Nuevo en la biblioteca: Una reserva, dos cosas que tienen que estar libres a la vez. Leer el artículo
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Cuatro páginas, un enlace cada una, en su sitio

Publica los cuatro enlaces donde el cliente los necesita antes de pagar o reservar, y confirma que cada página dice la verdad sobre tu negocio.

5 min de lectura

Tienes las cuatro páginas escritas: aviso legal, privacidad, condiciones y cookies. La lección anterior te dejó decidido qué pasa cuando alguien cancela, y con eso ya está el texto de todas ellas cerrado. Pero una página que nadie encuentra es, a efectos prácticos, como si no existiera.

El error más caro no es escribir mal esas páginas. Es escribirlas bien y dejarlas sueltas, sin enlazar desde ningún sitio real. El cliente nunca las ve hasta que reclama, y entonces es tarde: si no estaban enlazadas antes de que pagara, quien revise la reclamación —una plataforma de pago, un juzgado— le da la razón a él, no a ti.

Hoy no escribes nada nuevo. Colocas los cuatro enlaces en los sitios donde hacen falta y compruebas, página por página, que lo que dicen es lo que tu negocio realmente hace.

Los sitios donde tiene que estar el enlace

Dónde va cada enlace
  1. 1Pie de página, en todas las páginas
    Los cuatro enlaces —aviso legal, privacidad, condiciones, cookies— van en el pie, visibles sin desplegar ningún menú. Se repiten en cada página de la web, no solo en el inicio.
  2. 2Antes del botón de pagar
    Justo encima del botón de pago va el enlace a las condiciones y a la privacidad. No basta con que estén en el pie: aquí decide con el dinero encima de la mesa.
  3. 3Antes del botón de reservar
    Si cobras por un servicio con cita, el enlace a las condiciones de cancelación va antes de confirmar la hora, no dentro del correo de confirmación que llega después.
  4. 4Banner de cookies, en la primera visita
    Aparece antes de que se cargue nada que no sea estrictamente necesario, con un enlace a la página de cookies y un botón para rechazar tan visible como el de aceptar.

El enlace no dice "aquí" ni "más información". Dice lo que es: "Condiciones de contratación", "Política de privacidad". Quien lo lee tiene que saber qué va a encontrar antes de pulsar, sin adivinar.

Y no vale esconderlo en un menú desplegable dentro del logo o en una página "Legal" que hay que buscar. El pie de página es la zona que todo el mundo reconoce como el sitio de la letra pequeña: ahí es donde se busca cuando hace falta, y por eso tiene que estar siempre, no solo en el inicio.

Antes de pagar, no después

El texto que va junto al botón de pago
He leído y acepto las Condiciones de contratación y la Política de privacidad. [casilla sin marcar por defecto, obligatoria para continuar]

La casilla va sin marcar. Si viene marcada de fábrica, no cuenta como aceptación: tiene que ser un gesto suyo, un clic que él da, no algo que se cuela mientras rellena la tarjeta.

Si vendes con reserva y no con pago inmediato, el mismo texto se pone antes de "Confirmar reserva", cambiando "condiciones de contratación" por "condiciones de cancelación". Es la página que decidiste en la lección anterior: aquí es donde se enlaza, no en un aparte.

El banner de cookies: ¿tapa la pantalla o va en una esquina?

Cómo mostrar el aviso de cookies
Bloqueante
  • Tapa la pantalla hasta que el visitante decide
  • No se carga nada de terceros hasta esa decisión
  • Encaja cuando la web cobra o reserva desde el primer clic
De esquina
  • Aparece abajo y deja seguir navegando sin decidir
  • No interrumpe la primera impresión de la web
  • Encaja cuando solo hay cookies técnicas y una de analítica simple

Cual elijo: Si tu web cobra o reserva directamente, usa el bloqueante: quieres que decida antes de que nada se cargue. Si es una web informativa con analítica ligera y sin pago en la propia web, el de esquina no molesta la venta.

Que lo que dice sea lo que haces

La plantilla que promete lo que tú no haces
El error caro es copiar un modelo de condiciones que habla de plazos, garantías o devoluciones que no existen en tu negocio: catorce días de devolución en un servicio que no se puede devolver, envíos en 24-48 horas si no envías nada. El cliente se agarra a lo que pone, no a lo que quisiste decir, y una frase copiada de otro rubro se vuelve una promesa que tienes que cumplir. Antes de publicar, lee cada página en voz alta contra lo que realmente vendes, y borra cualquier frase que no aplique a tu caso.

Repásalas una a una: el aviso legal tiene tu nombre y tu NIF correctos, la de privacidad dice qué datos pide tu propio formulario —no una lista genérica de "nombre, email y teléfono" si tú también pides la dirección—, y la de cookies solo nombra las que tu web realmente instala, ni una más.

Cuando los cuatro enlaces están en su sitio y cada página dice la verdad sobre tu negocio, ya puedes cobrar el primer euro sin dejar un cabo suelto detrás.

Lo que te llevas
  • Los cuatro enlaces están en el pie de página, en todas las páginas de la web
  • El enlace a condiciones y privacidad está justo antes del botón de pagar o reservar, con una casilla sin marcar por defecto
  • El banner de cookies aparece en la primera visita, bloqueante si cobras desde la web, con rechazar igual de visible que aceptar
  • Cada página se ha releído contra lo que el negocio hace de verdad, sin frases copiadas de otro rubro
  • Con esto se cierra el curso: la web ya puede cobrar sin dejar ninguna de las cuatro páginas sin enlazar
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