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Cambia de día gratis hasta el plazo; después, cuesta igual que cancelar
Sales sabiendo que el cambio de día usa el mismo plazo que la cancelación, y que la segunda vez sobre la misma cita siempre se cobra.
Un cliente escribe: "¿puedo cambiar el jueves por el sábado?". No cancela nada, sigue queriendo venir. Y aun así dudas: ¿se lo cobras como si hubiera cancelado, o mueves la cita sin más y en paz?
Ya sabes que cancelar, cambiar de día y no presentarse son cosas distintas. La pregunta de hoy es más concreta: cambiar de día, ¿cuesta dinero o no, y si cuesta, a partir de cuándo empieza a costar?
La respuesta no está en la palabra que usa el cliente. Está en lo que le pasa al hueco de hoy.
El hueco no sabe que sigues siendo su cliente
Cuando alguien cancela dos horas antes, ese hueco de hoy casi seguro se queda vacío: no te da tiempo a avisar a nadie más ni a llenarlo con otra reserva. Cuando alguien cambia de día dos horas antes, pasa exactamente lo mismo con el hueco de hoy, aunque esa persona vuelva a estar contigo el sábado. El dinero que no entra hoy no lo compensa que vuelva la semana que viene.
Cuando alguien cancela o cambia con margen -uno o dos días, el plazo que ya fijaste para la cancelación-, el hueco todavía tiene posibilidades de llenarse con otra persona. Ese es el criterio que importa, no la palabra que use el cliente: si el hueco se pudo revender, no hay coste; si no se pudo revender, hay coste, se llame cambio o se llame cancelación.
- El hueco de hoy puede ocuparlo otra persona
- No hay coste real para el negocio
- La cita se mueve sin cobrar nada
- El hueco de hoy se queda vacío, igual que si hubiera cancelado
- El negocio pierde exactamente lo mismo que en una cancelación tardía
- Se cobra el mismo importe que cobrarías por cancelar tarde
Cual elijo: Usa el mismo plazo que ya fijaste para cancelar: antes del plazo, cambiar de día es gratis; después, cuesta igual que cancelar tarde, porque el daño al hueco es idéntico. No inventes un tercer precio solo para el cambio de día.
La segunda vez ya cuenta distinto
Un cambio con margen no cuesta nada, ya lo hemos visto. Pero si esa misma cita ya se movió una vez y el cliente pide otro cambio, aunque avise con tiempo de sobra, ahí sí cobras. No es por el hueco esta vez -ese sigue pudiendo llenarse-, es por el tiempo que te lleva a ti reorganizar la agenda dos veces por la misma persona.
Un cambio es normal, a cualquiera le surge un imprevisto. Dos cambios sobre la misma reserva ya es un patrón, y ese patrón tiene un coste administrativo que es justo cobrar. Fija el límite en dos frases: primer cambio, gratis si hay margen. Segundo cambio sobre la misma cita, se cobra siempre, haya margen o no.
- El cambio de día usa el mismo plazo que ya fijaste para cancelar: con margen, gratis; sin margen, cuesta igual que una cancelación tardía
- El segundo cambio sobre la misma cita se cobra siempre, tenga margen o no
- El mensaje de confirmación deja por escrito si hubo coste o no, para que no haya sorpresas después
- Queda decidido qué pasa con el hueco que cambia de dueño; falta ver qué pasa en cuanto ese hueco queda libre de verdad