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Cada campo de más, una reserva menos
Con esta lección sabrás qué campos son imprescindibles en tu formulario y cuáles hay que quitar hoy para que no se te escape gente por el camino.
Estás montando el formulario de tu web y te asalta siempre la misma tentación: pedir de todo por si acaso. Nombre, apellidos, email, teléfono, empresa, cómo nos has conocido, un mensaje. Parece más serio, más completo, más profesional.
Pero pasa lo contrario. Cada campo que añades es una persona que se lo piensa dos veces antes de rellenarlo. Y algunas, directamente, cierran la pestaña. El formulario no gana seriedad por tener más casillas: la pierde, porque empieza a parecer un trámite en vez de una forma rápida de contactar contigo.
La pregunta que decide si un campo se queda
Antes de meter un campo en el formulario, hazte una pregunta muy concreta: ¿necesito este dato para dar el primer paso, hoy mismo? El primer paso es contestar, cobrar o agendar. Si el dato no sirve para ninguna de las tres cosas, no va en el formulario. Va en la conversación de después, cuando ya hay una persona interesada al otro lado.
El teléfono lo necesitas para escribir por WhatsApp. La fecha y el servicio los necesitas para agendar. El nombre lo necesitas para saber a quién le respondes. La empresa donde trabaja, cómo te ha encontrado o un segundo teléfono "por si acaso" no te sirven para nada hoy: son curiosidad, no son el primer paso. Y la curiosidad se pregunta en persona, no en la puerta.
- Nombre
- Un solo dato de contacto: teléfono o email, no los dos
- Mensaje breve y libre, sin campos cerrados de más
- Servicio elegido
- Fecha y hora
- Nombre
- Teléfono
Cual elijo: Si vendes una cita con hora fija, pide servicio, fecha y teléfono, y ya está: el aviso va por WhatsApp, así que el email sobra. Si lo que ofreces es una consulta abierta, un presupuesto o un proyecto a medida, un mensaje libre de dos líneas te dice más que veinte campos cerrados que el cliente rellena a medias.
Esto no es una casualidad de mala suerte con tal o cual cliente: pasa siempre que alguien rellena algo desde el móvil, con prisa, mientras hace otra cosa. Cada campo extra es una pausa más, una duda más de "¿esto para qué lo quieren", una excusa más para dejarlo para luego. Y luego, casi nunca vuelve.
- Cada campo tiene que ganarse su sitio: si no sirve para contestar, cobrar o agendar hoy, no va en el formulario.
- Un formulario de contacto y uno de reserva de cita no piden los mismos datos: el primero vive del mensaje libre, el segundo de la fecha y el servicio.
- Ya puedes mirar tu formulario actual y quitar hoy mismo el campo que solo estaba "por si acaso".
- La próxima lección entra en el orden: qué campo va primero y cuál se deja para el final.