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Cuando el mismo motivo se repite, cambias cómo vendes

Sabe a partir de cuántas repeticiones del mismo motivo deja de pelear el contracargo caso a caso y qué parte del proceso de venta toca para que no vuelva a salir.

5 min de lectura

El tercer contracargo del trimestre trae el mismo motivo que los dos anteriores: “no reconozco el cargo”. Has ganado dos de las tres disputas. Has pagado la comisión de gestión en las tres. Y esta noche vuelves a sentarte a escribir el mismo escrito de defensa, casi con las mismas frases.

La pregunta que importa ya no es cómo ganas esta disputa. Eso ya sabes hacerlo: qué motivo alega el banco, qué prueba guardar según lo que vendiste, cuánto cuesta pelear aunque ganes, a partir de qué importe compensa. La pregunta ahora es otra: por qué vuelve a salir el mismo motivo.

Un contracargo suelto es ruido. Que salga dos veces el mismo motivo en el mismo trimestre deja de serlo: es una señal sobre cómo vendes, no sobre la mala suerte del cliente de turno.

El motivo repetido señala el proceso, no la mala suerte

Cada motivo de contracargo apunta a un momento distinto de la venta, y ese momento es el que hay que tocar. “No reconozco el cargo” casi nunca es fraude real: el titular ve en el extracto un nombre que no le dice nada y llama al banco antes que a ti. “Producto no recibido” suele significar que nadie comprobó la entrega antes de dar el pedido por cerrado. “No era lo que se anunciaba” señala una ficha que promete más de lo que el servicio cumple. “Seguí pagando después de cancelar” es un flujo de baja que no confirma nada al cliente.

El escrito de defensa responde a la disputa que ya existe. El cambio en el proceso evita que la siguiente aparezca. Son dos trabajos distintos, y el segundo es el que se salta casi todo el mundo, porque el primero tiene fecha límite y el segundo no la tiene nunca.

Cada motivo que se repite señala un punto distinto de la venta
Motivo del bancoQué falla de verdadQué cambias en el proceso
No reconozco el cargoEl nombre del cobro no se parece al de tu negocioEl descriptor de la pasarela y el asunto del email de confirmación llevan el nombre por el que te conocen
Producto no recibidoNadie comprobó la entrega antes de cerrar el pedidoEl pedido no pasa a «entregado» sin número de seguimiento o firma
No era lo que se anunciabaLa ficha promete más de lo que el servicio cumpleLa ficha se reescribe con lo que de verdad incluye, no con lo que vende mejor
Seguí pagando tras cancelarLa baja no manda confirmación ni corta el cobro el mismo díaLa cancelación envía email al momento y el cobro se corta esa misma sesión

Cuántas veces tiene que repetirse antes de tocar algo

Un contracargo aislado no te obliga a rehacer nada. Pasa una vez, lo peleas o lo dejas ir según el importe, y sigues. La norma que aplico es sencilla: si el mismo motivo aparece dos veces en el mismo trimestre, el proceso cambia esa semana, no cuando tengas un rato.

No hace falta esperar a la tercera. Con la primera aprendes qué pasó. Con la segunda ya sabes que no fue un caso suelto, y ahí es donde casi todos deciden seguir peleando en vez de tocar la causa: cuesta menos escribir un correo de defensa que reescribir una ficha o llamar a la pasarela por el nombre del cobro.

Seguir peleando el mismo motivo, sin tocarlo, gasta la cuenta
Cada contracargo por el mismo motivo se pelea caso a caso, sin cambiar nada en el proceso de ventaLa cuenta se acerca al límite de contracargos que la tarjeta le tolera, gane o pierda cada disputa

El banco cuenta cuántos contracargos recibes, no cuántos ganas; pelear bien no libera ese cupo

El cambio va antes de la venta, no en el escrito de defensa

El asunto del email de confirmación, cuando el motivo repetido es “no reconozco el cargo”
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El error caro: no apuntar el motivo de cada contracargo en ningún sitio
Si cada contracargo se gestiona y se archiva sin dejar constancia del motivo, nadie ve el patrón hasta que la pasarela avisa de que la cuenta está cerca del límite. Basta una hoja con tres columnas: fecha, motivo, importe. Sin eso, la repetición pasa cuatro o cinco veces antes de que alguien la note.
Lo que te llevas
  • Un motivo que se repite dos veces en el mismo trimestre deja de pelearse caso a caso: el proceso se toca esa semana
  • Cada motivo señala un punto distinto de la venta: el nombre del cobro, la entrega, la ficha o la cancelación
  • Un registro simple de fecha, motivo e importe es lo que permite ver la repetición antes de que la cuenta la note por ti

Ponte a prueba

Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.

1. En dos meses te llegan tres contracargos por “producto no recibido”, todos de pedidos que sí entregaste pero sin dejar constancia de la firma. ¿Qué cambias, la respuesta a la disputa o el pedido?

El pedido: no pasa a entregado sin número de seguimiento o firma. El escrito de defensa gana o pierde cada caso suelto, pero no evita el siguiente; sin prueba de entrega, el cuarto contracargo llega igual.

2. Te llega un solo contracargo en el trimestre por “no era lo que se anunciaba”, el primero de ese motivo en tu negocio. ¿Reescribes ya la ficha del servicio?

Todavía no. Un caso suelto puede ser un cliente que no leyó bien, no un fallo del texto. Se pelea o se deja según el importe, como cualquier otro, y se apunta el motivo. Si vuelve a salir, ahí sí se toca la ficha.

3. Llevas dos contracargos por “no reconozco el cargo” este trimestre y la pasarela avisa de que estás cerca del límite que tolera la cuenta. ¿Con ganar la próxima disputa vale?

No, porque el banco cuenta contracargos recibidos, no ganados: ganar no libera cupo. Lo que baja el número de la próxima vez es que el nombre del cobro se reconozca antes de que el titular llame al banco, cambiando el descriptor y el asunto del email de confirmación.

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