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Teléfono, correo, carta o vídeo: cómo verificar tu ficha de Google

Sabe qué métodos de verificación puede ofrecerle Google y qué preparar para cada uno, tenga local a la calle o vaya él al cliente, sin errores que retrasen la verificación o pongan en peligro la ficha.

Por Yodai · Publicado el 6 de septiembre de 2026 · Actualizado el 12 de octubre de 2026

7 min de lectura

Tienes la ficha reclamada, la categoría puesta según si el cliente entra por tu puerta o eres tú quien va a la suya, el horario sin huecos, cada servicio en su casilla y las fotos elegidas a propósito. Entras a mirar la ficha y ahí sigue el aviso: «Negocio no verificado». No aparece en el mapa. No aparece en el buscador. Y no tienes ni idea de qué botón tocar para que se publique de una vez.

Esto no es un trámite de relleno. Sin verificar, la ficha existe pero no es del todo tuya: según la ayuda de Google, al verificarla te conviertes en su propietario y puedes editar sus datos, como el nombre o el horario, y hablar con tus clientes desde ella. Verificarla es decirle a Google que ese negocio es real y que eres tú quien lo lleva.

Hay más de un modo de decírselo. Y el que te toca a ti no lo eliges a capricho.

El método lo elige Google, no tú

Google no te enseña un menú con cuatro botones para que cojas el que más te guste. Los métodos los decide Google de forma automática y no se pueden cambiar: según su ayuda, dependen del tipo de empresa, la información pública, la región y el horario de apertura. A veces pide más de uno.

Google no explica cuánto pesa cada cosa, así que no hay truco para elegir: lo que te salga en pantalla es lo que hay. Si te ofrece teléfono o correo, el código llega al momento. Si te ofrece la carta, el código viaja por correo postal.

Por eso a una peluquería con escaparate y a un fontanero que no recibe a nadie les pueden salir métodos distintos. Y si te ofrece demostrarlo en vídeo, Google recomienda usar esa opción.

Con teléfono o correo el código llega al momento; por carta, la mayoría llega en 14 días como mucho
MétodoCuándo te lo ofrece GoogleCuánto tardaQué necesitas tener listo
Teléfono, SMS o correoLo decide Google según tu tipo de empresa, la información pública, la región y el horarioEl código, al momento; luego, la revisión de GoogleLeer el código en el móvil o el correo y escribirlo en la pantalla
PostalNo está disponible para todas las empresasLa carta, en 14 días como mucho en la mayoría de los casos; el código caduca a los 30 díasAlguien que recoja el correo en esa dirección todos los días, no una vez por semana
Vídeo: grabación o videollamadaSirve para negocios con local, sin local o las dos cosas; la videollamada no se ofrece a todosGrabar, al menos 30 segundos seguidos; la revisión del vídeo, hasta 5 días hábilesDónde trabajas, que el negocio existe (herramientas, furgoneta rotulada) y que lo llevas tú, sin datos de tus clientes

Si en tu pantalla aparecen a la vez teléfono o correo y carta, pide el código por teléfono o correo: lo tienes al momento, en vez de esperar la carta hasta dos semanas. Después, sea cual sea el método, Google revisa los datos, y según su ayuda esa revisión puede tardar hasta 5 días hábiles.

Deja la postal para cuando sea la única que te ofrecen. Y antes de pedirla, asegúrate de que en esa dirección hay alguien que recoge el correo cada día. Una tarjeta que llega a un buzón que solo se abre los viernes es una semana más de ficha invisible por nada.

Sin local a la calle: el vídeo

Si trabajas yendo tú al cliente (reformas, cerrajería, clases a domicilio, peluquería a domicilio), Google no tiene ninguna puerta que comprobar, y puede pedirte que lo demuestres en vídeo. Hay dos formas: una grabación de al menos 30 segundos, seguida, sin cortes ni ediciones, que haces y subes desde el móvil; o una videollamada en directo con el equipo de Asistencia de Google, que no se ofrece a todas las empresas, solo funciona en tu horario de apertura y empieza eligiendo tu idioma.

En los dos casos enseñas lo que la ayuda de Google pide a un negocio sin local: dónde trabajas (la placa de tu calle o algo conocido de tu barrio, si lo llevas desde casa), que el negocio existe (las herramientas, el equipo, tarjetas de visita o ropa con tu marca) y que lo llevas tú (abrir la furgoneta rotulada, o un documento de la empresa con el mismo nombre que la ficha, como una factura de suministros). Nada de datos privados: ni facturas con la dirección de un cliente ni caras de otras personas.

