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El aviso le llega a quien le toca, no a toda la lista
Al terminar tienes decidido cuándo dispara el aviso, a quién le llega y qué dice, para que solo reciba el recordatorio quien de verdad tiene que volver.
Tienes una peluquería, una clínica dental o un taller, y sabes que tus clientes vuelven cada cierto tiempo: seis semanas, seis meses, doce mil kilómetros. El problema es que no vuelven solos. Se olvidan, o no saben si ya toca, y cuando se acuerdan ya han cogido cita en otro sitio.
La solución obvia -mandar un mensaje a toda la lista una vez al mes, o antes de cada temporada- es la que no funciona. A unos les llega demasiado pronto y lo ignoran. A otros les llega tarde y ya se han ido. Y todos aprenden que tus mensajes no van con ellos, así que dejan de abrirlos.
El aviso que funciona no sale un día fijo del calendario. Sale el día que le toca a cada uno, contado desde su última visita.
El reloj de cada cliente arranca en su propia visita
Si tu peluquería corta cada seis semanas, el cliente que vino el 3 de agosto tiene que volver sobre el 14 de septiembre. El que vino el 20 de agosto, sobre el 1 de octubre. Son fechas distintas, y si les escribes el mismo día a los dos, a uno le sobra el mensaje y al otro le falta.
Ya hablamos, en «Un turno se repite siempre; un cierre solo pasa una vez», de por qué merece la pena cuidar al cliente que vuelve. Esto es el mecanismo que lo hace posible: el aviso se calcula desde la fecha real del último servicio de esa persona, no desde una campaña que decides lanzar tú un martes cualquiera.
- 1Guarda la fecha del servicio
Cada vez que atiendes a alguien, queda registrado cuándo fue. Sin esa fecha no hay reloj que poner en marcha. - 2Fija el intervalo de tu oficio
Seis semanas para un corte, seis meses para una limpieza dental, un año para una revisión. Lo decides una vez, no cliente a cliente. - 3Deja que el aviso salga solo
No lo escribes tú a mano ni lo lanzas a toda la lista un día cualquiera: sale automáticamente cuando se cumple el plazo para esa persona en concreto. - 4El mensaje lleva reservar, no llamar
Un enlace que abre la agenda con el hueco más cercano. Si tiene que llamar y esperar a que le cojan el teléfono, la mitad se lo piensa y no reserva.
- Llega el día que le toca a cada cliente
- Se lee como un recordatorio, no como publicidad
- Se programa una vez y funciona solo a partir de ahí
- Llega el mismo día a quien le toca y a quien no
- Se confunde con una oferta más
- Hay que redactarla y enviarla cada vez
Cual elijo: Elige el aviso individual siempre que el servicio se repita con un ritmo conocido. La campaña a toda la lista solo tiene sentido para algo puntual -una oferta con fecha, un cierre por vacaciones-, nunca como sustituto del recordatorio de turno.
- Decidido el intervalo de tu oficio: cada cuánto toca volver
- El aviso sale por la fecha de cada cliente, no por una campaña a toda la lista
- El mensaje nombra la última visita y lleva un enlace para reservar, no un teléfono al que llamar