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En qué paso de la compra enseñas el precio del envío

Quien lee sale con el precio y el plazo del envío repartidos en tres pasos de la compra, para que no aparezcan de sorpresa al pagar.

Por Yodai · Publicado el 6 de septiembre de 2026 · Actualizado el 13 de octubre de 2026

7 min de lectura

Tener claros el precio y el plazo de envío de cada zona es la mitad del trabajo; la otra mitad es decidir en qué momento de la compra los enseñas. Tu cliente añade el producto, rellena su dirección, llega al último paso para pagar y ahí, de golpe, aparecen 4,50 euros de envío que no había visto antes. Cierra la pestaña.

Lo que le ha espantado no es solo el número, también la sorpresa: llevaba diez minutos decidiéndose por un precio y de pronto ve otro distinto, justo cuando ya se había hecho a la idea de comprar. Las dos cosas pesan, según la encuesta del Instituto Baymard sobre abandono de carrito a compradores online de Estados Unidos. Dejando fuera a quien solo estaba mirando, el motivo más repetido para abandonar es que los costes extra (envío, impuestos, comisiones) eran demasiado altos: un 40 %. Un 12 % se fue porque no podía ver o calcular el coste total del pedido por adelantado. Y un carrito abandonado en el último paso es el más caro de recuperar: ya gastaste el esfuerzo de traerlo hasta ahí.

Ya sabes cuánto cobras por zona, desde cuánto regalas el envío y qué plazo prometes: eso quedó cerrado en las lecciones anteriores. Lo que falta es en qué paso de la compra lo enseñas, para que cuando tu cliente llegue a pagar ya lo sepa y solo le quede confirmar.

El carrito no es el sitio, es el fondo de saco

Muchos negocios meten toda la información del envío en un solo sitio: la pantalla donde se paga. Ahí el cliente ya ha elegido talla o cantidad, ya ha escrito su dirección, ya ha decidido que compra. Es el peor momento para darle una razón nueva para dudar. En el móvil, además, pagar ya cuesta más. En un artículo del Instituto Baymard de 2013 sobre compras desde el teléfono, el teclado ocupaba cerca de la mitad de la pantalla en vertical, escribir en él era lento y daba muchos errores, y en sus pruebas perder la vista de conjunto de la página complicaba incluso terminar la compra. Una sorpresa en el último paso llega justo cuando el cliente acaba de teclear su dirección completa con el pulgar.

El precio del envío tiene que aparecer donde tu cliente todavía está decidiendo si compra, no donde ya ha decidido y solo le falta pagar. En la práctica significa antes: en la ficha del producto y en el carrito, no solo al final del todo. En las pruebas de usabilidad del Instituto Baymard sobre fichas de producto, el 64 % de los participantes buscó el precio del envío en la ficha, antes de decidir si añadía el producto al carrito. Y si vendes a particulares, la ley va en la misma dirección. Según el artículo 20 de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, la oferta que enseña un producto con su precio y permite decidir la compra tiene que dar el precio final completo, desglosando los gastos adicionales que se cobran al cliente. Si por razones objetivas esos gastos no se pueden calcular de antemano, tiene que avisar de que existen y, si se conoce, de su importe estimado.

Los tres momentos en los que aparece

Los tres momentos en los que aparece el envío
  1. 1En la ficha del producto
    Una línea fija bajo el precio, del tipo «Envío desde 3,90€ según tu zona». Si el envío cuesta siempre lo mismo, pon el número exacto; si cambia según la zona, basta el «desde». En los dos casos, a la vista, sin que el cliente lo busque.
  2. 2En el carrito
    Ahí se ve el envío exacto de ese pedido junto con el plazo. Aquí ya no es «desde»: es el número final.
  3. 3En la confirmación, antes de pedir la tarjeta
    El resumen final repite envío y plazo junto al total, con el mismo tamaño de letra que el resto. Si ya lo ha visto dos veces, verlo una tercera no espanta, tranquiliza.
El texto exacto bajo el precio del producto
Envío: 3,90€ (gratis a partir de 40€). Entrega en 24-48h en la Península. Ver otras zonas.

