Academia › Construir › Reservas y pedidos
El enlace que contesta '¿y mi pedido?' antes de que lo pregunte
Al terminar sabes cuándo merece la pena abrir un canal directo de WhatsApp para consultar pedidos, y qué le enseñas al cliente antes de que tenga que escribirte.
Avisaste cuando el pedido pasó a preparando. Avisaste otra vez cuando quedó listo, con el mensaje distinto según si venía a recogerlo o si se lo enviabas. Y aun así, a las ocho de la tarde, te escribe: ¿y mi pedido?
No es que no leyera el aviso. Es que el aviso llegó cuando tú decidiste mandarlo, no cuando a él le entró la duda. Un aviso empuja información en un momento fijo. La pregunta le puede entrar en cualquier otro: en el metro, antes de dormir, mientras decide si esperarte o hacer otra cosa.
La duda de hoy no es si avisar, eso ya lo tienes resuelto. Es si hace falta abrir, además, un sitio donde pueda mirar él mismo, cuando le entre la duda, sin que tengas que estar delante del teléfono para contestarle.
Un aviso avisa; una consulta la pide él
El criterio no es si tienes WhatsApp, probablemente ya lo usas para confirmar reservas o cobrar. El criterio es si te compensa dejar que consulte el estado directamente, en vez de contestarle tú cada vez a mano.
Cuenta cuántas veces a la semana te preguntan por un pedido que ya tiene aviso mandado. Si son una o dos, contesta a mano y no montes nada: el canal cuesta mantenerlo al día y para dos mensajes no amortiza. Si son diez o quince, y cada día repites la misma frase con nombres distintos, el canal ya te ahorra más tiempo del que cuesta.
Piensa en una pastelería que reparte tartas por encargo cada tarde. Con quince pedidos diarios, cinco clientes escriben antes de las siete preguntando si su tarta ya está lista, aunque el aviso de listo ya se mandó a las cuatro. No preguntan porque desconfíen. Preguntan porque no recuerdan si llegó el aviso, o lo leyeron de pasada y quieren confirmarlo antes de salir de casa.
Y no hace falta una app nueva. El canal es el mismo WhatsApp de siempre: un enlace dentro del aviso que abre el estado ya escrito, para que la mayoría no necesite teclear nada.
Montar el canal tiene un coste que conviene contar antes de decidir. El texto del estado tiene que quedar siempre actualizado, y si un día cambias de local o de horario de recogida, ese cambio hay que reflejarlo en la plantilla del aviso o el enlace mentirá. No es mucho trabajo, pero es trabajo que antes no tenías. Por eso el umbral de diez o quince consultas semanales no es arbitrario: por debajo de eso, mantener la plantilla cuesta más de lo que ahorra.
- El cliente escribe cada vez que le entra la duda, tenga o no sentido preguntar
- Tú decides en el momento qué contestar, aunque sea repetir lo que ya avisaste
- Cada pedido nuevo dispara otra vez la misma pregunta
- El aviso lleva un enlace con el estado ya escrito, sin que nadie tenga que preguntarlo
- El número de WhatsApp queda reservado para lo que de verdad hace falta hablar
- Tú solo respondes las excepciones, no el "¿y mi pedido?" de cada pedido
Cual elijo: Empieza siempre por el enlace con el estado dentro del propio aviso. Abre además el número directo solo cuando el volumen ya no te deja contestar a mano, y entonces el botón manda el mensaje con el número de pedido ya escrito, para no perder el rato preguntando cuál es.
Qué le enseñas antes de que escriba
Si vas a poner un enlace o un botón, que resuelva la duda sin que tenga que teclear. Tres cosas, no más.
Primero, el estado en su idioma, no en el tuyo: no "en cola", sino "preparando, listo sobre las 18:30". El cliente no sabe qué significa tu flujo interno, solo cuánto le queda de espera.
Segundo, qué hacer si falta algo, para que no escriba a ciegas: a quién dirigirse y para qué sirve ese botón, no un número suelto sin contexto.
Tercero, si aplica, la opción de cambiar algo sin tener que preguntar primero si se puede: adelantar o retrasar la recogida, por ejemplo. Eso evita la mitad de los mensajes antes de que se escriban.
La tercera enseñanza, la de cambiar algo sin preguntar antes si se puede, vale tanto para recogida como para envío. En recogida es adelantar o retrasar la hora. En envío es cambiar la dirección antes de que salga del local, algo que si lo permites desde el propio aviso te ahorra la mitad de los mensajes de última hora que hoy te llegan por sorpresa.
Lo que no entra en esas tres cosas es una excepción, y ahí sí quieres que te escriba. Un pedido equivocado, una dirección que ha cambiado, una alergia que se te olvidó apuntar. El número reservado para hablar contigo se llena de eso, no de preguntas que el propio aviso ya contesta. Y cuando entra un mensaje por ese canal, sabes de entrada que hace falta leerlo con calma, porque no es ruido repetido.
Fíjate en que ninguna de las tres cosas que enseñas es un dato nuevo. El estado ya lo tenías en el aviso, el contacto para incidencias ya existía en algún sitio, y el cambio de hora o dirección ya lo gestionabas por mensaje suelto. Lo único que haces es ponerlo todo junto, en el mismo sitio, antes de que haga falta pedirlo. Ese es el trabajo real de este último tramo: no inventar información, sino ordenarla donde el cliente la va a buscar.
Con esto se cierra el recorrido de este curso: los cuatro estados, el aviso de cada uno, el aviso distinto según recogida o envío, la entrega parcial y la rotura de stock ya cobrado. Lo que queda es este último tramo, que la pregunta repetida no dependa de que tú estés mirando el teléfono.
- El aviso ya no es solo una notificación: lleva un enlace con el estado escrito en el idioma del cliente
- El botón de WhatsApp aparece después del estado, no en su lugar
- Sabes cuándo te compensa montarlo: cuando las preguntas repetidas te quitan minutos todos los días
- El mensaje que abre la conversación lleva ya el número de pedido, para no tener que preguntarlo
Ponte a prueba
Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.
1. Tienes un número de WhatsApp que usas solo para confirmar reservas, y cada tarde recibes seis mensajes preguntando por pedidos que ya avisaste como listos. ¿Qué cambias primero?
Añades el enlace con el estado dentro del propio aviso de listo, porque son consultas que el aviso ya debería contestar sin que nadie escriba; el número directo lo dejas para lo que quede fuera de eso.
2. Un cliente escribe al número de WhatsApp preguntando si puede recoger su pedido una hora más tarde. ¿Es una excepción o es algo que el aviso debería haber cubierto?
Es una excepción real, porque cambia algo del pedido, no solo pregunta por su estado, así que la contestas tú; si se repite mucho conviene meterla como opción dentro del propio aviso.
3. Con dos consultas a la semana sobre pedidos que ya tienen aviso mandado, ¿te compensa montar el enlace de estado en cada mensaje?
No: con ese volumen, contestar a mano sale más barato que mantener el canal al día. El enlace amortiza a partir de diez o quince consultas repetidas por semana.