Nuevo en la biblioteca: Una reserva, dos cosas que tienen que estar libres a la vez. Leer el artículo
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Que diga que no no significa que salga de la lista

Un no en la lista de espera no se trata siempre igual: si es por una fecha, el cliente sigue apuntado cerca del principio; si es porque ya no lo necesita, sale en el momento, y al que repite el mismo no dos veces no se le vuelve a poner el primero sin antes preguntarle qué franja sí le sirve.

7 min de lectura

Le escribes al primero de la lista de espera en cuanto se libera el hueco del jueves a las cinco: se ha cancelado la cita de las tres y ese hueco es suyo si lo confirma antes de las doce. Contesta a los diez minutos: no puede. ¿Qué haces con él ahora?

Si lo borras de la lista, puede que la semana que viene sí le venga bien ese mismo horario, y le has quitado la opción sin preguntarle. Si lo dejas exactamente donde estaba, puede que le vuelvas a ofrecer otro jueves a las cinco que tampoco le sirve, y pierdas con él el plazo que le diste antes de pasar al segundo de la lista. Ninguna de las dos es la respuesta correcta. La respuesta es preguntarle por qué ha dicho que no, porque esa frase corta cambia lo que haces después con su nombre en la lista.

Un no no es siempre el mismo no

Cuando alguien rechaza el hueco, en realidad te está diciendo una de dos cosas, aunque las diga con la misma frase corta de no puedo. Puede que ese jueves en concreto no le venga bien, y que el jueves que viene sí. O puede que ya no necesite lo que ibas a venderle: se ha cortado el pelo en otro sitio, ha arreglado el coche en otro taller, ha encontrado plaza en otra academia.

La primera es una incompatibilidad de fecha. La segunda es una salida real de su interés en tu negocio. Tratar las dos igual, borrando por sistema o dejando apuntado por sistema, es el error de esta lección: una lista de espera que no distingue el motivo del no acaba llena de gente que ya no quiere nada, y vacía de gente que sí quería y a la que borraste por precaución.

Sigue en la lista o sale: según lo que te haya dicho
No puedo este hueco
  • Da un motivo de agenda: un día, una hora, un viaje concreto.
  • Sigue interesado en el servicio, solo no en esa fecha.
  • Vuelve casi al principio de la lista: ha perdido un hueco, no su turno.
Ya no lo necesito
  • Dice que lo ha resuelto en otro sitio o que ya no le hace falta.
  • No pide que le avises la próxima vez.

Cual elijo: Si el motivo es de fecha, lo dejas apuntado y sigues con el siguiente de la lista para el hueco de hoy. Si el motivo es que ya no lo necesita, lo borras en el momento: dejarlo apuntado solo sirve para volver a molestarle con una oferta que ya no quiere, y eso le queda mal a tu negocio, no a él.

Preguntar el motivo no tiene por qué sonar a interrogatorio. Va en la misma frase con la que le avisas del hueco, y de paso le da la sensación de que le sigues teniendo en cuenta aunque diga que no: eso es lo que hace que la próxima vez conteste rápido en vez de dejarte en visto.

Qué haces en el momento en que dice que no

La pregunta por el motivo no es un trámite: es la que decide si sigues escribiéndole en el futuro o no. Y tiene que pasar en el mismo mensaje en el que le ofreces el hueco, no en uno aparte que a lo mejor no contesta. Cuatro cosas ocurren, en este orden, desde que dice que no hasta que sigues con la lista.

