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El momento exacto para pedir el pago, sin sonar a que solo querías cobrar
Sabrás en qué frase del cliente se pide el pago, con qué (enlace o cuenta) y con qué mensaje, para que el sí no se enfríe en el chat.
Le has contestado. El precio, el hueco libre del jueves, lo que incluye. Y el cliente escribe: "vale, perfecto, resérvamelo". Ahí tienes dos caminos: le mandas el enlace de pago en ese mismo mensaje, o sigues la conversación un rato más para no dar la sensación de que solo estabas esperando para cobrar.
Ese segundo de duda es el que pierde pedidos. El cliente no suele arrepentirse en ese rato. Lo que pasa es que mientras tú decides cuándo pedirlo, él ya ha cerrado el chat y está mirando otra cosa: el siguiente mensaje de otro grupo, la notificación de otra app. El cobro no se pide cuando te viene bien a ti. Se pide en un momento exacto del chat, y seguramente ya lo has visto pasar antes sin darte cuenta.
El momento exacto: cuando dice que sí, no antes
Hay una frase que marca el momento, y no es cuando pregunta el precio ni cuando pregunta si tienes hueco libre. Es cuando confirma con sus propias palabras: "vale", "perfecto", "resérvamelo", "apúntame", "me lo quedo". En una peluquería suena como "cógeme hora el sábado"; en un restaurante, como "reserva la mesa"; en una tienda, como "me lo quedo, ¿cómo pago?". Distinta frase, misma función: es la puerta por la que entra el cobro.
A partir de esa palabra, cada mensaje que no sea el cobro le da tiempo a pensárselo dos veces. Pedirlo antes fuerza la venta: el cliente todavía está decidiendo y tú ya le estás pasando una cuenta. Pedirlo mucho después deja que se enfríe: ya ha dicho que sí, pero el chat sigue en "genial, cualquier cosa me dices" y el enlace no llega nunca. Ya tienes el botón de WhatsApp puesto en cada sitio donde te ven y el mensaje automático que confirma que el aviso ha llegado. Esta lección es sobre lo que escribes tú, con tus propias manos, en el segundo exacto en que esa palabra aparece en la pantalla.
- 1Pregunta el precio
Contestas con el precio y lo que incluye. Todavía no es el momento de cobrar: está comparando, no decidiendo. - 2Confirma
Dice que sí con sus propias palabras. Ese es el momento. Le mandas el enlace o los datos de cobro en ese mismo mensaje, sin dejar hueco a que la conversación se vaya por otro lado. - 3No paga al momento
Si pasan unas horas sin pago, mandas un único recordatorio. Uno, no tres: insistir más de una vez solo le confirma que le estás persiguiendo.
Si pregunta algo más antes de pagar
A veces la confirmación no viene sola. El cliente dice "vale, resérvamelo" y en el mismo mensaje, o en el siguiente, pregunta si puede llevar una silla para bebé, o si el corte incluye lavado, o si el color de la funda es el mismo de la foto. Ahí el error es contestar solo a la pregunta y dejar el cobro para después. Contestas la pregunta y mandas el enlace en la misma respuesta, los dos en el mismo mensaje. Si lo separas en dos turnos, le has dado al chat una salida antes de llegar al cobro, y esa salida es exactamente donde se pierden los pedidos que ya estaban cerrados.
Con qué cobras: enlace o número de cuenta
El cómo importa casi tanto como el cuándo. Un enlace de pago se abre, se paga con tarjeta o con Bizum, y el chat sigue igual: no hay que salir a buscar un número de cuenta ni copiar un concepto a mano. Una transferencia con tus datos de cuenta pesa distinto: el cliente sale del chat, abre el banco, busca tu nombre entre sus contactos guardados, y ese salto es donde algunos pedidos se pierden por el camino, sobre todo si lo hace desde el móvil y con prisa.
- Se paga sin salir del chat, con tarjeta o con Bizum
- El cobro queda registrado solo, sin que tengas que comprobar si ha llegado
- Funciona mejor cuanto más pequeño es el importe: una señal, una reserva, un pedido del día
- El cliente lo paga en el momento, con el mismo móvil donde está escribiendo
- El cliente sale del chat y entra en su banco
- Tienes que comprobar tú si ha entrado el dinero y con qué concepto
- Da más confianza en importes grandes: el cliente prefiere mirarlo dos veces antes de mandarlo
Cual elijo: Para una reserva, una señal o un pedido normal, el enlace. Para un encargo grande o un presupuesto, la cuenta puede ganar: ahí el cliente prefiere revisar el importe con calma antes de soltarlo, y ese rato de calma no le cuesta el pedido porque ya lo ha decidido.
Con esto tu WhatsApp ya cobra solo en el momento justo. Lo que toca después es qué hacer cuando ese mismo WhatsApp se te queda pequeño.
- Sabes en qué frase del cliente está el momento de pedir el pago
- Tienes claro cuándo usar un enlace y cuándo un número de cuenta
- Tienes el mensaje que manda el cobro sin romper la conversación
- Un solo recordatorio si no paga al momento, no más
Ponte a prueba
Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.
1. Un cliente pregunta el precio de un corte y peinado, le contestas, y diez segundos después escribe: "vale, cógeme hora el sábado". ¿Mandas el enlace ya o esperas a cuadrar antes la hora exacta?
Mandas el enlace ya. "Cógeme hora" es la confirmación, no una pregunta más. Esperar a cuadrar la hora exacta es una excusa para no pedir el cobro en el momento en que él ya ha dicho que sí.
2. Un cliente encarga un mueble a medida de 900 euros y escribe "me lo quedo". ¿Le mandas un enlace de pago por el total o le pasas el número de cuenta?
El número de cuenta, y para una señal, no para el total. En un importe así el cliente prefiere revisar el concepto y la cifra con calma antes de soltar el dinero desde un enlace de tarjeta.
3. Confirmaste una reserva a las once de la mañana y a las siete de la tarde el cliente sigue sin pagar la señal. ¿Mandas un recordatorio, dos, o dejas que decida solo?
Un único recordatorio, ese mismo día. Si no contesta, dejas la reserva pendiente sin insistir más: un segundo o tercer aviso no acerca el pago, solo le da la sensación de que le persigues.
Todo esto lo sostienes mientras las conversaciones caben en un WhatsApp que miras tú solo; el problema empieza en cuanto dejan de caber.