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A quién le toca cada cliente
Te llevas la regla de reparto escrita en el panel: qué conversación es de quién, y quién se queda con lo que no encaja en ningún tema.
Ya sabes por qué se pisan dos respuestas en un mismo WhatsApp y qué preguntas no suelta el bot aunque haya más manos en el equipo. Falta la pieza de en medio: cuando el bot sí suelta una conversación, ¿quién de todos la coge?
Son las once de la mañana. Un cliente escribe preguntando si puede cambiar su cita del jueves. El bot ya ha hecho su parte: ha visto que no es una pregunta de precio ni de horario general, así que suelta la conversación para que la atienda una persona. Marta está delante del ordenador. Carlos también.
¿A quién de los dos le toca? Si la respuesta es «al que lo vea primero», ya conoces el resultado: contestan los dos, o no contesta ninguno, cada uno pensando que es cosa del otro. Falta una regla escrita de quién coge qué, no una costumbre que cambia según quién esté más despierto ese día.
Por turno o por tema
Hay dos formas de repartir lo que sale del bot. La primera es por turno: cada mensaje nuevo va a la siguiente persona de una lista, sin mirar de qué trata. La segunda es por tema: cada persona es dueña de un tipo de conversación, y el mensaje va siempre a quien lleva ese tema, esté quien esté más libre en ese momento.
Un taller mecánico lo deja claro. Las citas de revisión las lleva quien está en el mostrador. Los presupuestos de chapa los lleva el jefe de taller, porque es el único que sabe ponerle precio a un golpe. Ahí el reparto por tema es obligado: repartir por turno pondría un presupuesto de chapa en manos de alguien que no sabe tasarlo, y el cliente esperaría un número que esa persona no puede darle.
- Cada mensaje va a la siguiente persona libre de la lista, alternando
- Reparte el trabajo por igual entre todos, sin que nadie cargue de más
- Cualquiera puede recibir cualquier conversación: no hace falta que sepa de todo
- Cada persona es dueña de un tipo de conversación: reservas, incidencias, presupuestos
- El mensaje va siempre a quien lleva ese tema, no a quien esté libre en ese momento
- Exige que el bot ya sepa de qué trata la conversación antes de soltarla
Cual elijo: Elige por tema si en tu equipo cada uno hace ya un trabajo distinto, como el jefe de taller con los presupuestos de chapa. Elige por turno si todos saben responder de todo igual de bien y lo único que falta es que nadie cargue más que otro.
La mayoría de negocios pequeños no tienen que quedarse con uno solo de los dos. Se reparte por tema lo que exige saber algo concreto, como el presupuesto de chapa o el expediente de un cliente. Se reparte por turno lo que cualquiera de la casa resuelve igual de bien, como confirmar una hora.
Pasa en una asesoría fiscal con dos socios: las preguntas generales del día, tipo plazos o documentación, se alternan entre los dos porque ambos saben responderlas igual. Pero las dudas de un cliente concreto las ve siempre el socio que lleva su expediente, porque es el único que conoce sus números. Las dos reglas conviven en el mismo negocio, cada una donde tiene sentido.
Lo que importa no es cuál de los dos sistemas parezca más profesional. Importa que cada conversación tenga una regla clara antes de que llegue, no una decisión que se toma sobre la marcha con el cliente ya esperando respuesta.
El tema sin dueño
El error caro no es repartir mal. Es dejar un hueco. Un tema que no está asignado a nadie, o que está asignado a «todos», se queda sin nadie de verdad: cada persona da por hecho que lo coge otra, y el cliente espera una respuesta que nunca llega porque nadie se sintió responsable de darla.
Piensa en un mensaje que llega preguntando por el estado de una entrega. No es una reserva, no es una incidencia clasificada, no encaja en ningún tema de la lista. Si ese tipo de mensaje cae en un cajón llamado «otros» y ese cajón no tiene nombre detrás en el panel, el mensaje se queda flotando hasta que alguien lo encuentra por casualidad revisando el buzón.
Antes de activar cualquier regla, repasa la lista de temas que reconoce tu bot y comprueba que cada uno tiene detrás exactamente una persona. Ni cero, ni dos.
La regla, escrita en el panel
La regla no vive en la cabeza de nadie ni en un grupo de WhatsApp donde alguien dijo una vez «esto lo llevo yo». Vive en el panel, en la misma pantalla donde configuraste qué preguntas contesta el bot solo. Se escribe tema por tema, con el mismo nombre que usaste para separarlos ahí, y se guarda antes de que llegue el primer mensaje real que dependa de ella.
- 1Lista los temas
Abre la pantalla donde configuraste las respuestas del bot y anota cada tema que reconoce: reservas, incidencias, presupuestos, y así con todos. - 2Pon un nombre a cada uno
Al lado de cada tema, escribe la persona que se queda con esa conversación cuando el bot la suelta. Si va por turno, escribe los nombres en el orden en que se alternan. - 3Añade el cajón de «lo demás»
Crea una última fila para lo que no encaje en ningún tema de la lista, y ponle un nombre fijo. Nunca «equipo», nunca «todos». - 4Guarda y pruébala
Guarda la regla y mándate un mensaje de un tema que no hayas probado, para comprobar que llega a quien tiene que llegar antes de que lo vea un cliente real.
Con esta tabla puesta en el panel ya sabes qué conversación es de quién en el segundo exacto en que el bot la suelta. Marta y Carlos dejan de mirarse para decidir quién contesta: la respuesta ya estaba escrita antes de que el cliente preguntara.
Falta decidir qué pasa en ese mismo segundo: si el aviso le llega a esa persona al instante o espera a que abra la aplicación, y qué ocurre si esa persona no está trabajando esa hora. Eso es lo siguiente.
- La regla de reparto elegida: por turno, por tema, o una mezcla de las dos según lo que exija cada tipo de conversación
- Cada tema del bot con exactamente una persona detrás, sin huecos ni duplicados
- Un dueño fijo para lo que no encaja en ningún tema, puesto en el panel igual que los demás
Ponlo a prueba
Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.
1. Una peluquería tiene dos personas en recepción que hacen exactamente el mismo trabajo: cogen citas, cobran, resuelven dudas de horario. ¿Se reparte por turno o por tema?
Por turno. Si las dos personas responden igual de bien a cualquier conversación, no hay ningún tema que exija un dueño concreto; lo único que hay que repartir es la carga de trabajo, y eso lo resuelve alternar.
2. En una clínica dental, las urgencias las tiene que ver siempre el mismo dentista porque es quien conoce el historial de cada paciente, pero las llamadas para pedir cita puede cogerlas cualquiera de la recepción. ¿Hace falta elegir un único sistema de reparto?
No. Las urgencias van por tema, siempre al mismo dentista, y las citas van por turno, a quien esté libre en recepción. Cada tipo de conversación se reparte según lo que exige, no según cuál sistema parezca más ordenado sobre el papel.
3. Un negocio reparte las reservas a una persona y las quejas a otra, pero nadie ha decidido qué pasa con un mensaje que pregunta por el estado de un pedido, algo que no es ni reserva ni queja. ¿Qué falta y qué le pasa a ese mensaje si se deja así?
Falta un dueño para el cajón de «lo demás». Si se deja sin asignar, ese mensaje queda en tierra de nadie: cada persona da por hecho que lo coge la otra, y el cliente se queda sin respuesta aunque el reparto de los otros dos temas esté bien hecho.
Queda resolver el instante en que dos podéis estar mirando el mismo mensaje a la vez, antes de que los dos contestéis sin saber del otro.