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Ordena tus canales por clientes, no por visitas
Sabes calcular cuántos clientes saca cada canal por cada 100 visitas y reordenar la tabla con ese dato, no con el número de visitas.
Miras la tabla de canales y ves que Instagram trae cuatro veces más visitas que el buscador. La conclusión parece obvia: hay que meterle más horas a Instagram.
Pero de esas visitas de Instagram, ¿cuántas se convirtieron en una cita? Puede que seis. Y de las visitas del buscador, aunque sean pocas, puede que catorce hayan acabado reservando.
El canal que más se ve no es el que más trabaja para ti. Es el que más gente manda a mirar, que no es lo mismo, y confundir una cosa con la otra es la trampa más barata de las analíticas.
Le pasa a cualquier negocio con un canal ruidoso: una tienda con muchas visitas por un anuncio, un restaurante con muchas búsquedas de su carta. El ruido sube arriba de la tabla; el trabajo de verdad, no siempre.
Cuenta lo que paga, no lo que mira
Una visita es alguien que abrió tu web o tu ficha y se fue, se quedó o escribió. Un cliente conseguido es otra cosa: alguien que reservó una cita, pagó un pedido o cerró una fecha por WhatsApp. Si no puedes marcar esa casilla, no cuenta como cliente conseguido: cuenta como visita más.
En la tabla que ya tienes con los cuatro canales, añade una columna: clientes conseguidos ese mes, por canal. No cuántos mensajes, no cuántos "me interesa": cuántas reservas o pagos de verdad se cerraron.
Para marcar esa casilla no hace falta nada complicado: cada vez que confirmes una cita o cobres una señal, anota de qué canal venía esa persona. Si llegó preguntando "vi vuestra story", va a Instagram. Si escribió "me pasó el número mi cuñada", va a boca a boca. Se tarda diez segundos y es la diferencia entre una tabla que decide y una que solo entretiene.
Con esa columna al lado de las visitas, divide una entre la otra. Eso te da la tasa de conversión de cada canal: de cada cien visitas, cuántas acaban siendo un cliente.
No necesitas ninguna herramienta nueva para esto. Una hoja de cálculo con cuatro filas, una por canal, y dos columnas al lado de siempre: visitas y clientes conseguidos. El resto es una resta y una división, una vez al mes.
No es casualidad. Quien te encuentra en el buscador ya estaba escribiendo "clínica dental" y tu zona: llega con la decisión medio tomada. Quien te escribe por WhatsApp porque se lo dijo un vecino, más todavía.
Quien te ve en Instagram, en cambio, estaba mirando otra cosa y se ha parado tres segundos en tu foto. Es normal que convierta menos: no venía a comprar, venía a pasar el rato.
Eso no significa que Instagram sobre. Significa que compite con otro tipo de visita, y hay que juzgarlo con su propia vara, no con la del buscador.
Ojo con un detalle antes de fiarte del porcentaje: si un canal apenas ha tenido veinte visitas ese mes, un solo cliente ya te da un cinco por ciento, y dos te lo doblan. Con tan poco recorrido, el número todavía no dice nada firme. Espera a que el canal acumule al menos medio centenar de visitas antes de tomar la tasa como palabra fija; hasta entonces, tómala como una pista, no como una sentencia.
El orden cambia la semana que viene
- El canal que más se ve sube arriba de la tabla
- Parece que dice dónde meter el presupuesto
- En realidad solo dice dónde te ha visto más gente
- El canal que más citas cierra sube arriba
- Puede tener pocas visitas y aun así ganar
- Dice de verdad dónde merece la pena tu tiempo
Cual elijo: Ordena siempre por clientes conseguidos. Mira las visitas solo para calcular la tasa de conversión de cada canal, nunca para decidir sola.
Con la tasa de conversión de cada canal ya sabes algo que la tabla de visitas nunca te iba a decir: cuál trabaja de verdad para ti y cuál solo hace bulto. No hace falta que el ganador tenga muchas visitas; le basta con convertir bien las que tiene.
Esta semana, reordena tu tabla por la columna de clientes conseguidos, no por la de visitas, y mira qué canal sube y cuál baja. Ese cambio de orden es la parte que ya tienes hecha.
Guarda esa tabla ordenada así cada mes. Dentro de unas semanas vas a compararla con la de ahora, y ese cambio de orden entre un mes y otro es lo que de verdad te dirá dónde va tu negocio.
La próxima lección: cómo contar el boca a boca, que no deja rastro en ninguna analítica pero sí se puede medir.
Te queda una columna sin llenar: el boca a boca, el que llega sin clic y sin búsqueda. La próxima lección le pone una pregunta fija y un sitio en la tabla, para que no se quede fuera ni se cuele donde no le toca.
- Cada canal tiene su columna de clientes conseguidos, no solo de visitas
- Sabes calcular la tasa de conversión de cada canal: clientes entre visitas
- Sabes cuándo esa tasa todavía no es fiable, por falta de recorrido
- La tabla queda ordenada por lo que de verdad importa, no por lo que más se ve