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Cuánto cobrar por el bono, sin regalar tu trabajo

Sales sabiendo calcular el descuento del bono a partir de tu coste real por sesión, no de lo que suena bien, y escribiendo el ahorro en euros para que se entienda sin hacer cuentas.

6 min de lectura

Pones el bono de ocho sesiones al mismo precio que ocho sueltas y no te lo compra nadie: a nadie le compensa pagar por adelantado si no gana nada por hacerlo. Le metes un descuento del 30% y de golpe lo compra todo el mundo. A los tres meses miras la caja y te das cuenta de que ganas menos por cliente que cuando cobrabas sesión a sesión.

El precio del bono es el cálculo que decide si ese cliente te sale rentable durante los próximos meses o te sale barato para siempre. No hay número que suene bien de por sí: hay número que aguanta la cuenta.

El precio suelto es el ancla

Todo el que mira tu bono mira primero cuánto cuesta la sesión suelta, aunque no la vaya a comprar. Ese número es la vara con la que se mide si el bono merece la pena, así que el bono se calcula a partir de él y nunca al revés.

Si cobras 40€ la sesión suelta y no sabes con certeza si ese precio te deja margen de verdad, resuelve eso antes de tocar el bono. Un descuento sobre un precio suelto mal puesto reparte el problema en ocho sesiones en vez de resolverlo.

Qué compras con el descuento

El descuento paga dos cosas muy concretas que el cliente te da a cambio de comprometerse antes de tiempo: el dinero entra hoy, entero, en vez de repartido en ocho semanas sueltas, y el cliente se compromete a volver ocho veces en lugar de a lo mejor tres.

Pon cifra a eso. Un cliente que compra suelto viene de media tres veces y luego desaparece sin avisar. Uno que ha pagado un bono de ocho las agota casi siempre las ocho, porque ya las tiene pagadas y le pesa dejarlas perder. Ese diferencial de visitas, y no la cantidad de sesiones en sí, es lo que el descuento está pagando.

El dinero por adelantado tiene además un valor que casi nadie mete en la cuenta: te financia la semana floja. Cobrar 288€ el lunes en vez de 36€ cada semana durante ocho semanas es la diferencia entre comprar material hoy o esperar a fin de mes.

El suelo que no bajas nunca

Antes de decidir el porcentaje, calcula cuánto te cuesta de verdad cada sesión: tu tiempo, el material que gastas, el alquiler de la sala repartido entre las citas del día. Esa cifra es tu suelo, y el precio del bono por sesión no puede acercarse a él.

Si una sesión de manicura te cuesta 18€ en producto y tiempo y la cobras a 30€, un bono con un 30% de descuento la deja en 21€: apenas 3€ de margen por clienta, con el riesgo de que se retrase o pida un color que gasta más gel del habitual. Ese descuento no es agresivo, es un error de cálculo.

Cuánto descuento, según de qué vives
Descuento bajo (5% al 10%)
  • Cada sesión de más te cuesta casi lo mismo que la primera: tu tiempo en exclusiva, material que se gasta con cada clienta.
  • El cliente compra el bono por comodidad de no reservar cada vez, no por el precio.
Descuento alto (15% al 25%)
  • Vendes ocupación de una agenda que, si no se llena, se pierde igual: una clase grupal, una pista, una sala.
  • La sesión de más casi no te cuesta nada porque el hueco ya estaba ahí, vacío o lleno.
  • El descuento se paga solo con el volumen de gente que llena esos huecos.

Cual elijo: Si tu coste por sesión sube con cada clienta, quédate en el 5% al 10%. Si tu coste ya está pagado esté ocupado el hueco o no, puedes llegar al 20% o al 25% sin perder margen real.

El error que rompe el precio suelto

Un descuento demasiado grande tiene un efecto que no se nota el primer mes: la sesión suelta empieza a parecer un abuso. Si el bono deja cada sesión a 30€ y la suelta sigue en 40€, el cliente nuevo piensa que le estás cobrando de más por no comprometerse, y tiene parte de razón.

Entonces deja de vender la sesión suelta. El bono, que iba a ser una opción para quien quisiera comprometerse, se convierte en tu único precio real. Y ese precio real es más bajo que el que necesitabas para vivir del negocio.

Regalar el primer bono para estrenarlo
Cuando todavía no has vendido ninguno, tienta ponerlo muy barato solo para que alguien lo compre y se corra la voz. Ese primer precio se queda: quien lo compró barato va a querer renovarlo igual de barato, y se lo va a contar a quien venga detrás. Fija el descuento que puedas mantener siempre, no el que te haga vender el primero esta semana.
Con un 20% de descuento, cada sesión del bono ya te deja menos de 33€
Sin descuento40€
10% de descuento36€
20% de descuento32€
30% de descuento28€

Cómo se escribe en la ficha del bono

En la página del bono enseña los dos precios juntos, el suelto y el del bono, y el ahorro en euros. Un euro concreto convence más que un porcentaje: "ahorras 32€" se entiende sin hacer cuentas, mientras que "20% de descuento" obliga al cliente a sacar la calculadora antes de decidir.

Pon también el precio por sesión dentro del bono, no solo el total. Alguien que ve "288€" sin más no sabe si es caro o barato; alguien que ve "36€ la sesión" lo compara al instante con los 40€ de la suelta y entiende la ganancia sin esfuerzo.

El texto exacto en la ficha
Bono de 8 sesiones — 288€ (36€ la sesión) — Sesión suelta: 40€. Ahorras 32€ y aseguras tu hueco cada semana.
Lo que te llevas
  • El precio suelto sigue siendo la referencia; el bono se calcula a partir de él, no al revés.
  • El descuento se decide por lo que te cuesta cada sesión de más, no por lo que suena bien en la ficha.
  • Un descuento que no puedas sostener siempre acaba devaluando la sesión suelta para siempre.
  • En la página se enseñan los dos precios y el ahorro en euros, no solo el porcentaje.

Ponte a prueba

Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.

1. Una esteticista cobra 60€ por una manicura de gel, y casi todo el coste es su tiempo y el producto que gasta con cada clienta. ¿Qué descuento le pone al bono de 5?

Uno bajo, del 5% al 8%: cada sesión de más le cuesta casi lo mismo que la primera, así que un descuento grande le come el margen sin traerle nada a cambio.

2. Un estudio de pilates tiene clases grupales con plazas vacías la mayoría de las semanas, a 18€ la suelta. ¿Qué descuento le pone al bono de 10?

Uno alto, del 20% al 25%: la plaza vacía no le costaba nada, así que el descuento se paga solo con las clientas que antes no venían y ahora llenan ese hueco.

3. Un centro lleva tres meses vendiendo el bono con un 30% de descuento y ya casi nadie compra la sesión suelta. ¿Qué hace?

No toca el precio de los bonos ya vendidos, pero para los nuevos sube el precio o reduce el descuento: ese 30% ya se convirtió en su precio real, y toca asumirlo como tal en vez de seguir bajándolo.

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