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Teléfono, postal o videollamada: el código que falta para publicar la ficha
Sabe qué método de verificación va a pedirle Google según tenga local a la calle o vaya él al cliente, y deja la ficha verificada y publicada de verdad.
Ya tienes la ficha reclamada, la categoría puesta según si el cliente entra por tu puerta o eres tú quien va a la suya, el horario sin huecos, cada servicio en su casilla y las fotos elegidas a propósito. Entras a mirar la ficha y ahí sigue el aviso: «Negocio no verificado». No aparece en el mapa. No aparece en el buscador. Y no tienes ni idea de qué botón tocar para que se publique de una vez.
Esto no es un trámite de relleno. Sin verificar, la ficha existe pero no es del todo tuya: cualquiera podría reclamarla, tocar tus datos, o incluso cerrarla. Verificarla es decirle a Google que ese negocio es real y que eres tú quien lo lleva.
Hay más de un modo de decírselo. Y el que te toca a ti no lo eliges a capricho.
El método lo elige Google, no tú
Google no te enseña un menú con cuatro botones para que cojas el que más te guste. Te muestra solo el que cree que te corresponde, según tres cosas: la categoría del negocio, si tienes un local con puerta a la calle, y si ese teléfono o esa dirección ya tienen algún historial dentro de Google.
Ese historial puede venir de sitios que ni recuerdas: una campaña de anuncios antigua, una ficha que abriste hace años y cerraste, una cuenta de empresa que usaste una sola vez. Si algo de eso existe, Google confía más en ese número o correo y te ofrece el código instantáneo. Si no hay ningún rastro, tira por la vía lenta: la postal.
Una peluquería con escaparate suele ver teléfono o postal. Un fontanero que no recibe a nadie en ningún sitio ve directamente videollamada, porque no hay ninguna puerta que Google pueda ir a comprobar.
Si en tu pantalla aparecen dos opciones a la vez, no lo dudes: pide siempre el código por teléfono o email. Publicas hoy en vez de dentro de dos semanas.
Deja la postal para cuando sea la única que te ofrecen. Y antes de pedirla, asegúrate de que en esa dirección hay alguien que recoge el correo cada día. Una tarjeta que llega a un buzón que solo se abre los viernes es una semana más de ficha invisible por nada.
Sin local a la calle: la videollamada
Si trabajas yendo tú al cliente —reformas, cerrajería, clases a domicilio, peluquería a domicilio— Google no tiene ninguna puerta que comprobar. En vez de tarjeta o código, te cita a una videollamada corta con un empleado suyo, a veces desde un centro de soporte fuera de España, así que ten a mano los papeles en el idioma que pidan o en inglés si te lo piden.
En esa llamada enseñas lo que demuestra que el negocio existe y trabaja en la zona que dices: la furgoneta rotulada con tu nombre, las herramientas, una factura reciente con la dirección de un cliente, o el cartel si tienes alguno aunque sea pequeño.
Prepárala como una cita real, no como un trámite improvisado. Agenda diez minutos sin interrupciones. Ten a mano dos o tres facturas o albaranes con fecha reciente. Y enseña primero lo más reconocible —el rótulo de la furgoneta, el logo en la ropa de trabajo— antes que los papeles: a un empleado que ve cientos de llamadas al día, lo visual le convence antes que lo escrito.
En bastantes videollamadas piden, además, un papel con el nombre del negocio y la fecha de hoy, escrito a mano, para comprobar que la llamada es en directo y no una grabación. Se escribe así, con rotulador grueso para que se lea bien en cámara:
- 1Entra y busca «Verificar ahora»
Desde el perfil de empresa de Google, o directamente desde tu ficha en el buscador, localiza el aviso de verificación pendiente. Suele estar arriba del todo, no escondido en un menú. - 2Si sale teléfono o email, úsalo ya
Pide el código, mira el móvil o el correo, y escríbelo en el momento. La ficha queda publicada ese mismo minuto, no al día siguiente. - 3Si solo sale postal, confirma antes la dirección
Comprueba que alguien recoge el correo en esa dirección cada día antes de pedir la tarjeta. Mientras esperas, no toques nada más de la ficha. - 4Si no tienes local, agenda la videollamada
Reserva un hueco de diez minutos, prepara las facturas recientes y el papel con el nombre y la fecha, y ten claro qué enseñas primero. - 5Mientras esperas, no cambies nombre ni dirección
Cualquier cambio en esos dos datos durante la espera reinicia el proceso de verificación desde el principio, aunque ya llevaras diez días esperando la postal.
- La ficha queda con un método de verificación elegido a propósito, no aceptado al azar.
- Si había teléfono o email disponible, la publicación fue el mismo día.
- Si tocó postal o videollamada, sabes qué preparar para que no se alargue ni se rechace.
- Con esto se cierra la ficha: categoría, horario, fotos, servicios y verificación, todo hecho y publicado.
Ponte a prueba
Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.
1. Tienes una tienda de ropa con local a la calle. En la pantalla de verificación te aparecen dos opciones: postal y teléfono. ¿Cuál pides?
Teléfono. Cuando Google ofrece las dos a la vez, se pide siempre la instantánea: publicas ese mismo día en vez de esperar hasta dos semanas por una tarjeta.
2. Eres cerrajero, siempre te desplazas a la vivienda del cliente y no tienes local abierto al público. Google te cita a una videollamada. ¿Qué llevas?
Dos o tres facturas recientes con la dirección de clientes, la furgoneta rotulada o las herramientas de trabajo, y el papel escrito a mano con el nombre del negocio y la fecha del día. Se enseña primero lo más reconocible, no los papeles.
3. Pediste la verificación por postal poniendo la dirección de tu gestoría, no la del negocio, porque quedaba mejor. ¿Qué puede pasar y qué deberías haber hecho?
Si esa dirección no coincide con la que muestra la ficha o las facturas, Google puede suspender la ficha entera por datos inconsistentes, no solo negar la verificación. La postal se pide siempre a la dirección real donde de verdad se recoge el correo cada día.