Prepáralo como una cita real, no como un trámite improvisado. Busca un rato sin interrupciones y ten a mano lo que vas a enseñar. Y decide antes el orden: la grabación tiene que ser una sola, sin pausas, y si se te olvida algo, toca grabarla otra vez.

Para no olvidarte nada, apunta en un papel las tres cosas que pide Google, en el orden en que las vas a enseñar:

Tu guion para el vídeo
1. Dónde trabajo: la placa de mi calle y algo conocido del barrio. 2. Que el negocio existe: herramientas, ropa con la marca, tarjetas. 3. Que lo llevo yo: abro la furgoneta rotulada y enseño un documento con el nombre de la ficha.
El error que no retrasa la ficha: la pone en peligro
Pedir la postal a una dirección donde solo pasas una vez a la semana, o poner la dirección de la gestoría porque «queda mejor», es el error caro. Si la carta se queda días en el buzón, el código caduca a los 30 días. Y la dirección de una gestoría donde no trabajas no vale: las directrices de Google no admiten una dirección en la que el negocio no opera, y una ficha que no las cumple puede acabar suspendida, invisible mientras lo resuelves. Verifica siempre con la dirección real donde de verdad recibes correo o donde de verdad trabajas, aunque sea menos vistosa que la de la gestoría.
El camino, en orden
  1. 1Entra y busca «Verificar»
    Desde el perfil de empresa de Google, o directamente desde tu ficha en el buscador, localiza el aviso de verificación pendiente. Suele estar arriba del todo, no escondido en un menú.
  2. 2Si sale teléfono o correo, úsalo ya
    Pide el código, mira el móvil o el correo, y escríbelo en el momento. Después, Google revisa los datos: puede tardar hasta 5 días hábiles, y te avisa por correo cuando la ficha está verificada.
  3. 3Si solo sale postal, confirma antes la dirección
    Comprueba que alguien recoge el correo en esa dirección cada día antes de pedir la tarjeta. Mientras esperas, no toques nada más de la ficha.
  4. 4Si te toca vídeo, prepáralo antes
    Busca un rato sin interrupciones, ten a mano lo que vas a enseñar y el papel con tu guion, y graba de un tirón.
  5. 5Mientras esperas, no cambies nombre, dirección ni categoría
    Según la ayuda de Google, si cambias cualquiera de esos tres datos mientras esperas la carta, el código que te envían no funcionará, aunque ya llevaras diez días esperando. Tampoco pidas otro código: anula el que ya viene de camino.
Lo que te llevas
  • La ficha queda con un método de verificación elegido a propósito, no aceptado al azar.
  • Si había teléfono o correo disponible, el código llegó al momento y solo quedó esperar la revisión de Google.
  • Si tocó carta o vídeo, sabes qué preparar para que no se alargue ni se rechace.
  • Con esto se cierra la ficha: categoría, horario, fotos, servicios y verificación, todo hecho y publicado.

Ponte a prueba

Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.

1. Tienes una tienda de ropa con local a la calle. En la pantalla de verificación te aparecen dos opciones: postal y teléfono. ¿Cuál pides?

Teléfono. El código llega al momento, en vez de esperar hasta dos semanas una carta. Después, en los dos casos, Google revisa los datos antes de dar la ficha por verificada.

2. Eres cerrajero, siempre te desplazas a la vivienda del cliente y no tienes local abierto al público. Google te pide verificar la ficha con un vídeo. ¿Qué enseñas?

Las tres cosas que pide Google: dónde trabajas (la placa de tu calle o algo conocido del barrio), que el negocio existe (herramientas, ropa con tu marca, tarjetas) y que lo llevas tú (abrir la furgoneta rotulada o un documento de la empresa con el mismo nombre que la ficha). Nada de facturas con la dirección de un cliente: el vídeo no puede llevar datos privados de otras personas.

3. Pediste la verificación por postal poniendo la dirección de tu gestoría, no la del negocio, porque quedaba mejor. ¿Qué puede pasar y qué deberías haber hecho?

Esa dirección no es la de tu negocio, y las directrices de Google no admiten una dirección donde el negocio no opera: puedes quedarte sin verificar y, además, con la ficha suspendida. La carta se pide siempre a la dirección real del negocio, donde alguien recoja el correo cada día.

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