la misma cosa.

Un "no, gracias" cierra esta compra. Esta reserva, este pedido, este intento concreto. No cierra la relación con ese cliente. Si dentro de dos meses vuelve a empezar otra reserva y la deja a medias, tu secuencia puede escribirle de nuevo, porque es un asunto distinto.

"No me escribas más" cierra otra cosa: el canal entero. Ese cliente no quiere avisos automáticos, ni de esta reserva ni de la siguiente ni de una campaña que nada tenga que ver con esta. Si el sistema solo apaga la secuencia de hoy y no guarda esa marca en su ficha, dentro de dos meses vuelves a escribirle y conviertes a un cliente molesto en un cliente que te bloquea o te reporta.

Por qué un aviso de más sale más caro que la venta

Seguir con el aviso 2 o el aviso 3 después de un no explícito no solo incomoda a ese cliente. Tiene un coste que no se nota en esa misma conversación, sino en las siguientes.

Un aviso de más después de un no sale más caro que la venta perdida
El bot manda el aviso 2 o el aviso 3 después de que el cliente ya dijo que noEl cliente bloquea el número o lo reporta como spam, y WhatsApp entrega peor los mensajes de ese número a todos los demás clientes

WhatsApp mide los bloqueos y los reportes por número de teléfono, no por conversación, así que un error con un cliente penaliza la entrega a todos los demás

WhatsApp Business lleva la cuenta de esos bloqueos y esos reportes. Las cuentas que acumulan muchos ven caer la calidad con la que se entregan sus mensajes, y esa calidad se aplica a todos los clientes de ese número, no solo al que se quejó. Un no que se ignora sale caro, y no en esa conversación: sale caro en las siguientes.

La objeción para el reloj, no lo apaga

Cuando la respuesta es una objeción —el precio, la tarjeta, la duda de si funciona para su caso— la secuencia no se cancela ni sigue como si nada hubiera pasado. Se para el reloj. El aviso 2 estaba programado para dentro de veinticuatro horas, pero ya no hace falta: el cliente está hablando, así que recibe la ayuda que le toca, y se acabó por ahora.

Si esa ayuda no obtiene respuesta en, pongamos, cuarenta y ocho horas, entonces sí puede retomar el reloj y mandar el siguiente aviso de la secuencia original, no uno nuevo. No hace falta inventar una quinta rama para esto: es la misma secuencia, solo que con el reloj pausado mientras hay conversación abierta.

Hay respuestas que no se dejan clasificar tan fácil. Un emoticono de fastidio. Un "ya veremos". Un "para" seco, sin más explicación. Ante la duda, el criterio es sencillo: nunca lo trates como silencio y nunca dejes que salga el siguiente aviso automático. Para el reloj, como si fuera una objeción, y que lo revise una persona antes de mandar nada más.

Equivocarte por prudencia cuesta, como mucho, una venta que quizá tampoco ibas a cerrar. Equivocarte por exceso de confianza, mandando el aviso 3 a alguien que ya dio señales de no querer más, cuesta la reputación del número entero. Esas dos pérdidas no pesan igual, así que ante la duda gana la prudencia.

Cerrar sin insistir, y dejarlo apuntado

Cuando la respuesta es un no claro a esta compra, el cierre importa tanto como el corte. No hace falta un mensaje largo ni una encuesta preguntando por qué se ha ido.

El mensaje que cierra sin insistir
Perfecto, lo dejamos aquí. Si más adelante quieres retomarlo, aquí me tienes. Gracias por avisar.

Ese mensaje cierra la conversación con educación. Lo que no queda resuelto solo con contestar bien es el registro de que ese cliente pidió que no le escribieran más, si eso es lo que ha dicho.

Apuntar la baja en la reserva, y no en el cliente
El error que más se repite es guardar el aviso de "no me escribas más" pegado a esa reserva concreta, no al número de teléfono. La reserva se cierra, pero el contacto sigue sin marcar, y el mes que viene otra secuencia distinta —una campaña, un recordatorio de cita— le vuelve a escribir al mismo número que pidió que lo dejaran en paz. Guarda esa baja en la ficha del cliente, no en el pedido.

Con esto la secuencia ya no dispara los tres avisos a ciegas: sabe leer una respuesta y decidir si sigue en su hora, si se pausa a esperar o si se apaga del todo. Lo último que falta es verla entera, de un vistazo, en una sola hoja.

Lo que te llevas
  • La secuencia distingue cuatro respuestas, no dos: silencio, objeción, no a esta compra y no a todo
  • El silencio sigue el reloj tal como estaba programado
  • La objeción para el reloj y responde con ayuda, no con otro recordatorio
  • Un no explícito cancela esta secuencia en el acto, sin esperar al siguiente aviso
  • Un "no me escribas más" se guarda en la ficha del cliente, para que ninguna secuencia futura le vuelva a escribir

Ponte a prueba

Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.

1. Un cliente dejó una reserva a medias el lunes, y el miércoles contesta al primer aviso con "uy qué caro, no sabía que costaba eso". ¿Le llega el aviso 2 tal como estaba programado?

No tal cual. Es una objeción sobre el precio, así que se para el reloj del aviso 2 y se le contesta con el mensaje de ayuda, explicando qué incluye ese precio o si hay una opción más ajustada. El aviso 2 solo se retoma si no contesta a esa ayuda en un par de días.

2. Una clienta contestó "no gracias" al aviso 1 de una reserva de peluquería, y dos meses después empieza a reservar una sesión de color y la deja a medias otra vez. ¿Puede llegarle la secuencia de recuperación por esta segunda reserva?

Sí, porque aquel no cerró aquella reserva, no la relación. Es un asunto nuevo, así que la secuencia de esta segunda reserva corre normal, salvo que en algún momento haya pedido explícitamente que no le escriban más.

3. Un cliente escribe "dejadme en paz, borrad mi número" tras el aviso 2 de una compra de un curso online. Al mes siguiente sale una campaña distinta avisando de plazas nuevas del mismo curso. ¿Entra ese número en la lista de esa campaña?

No, bajo ningún concepto. Esa frase no cierra solo esta compra, cierra el canal entero, así que el número se marca como dado de baja en la ficha del cliente y ninguna secuencia ni campaña futura debe escribirle, no solo la de esta compra.

Ya tienes cada pieza suelta: el minutero, los tres avisos y las reglas para leer una respuesta. Falta juntarlo todo en una sola hoja y probarla antes de dejar que le hable a un cliente de verdad.

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