Cuando el mismo motivo se repite, cambias cómo vendes
Sabe a partir de cuántas repeticiones del mismo motivo deja de pelear el contracargo caso a caso y qué parte del proceso de venta toca para que no vuelva a salir.
El tercer contracargo del trimestre trae el mismo motivo que los dos anteriores: “no reconozco el cargo”. Has ganado dos de las tres disputas. Has pagado la comisión de gestión en las tres. Y esta noche vuelves a sentarte a escribir el mismo escrito de defensa, casi con las mismas frases.
La pregunta que importa ya no es cómo ganas esta disputa. Eso ya sabes hacerlo: qué motivo alega el banco, qué prueba guardar según lo que vendiste, cuánto cuesta pelear aunque ganes, a partir de qué importe compensa. La pregunta ahora es otra: por qué vuelve a salir el mismo motivo.
Un contracargo suelto es ruido. Que salga dos veces el mismo motivo en el mismo trimestre deja de serlo: es una señal sobre cómo vendes, no sobre la mala suerte del cliente de turno.
El motivo repetido señala el proceso, no la mala suerte
Cada motivo de contracargo apunta a un momento distinto de la venta, y ese momento es el que hay que tocar. “No reconozco el cargo” casi nunca es fraude real: el titular ve en el extracto un nombre que no le dice nada y llama al banco antes que a ti. “Producto no recibido” suele significar que nadie comprobó la entrega antes de dar el pedido por cerrado. “No era lo que se anunciaba” señala una ficha que promete más de lo que el servicio cumple. “Seguí pagando después de cancelar” es un flujo de baja que no confirma nada al cliente.
El escrito de defensa responde a la disputa que ya existe. El cambio en el proceso evita que la siguiente aparezca. Son dos trabajos distintos, y el segundo es el que se salta casi todo el mundo, porque el primero tiene fecha límite y el segundo no la tiene nunca.
Cuántas veces tiene que repetirse antes de tocar algo
Un contracargo aislado no te obliga a rehacer nada. Pasa una vez, lo peleas o lo dejas ir según el importe, y sigues. La norma que aplico es sencilla: si el mismo motivo aparece dos veces en el mismo trimestre, el proceso cambia esa semana, no cuando tengas un rato.
No hace falta esperar a la tercera. Con la primera aprendes qué pasó. Con la segunda ya sabes que no fue un caso suelto, y ahí es donde casi todos deciden seguir peleando en vez de tocar la causa: cuesta menos escribir un correo de defensa que reescribir una ficha o llamar a la pasarela por el nombre del cobro.
El banco cuenta cuántos contracargos recibes, no cuántos ganas; pelear bien no libera ese cupo
El cambio va antes de la venta, no en el escrito de defensa
- Un motivo que se repite dos veces en el mismo trimestre deja de pelearse caso a caso: el proceso se toca esa semana
- Cada motivo señala un punto distinto de la venta: el nombre del cobro, la entrega, la ficha o la cancelación
- Un registro simple de fecha, motivo e importe es lo que permite ver la repetición antes de que la cuenta la note por ti
Ponte a prueba
Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.
1. En dos meses te llegan tres contracargos por “producto no recibido”, todos de pedidos que sí entregaste pero sin dejar constancia de la firma. ¿Qué cambias, la respuesta a la disputa o el pedido?
El pedido: no pasa a entregado sin número de seguimiento o firma. El escrito de defensa gana o pierde cada caso suelto, pero no evita el siguiente; sin prueba de entrega, el cuarto contracargo llega igual.
2. Te llega un solo contracargo en el trimestre por “no era lo que se anunciaba”, el primero de ese motivo en tu negocio. ¿Reescribes ya la ficha del servicio?
Todavía no. Un caso suelto puede ser un cliente que no leyó bien, no un fallo del texto. Se pelea o se deja según el importe, como cualquier otro, y se apunta el motivo. Si vuelve a salir, ahí sí se toca la ficha.
3. Llevas dos contracargos por “no reconozco el cargo” este trimestre y la pasarela avisa de que estás cerca del límite que tolera la cuenta. ¿Con ganar la próxima disputa vale?
No, porque el banco cuenta contracargos recibidos, no ganados: ganar no libera cupo. Lo que baja el número de la próxima vez es que el nombre del cobro se reconozca antes de que el titular llame al banco, cambiando el descriptor y el asunto del email de confirmación.