Ese enlace de «ver otras zonas» no es un adorno: lleva a la página donde ya tienes escritas las zonas, los precios y los plazos que decidiste en las lecciones anteriores. Aquí no se decide nada nuevo, solo se hace visible lo que ya está calculado.

Si alguien vive fuera de tu mapa de reparto (el límite que fijaste en la lección del reparto), que no lo descubra con el formulario ya relleno. Deja escrito antes, junto a la línea del envío o en la página de zonas, hasta dónde llegas y qué puede hacer quien queda fuera, por ejemplo escribirte para ver si puedes llegar. Si vendes a particulares, además, según el artículo 98 de esa misma ley, las tiendas online tienen que indicar de modo claro y legible, a más tardar al inicio del procedimiento de compra, si se aplica alguna restricción de entrega.

Si tu tienda solo cobra un precio de envío, el carrito no distingue zonas: en él sale ese número y el «envío gratis desde», sea cual sea la dirección. Entonces tienes dos salidas. Una, cobrar a todos el envío de tu zona más cara, para que el número del carrito valga para cualquier pedido. Otra, dejar escrito en la web hasta dónde llegas con ese precio y pedir a quien está más lejos que te escriba antes de comprar: por mensaje le das el precio de su envío y solo le cobras cuando lo haya aceptado. Lo que no vale es cobrar el pedido con el envío de la web y pedirle después la diferencia: si vendes a particulares, el gasto que no vio antes de pedir no tiene obligación de pagarlo.

Si tu catálogo mezcla productos ligeros con otros pesados, por ejemplo una camiseta y una estantería, el «desde» de la ficha cambia según el producto. La camiseta puede llevar «envío desde 3,90€» y la estantería «envío desde 12€ por su peso». En la ficha no hace falta más precisión que esa: el número exacto llega en el carrito.

Y si tu envío gratis empieza en 40€ (la cifra que fijaste en la lección del envío gratis), dilo en la misma línea, como en el ejemplo anterior: el cliente ve de un vistazo cuánto le falta para no pagarlo y puede decidir si le compensa añadir algo más al carrito. En esas mismas pruebas de Baymard, los usuarios necesitaban las dos cifras, lo que cuesta el envío y desde cuánto sale gratis, para valorar si les merecía la pena llegar al mínimo.

¿Desde la ficha o solo en el carrito?

Con las tres apariciones claras, queda una tentación: ahorrarte esa línea fija en cada ficha de tu catálogo y esperar a que el cliente llegue al carrito. Mantenerla no es gratis: cada vez que cambies lo que cobras de envío, tendrás que revisar esa línea en las fichas afectadas. Aun así, compensa. Y si vendes a particulares, el carrito no basta: como viste más arriba, la ley pide que la oferta que enseña el precio dé también los gastos de envío o, si no se pueden calcular de antemano, que avise de que existen y, si se conoce, de su importe estimado.

Enseñarlo desde la ficha o solo en el carrito
Solo en el carrito
  • El cliente ya ha invertido tiempo eligiendo antes de ver el coste extra
  • Si vendes a particulares, se queda corto: la ley pide el envío ya en la oferta que enseña el precio
Desde la ficha del producto
  • El cliente decide con toda la información desde el principio
  • Evita el abandono en el último paso, que es el más caro de recuperar
  • Exige una línea fija en cada ficha, pero es la misma frase repetida

Cuál elijo: Desde la ficha, aunque tengas un solo producto: repetir una frase en cada producto cuesta menos que perder un pedido en el último paso, y si vendes a particulares es lo que pide la ley. Con un envío que no cambia, pon el número exacto; si cambia según la zona o el peso, un «desde» con enlace a la página de zonas.