Los cuatro pasos, en el orden en que pasan
  1. 1Preguntas el motivo
    Una frase basta, en el mismo mensaje del hueco: «¿te viene mal el jueves en concreto o ya no te hace falta?». No sigas con la lista sin esa respuesta: es la que decide todo lo que viene después.
  2. 2Anotas el motivo, no solo el no
    En la ficha del cliente, junto al nombre y el teléfono, escribes «no puede jueves tarde» o «resuelto en otro sitio». Esa nota, no el sí o el no, es la que vas a leer dentro de un mes cuando se libere el siguiente hueco.
  3. 3Sigues con el siguiente de la lista
    No esperas a que conteste nada más. El hueco de hoy lo necesita alguien que sí pueda hoy, y el plazo que le pusiste al primero ya está corriendo para el segundo.
  4. 4Decides dónde queda, no si queda
    Si el motivo era una fecha suelta, vuelve cerca del principio de la lista. Si es la segunda vez que rechaza por el mismo motivo, no lo pongas otra vez el primero sin más: ese caso tiene su propia respuesta, la de después.
Lo que le escribes
Se ha quedado libre un hueco el jueves a las 17:00. Es tuyo si lo confirmas antes de las 12:00. Si no te viene bien, dime si sigo avisándote la próxima vez o lo dejamos aquí.
El error caro: dejarlo en el mismo sitio pase lo que pase
Hay clientes para los que el problema no es un jueves suelto: no pueden nunca por las tardes, o nunca entre semana, y te lo van a decir cada vez con la misma frase de no puedo. Si después de un no vuelves a ponerlo el primero de la lista sin más, la próxima vez que se libere un hueco de tarde le vas a escribir a él primero, va a volver a decir que no, y vas a gastar en esa respuesta el plazo que debería tener el segundo de la lista para contestar. Si esto pasa tres jueves seguidos, son tres plazos enteros perdidos con el mismo nombre, mientras el resto de la lista espera detrás sin moverse. Si el motivo se repite dos veces, pregúntale directamente qué franja sí le funciona y anota esa franja en vez del último hueco rechazado. Si no te da un dato concreto, bájalo un puesto cada vez que rechace: así el siguiente de la lista tiene su plazo entero para responder, sin esperar detrás de alguien que probablemente vuelva a decir que no.

Con esto, la lista deja de ser una fila fija de nombres y pasa a llevar, junto a cada uno, el motivo real de su último no. Lo que hagas con el hueco que sí se acepta, y con el resto de la lista en ese momento, es la última pieza.

Lo que te llevas
  • Sabes distinguir un no de fecha de un no de interés, con una sola pregunta en el mismo mensaje del hueco.
  • Tienes anotado el motivo en la ficha de cada uno, no solo el nombre y el sí o el no.
  • El que dice que no por una fecha vuelve cerca del principio; el que ya no lo necesita sale ese mismo momento.
  • Al que rechaza dos veces por el mismo motivo real le preguntas su franja o lo bajas, para no gastar en él el plazo del siguiente.

Tres casos para decidir

Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.

1. Le ofreces el hueco del miércoles a las 10 a la primera de la lista. Contesta: «ese día tengo médico, cualquier otro me viene bien». ¿Qué haces con ella?

Sigue en la lista, cerca del principio: el motivo es de fecha, no de interés. Anotas «miércoles no, resto sí» y sigues ofreciendo al siguiente el hueco de hoy.

2. Un cliente que llevaba dos semanas en la lista te escribe él mismo: «da igual, ya he encontrado otra academia». ¿Lo mantienes apuntado por si cambia de idea?

No. Sale de la lista en ese momento. Dejarlo apuntado no cambia nada, salvo que le vuelvas a escribir con una oferta que ya no quiere.

3. Es la tercera vez que rechazas al mismo cliente un hueco de sábado por la mañana, y las tres veces te dice que los sábados por la mañana no puede. ¿Lo pones primero de la lista la próxima vez que se libere esa franja?

No sin preguntarle antes qué franja sí le sirve. Si vuelve a decir que no puede y sigues poniéndolo primero cada vez que se libera un sábado por la mañana, gastas en él el plazo de respuesta que debería tener el siguiente. Pregúntale su franja o bájalo un puesto.

Y cuando por fin alguien confirma y el hueco se cierra, todavía te quedan los demás nombres esperando algo que ya no existe — a ellos también hay que decirles algo.

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