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Carpeta, subdominio o dominio propio: dónde vive la versión en inglés
Sales sabiendo si tu web en inglés va en una carpeta, un subdominio o un dominio nuevo, y por qué la carpeta es la opción por defecto para casi todo el mundo.
Ya tienes claro que tu negocio necesita una versión en inglés — esa decisión te la llevaste de la lección anterior. Lo que nadie te explica es dónde vive esa versión: si va dentro de tu misma web, en tuweb.com/en/, si abre una casa aparte con la misma dirección, en.tuweb.com, o si le compras un dominio entero, tuweb.co.uk. Cualquier programador te dará una respuesta distinta, y las tres opciones funcionan de verdad. Ninguna es una trampa.
El problema no es cuál es más elegante. El problema es cuál vas a poder sostener dentro de seis meses, cuando ya no quede la ilusión de haber abierto mercado y solo quede el trabajo de mantener dos webs en vez de una. Cambiar de opción más adelante cuesta: hay que redirigir cada página, y durante semanas Google no sabe muy bien dónde poner lo que ya tenías ganado.
Esta decisión suele tomarla quien te construye la web, en una tarde, sin preguntarte cuánto tiempo vas a poder dedicarle dentro de un año. Y luego se queda fija: nadie vuelve a mirarla hasta que algo falla, un cliente inglés escribe a la dirección equivocada, o el subdominio lleva meses sin tocarse y ya no aparece en ninguna búsqueda. Mejor decidirla tú ahora, con criterio, que heredarla sin darte cuenta.
Las tres formas de guardar la versión en inglés
La carpeta es meter la versión en inglés dentro de tu propia web, en una ruta como /en/. Mismo dominio, mismo certificado, mismo panel, misma factura de hosting. Para Google sigue siendo tu sitio: la reputación que ya tiene tuweb.com — los años que lleva, los enlaces que le apuntan, la confianza que se ha ganado — se traslada a la carpeta en inglés desde el primer día, sin tener que ganársela otra vez.
El subdominio es en.tuweb.com: técnicamente una casa aparte que cuelga de la misma dirección. Necesita su propio certificado y su propio registro en el panel de dominios, aunque puede compartir el mismo hosting. Google lo trata casi como un sitio distinto, con su propia reputación, aunque hereda algo de la confianza del dominio principal. La ventaja real no es de Google: es que otra persona puede llevar ese subdominio — escribir, actualizar, publicar — sin tocar ni un archivo de tu web en español.
El dominio propio es comprar tuweb.co.uk y montar ahí una web entera. Para Google es un sitio nuevo de verdad, sin nada heredado: empieza de cero, con cero enlaces y cero historial. A cambio, es tuyo del todo en ese mercado — puedes poner precios en libras, un teléfono de allí, un aviso legal de allí — y nada de lo que pase en tu web en español lo afecta. Y cada año se paga aparte: el registro del dominio, el hosting si no lo compartes, y el tiempo de quien lo mantenga.
El criterio no es cuál suena más profesional
La tentación es pensar que un dominio propio da más categoría, que tuweb.co.uk suena a empresa de verdad y una carpeta suena a apaño. Es al revés casi siempre. Un dominio propio que nadie actualiza pesa más en contra que una carpeta sencilla que sigue ahí, funcionando. Google no premia la ambición del dominio; premia que haya contenido vivo detrás.
El tamaño real de tu negocio importa más que las ganas. Si eres autónoma o lleváis la web entre uno o dos, sin nadie dedicado solo al mercado de fuera, la carpeta no es la opción barata: es la única que vas a poder sostener sin que se te note el descuido. Si ya hay alguien que escribe, contesta y publica en inglés cada semana, el subdominio empieza a ganarse su sitio. Y si detrás hay una sede, un empleado o una entidad legal distinta operando en otro país, el dominio propio deja de ser un capricho y pasa a ser lo correcto.
Ya sabes, por otra lección, que una vez al mes no cansa a quien te lee y una vez a la semana sí. La misma cuenta sirve aquí, aplicada al idioma: si no vas a escribir en inglés con esa frecuencia mínima, monta la carpeta y no le des más vueltas. Si de verdad va a haber alguien — tú o quien contrates — escribiendo en inglés cada semana, para un público que sigue esa web de cerca, el subdominio empieza a compensar el esfuerzo extra de mantenerlo aparte.
El dominio propio pide todavía más: pide que detrás haya un negocio distinto, no solo un idioma distinto. Precios en otra moneda, horario de otro país, alguien que responda el teléfono en ese idioma. Si lo único que cambia es la lengua, comprar un dominio nuevo es pagar por una casa que vas a visitar poco.
Con la carpeta o el subdominio elegido, ya sabes dónde vive tu web en inglés. Lo que falta es que Google no la lea como una copia de la que ya tenías — y eso es lo siguiente.
- Sabes cuál de las tres estructuras vas a usar: carpeta, subdominio o dominio propio.
- Has aplicado el criterio correcto: cuánto puedes mantener, no cuál suena mejor.
- Sabes qué no hacer: comprar un dominio propio antes de que el inglés te haya traído un solo cliente.
Tres casos
Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.
1. Eres autónoma, llevas tu web tú sola, y quieres que los turistas que buscan en inglés encuentren tus servicios. ¿Carpeta, subdominio o dominio propio?
Carpeta. Un solo panel, mismo certificado, y toda la reputación que ya tiene tu dominio en español se traslada a la versión en inglés desde el primer día.
2. Tienes una tienda online que ya vende a Irlanda con precios en euros, mismo horario de atención, pero tus clientes de allí prefieren leer en inglés.
Sigue siendo carpeta: no hay negocio distinto detrás, solo un idioma distinto. El dominio propio se paga cuando el mercado en sí es distinto, no cuando solo cambia el idioma.
3. Abres una segunda sede física en Londres, con precios en libras, atención telefónica en inglés y un empleado que solo lleva ese mercado.
Dominio propio. Ahí sí hay un negocio realmente distinto detrás del idioma, y les conviene una reputación en Google que no dependa de la del negocio en España.