El error que cuesta un pedido

Hay un fallo que es peor que cualquiera de las dos opciones anteriores: que el envío final salga por primera vez cuando el cliente ya está pagando. Puede pasar en un checkout mal ordenado y también con los botones de pago rápido. En Google Pay, por ejemplo, la dirección de envío se elige dentro de la propia hoja de pago, donde están también los datos de pago, y es ahí donde la tienda puede recalcular el envío y el total, según su guía para desarrolladores. Si vendes a particulares, recuerda además que los artículos 97 y 98 de la misma ley de consumidores piden que, en una compra por internet, el precio total con los gastos de envío se enseñe de manera clara y destacada justo antes de hacer el pedido. Si no informaste de esos gastos, el cliente no tiene obligación de pagarlos.

Calcular el envío después de pedir la tarjeta
Algunos paneles de pago piden primero los datos de la tarjeta y solo entonces recalculan el envío con el código postal. El cliente ve el gasto extra cuando ya ha sacado la tarjeta, y ese es el momento en que más pesa cualquier sorpresa. Revisa el orden de los campos de tu checkout: la dirección y el código postal van antes que el número de tarjeta, nunca después.

Compruébalo hoy mismo

Abre tu tienda en una pestaña de incógnito y haz el recorrido completo de un cliente que no conoces: entra en un producto, mira si aparece la línea de envío bajo el precio, añádelo al carrito y comprueba que ahí el envío ya sale con su importe exacto, y llega hasta el paso antes de pagar para ver si el resumen repite envío y plazo. Si en alguno de los tres pasos no aparece, ese es el hueco por el que se te está yendo el pedido.

Lo que te llevas
  • El precio del envío aparece en la ficha del producto, no solo al pagar
  • En el carrito, el envío ya sale con su importe exacto
  • La confirmación repite envío y plazo con el mismo tamaño de letra que el total
  • El envío se enseña antes de pedir la tarjeta, nunca después
  • Con esto quedan montadas las reglas de envío del catálogo: precio, zona y plazo, visibles en cada paso de la compra

Tres casos para decidir

Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.

1. Tu tienda vende un solo modelo de silla, sin tallas ni variantes, y el envío cuesta siempre lo mismo. ¿Pones la línea de envío en la ficha del producto o esperas al carrito?

En la ficha. Con un producto único y un envío que no cambia ya sabes el número exacto, así que basta una línea fija bajo el precio, sin «desde» ni zonas. Esperar al carrito solo te ahorra escribir una frase, y si vendes a particulares la ley pide que la oferta que enseña el precio incluya también los gastos de envío.

2. Un cliente escribe su código postal en el carrito y ve un envío de 6,90€, distinto al «desde 3,90€» que vio en la ficha. Aun así confirma y llega al pago.

No hay que tocar nada por este pedido: el «desde» de la ficha ya avisaba de que el precio podía subir por zona. Pero si ese salto se repite en la mayoría de los códigos postales y no es la excepción, el número que anuncias en la ficha se ha quedado corto y toca revisarlo.

3. Tu pasarela de pago pide el número de tarjeta antes de calcular el envío final.

Es el error que cuesta un pedido: el envío tiene que verse antes de pedir cualquier dato de la tarjeta. Si tu tienda no te deja cambiar ese orden, pon el precio del envío en la ficha y en la descripción de la tienda, para que nadie lo vea por primera vez con la tarjeta en la mano.

Fuentes

  1. 50 Cart Abandonment Rate Statistics 2026. Baymard Institute, actualizado el 22 de septiembre de 2025.
  2. 6 Mobile Checkout Usability Considerations. Jamie Holst, Baymard Institute, 2013.
  3. Product Pages Need to Show 'Estimated Shipping Costs' (Yet 43% of Sites Don't). Christian Holst, Baymard Institute, 2017.
  4. Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias. Boletín Oficial del Estado, texto consolidado (artículos 20, 97 y 98) con última actualización publicada el 28 de febrero de 2026.
  5. Tutorial | Google Pay API. Google for Developers, última actualización el 8 de octubre de 2026.

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