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Tu primera página de servicio, terminada

Al terminar tienes una página de servicio lista para publicar, escrita en el orden que decide un cliente, y el criterio para escribir igual todas las demás.

7 min de lectura

Ya sabes qué páginas te hacen falta, qué nombre poner en el título y cuál usas de verdad cuando hablas con el cliente, cuándo juntas dos servicios en una sola página y cuándo los separas, y qué prueba enseñar a quien busca justo lo tuyo. Pero delante de la pantalla en blanco vuelve la duda de siempre: ¿por dónde empiezo a escribir, y cuánto tengo que poner para que esta página sirva de algo?

No es cuestión de longitud. Una página de servicio funciona cuando cuenta, en el orden en que el cliente la necesita para decidir, las cosas que solo tú sabes de ese trabajo. Y deja de escribir en cuanto esa decisión ya está tomada: lo que sigue después no suma, resta.

Esta lección junta las piezas de las anteriores en una sola página, de principio a fin, para que te sirva de molde con el que escribas el resto sin volver a dudar por dónde empezar.

El orden que sigue quien decide

Quien llega a esta página viene de buscar algo muy concreto, no de pasear por tu web. Lo primero que necesita leer es qué es esto y para quién es. Si es lo que busca, sigue leyendo; si no lo es, se va, y está bien que se vaya rápido, porque una visita que no encaja no te compra ni te llama.

Después necesita saber qué incluye exactamente el servicio. El nombre del título ya está decidido; aquí toca desarrollarlo con lo que entra y lo que no. Luego viene la prueba concreta de que tú sabes hacer justo esto, no un «llevamos años en el sector» que serviría para cualquier negocio del gremio. Y al final, lo que hace falta para dar el paso: qué cuesta o cómo se presupuesta, y un único sitio claro para contactar.

Ese orden no es capricho, es el mismo que sigue la cabeza del cliente. Poner el precio antes de decir qué incluye, o la prueba antes de confirmar que está en el sitio correcto, le obliga a volver atrás para entender algo que ya debería saber a esas alturas.

Escribe la página en este orden
  1. 1Título y encabezado
    El título, lo que lee Google, lleva el servicio y la zona. El encabezado que ve el cliente puede ser el nombre con el que hablas en el mostrador: no hace falta que coincidan palabra por palabra.
  2. 2Una frase que diga qué es y para quién
    La primera línea del texto, sin rodeos: el servicio, para quién es y en qué zona lo prestas. Si el que busca no confirma ahí que ha llegado al sitio correcto, no sigue leyendo.
  3. 3Qué incluye, con nombres reales
    Lo que entra en el servicio y lo que no, con los nombres que usa un cliente, no los que usarías para explicárselo a otro del oficio.
  4. 4La prueba de este servicio en concreto
    No años de experiencia en general: la marca con la que trabajas, la avería que resuelves sin desmontar nada, el material que usas. Algo que solo sepa quien lo hace de verdad.
  5. 5Precio o cómo se presupuesta
    Si el precio es estable, ponlo. Si depende del caso, di de qué depende y cómo se pide presupuesto: no dejes la pregunta en el aire.
  6. 6El paso siguiente
    Un único sitio claro para dar el paso: llamar, escribir o reservar. No tres formas distintas compitiendo por la misma decisión.

Un ejemplo completo, servicio y zona

Aquí tienes las seis piezas ya montadas, con nombres y cifras del oficio, no genéricas. Fíjate en que cada frase hace un solo trabajo: la primera confirma la zona, la segunda dice qué entra, la tercera es la prueba de que esto no lo escribe cualquiera, y la última no deja al lector eligiendo entre tres formas de contactar.

Página de servicio: cerrajero en un barrio concreto
Título: Cerrajero en Chamberí, Madrid — aperturas y cambio de cerradura Encabezado: Cerrajero de urgencia en Chamberí Si te has quedado fuera de casa o el bombín ya no gira, atendemos en Chamberí y alrededores en menos de 30 minutos. Abrimos la puerta sin romper la cerradura siempre que el estado de la hoja lo permita; si hace falta cambiarla, instalamos bombines anti-bumping homologados, no el básico de ferretería. Incluye: apertura de la puerta, diagnóstico del bombín, cambio de cerradura si es necesario y dos copias de llave nuevas. La apertura sin roturas tiene un precio cerrado de 45 euros. El cambio de cerradura se presupuesta al ver el bombín, y el presupuesto se da antes de tocar la puerta. Llama o escribe por WhatsApp al número de arriba: contestamos también fuera de horario.

El error que sale caro: clonar la página por barrio

Copiar la página y cambiar solo el nombre del barrio
El error caro es escribir esta página una vez y clonarla para cada zona cambiando solo el nombre del barrio. Dos páginas casi idénticas compiten entre sí, Google no sabe cuál de las dos mostrar y termina no mostrando ninguna. Si trabajas varias zonas, cada página necesita algo propio: la calle por la que se llega, el tipo de edificio más común en esa zona, el tiempo real desde donde sales a trabajar. Y si no hay nada distinto que contar de una zona en concreto, esa es la señal de que no le hacía falta página propia.

Cuánto hace falta escribir

No todo servicio necesita las seis piezas desarrolladas. Algunos se deciden en dos líneas, y meterles cuatro párrafos de más no los hace más de fiar, solo más lentos de leer en el móvil, que es donde te va a encontrar casi todo el mundo.

Página mínima o página completa
La mínima
  • Título con el servicio y la zona
  • Una frase de qué es, y precio o contacto directo
La completa
  • Qué incluye, con nombres reales
  • La prueba concreta de este servicio
  • Precio o cómo se presupuesta
  • Un único paso siguiente

Cual elijo: Escribe la completa siempre que el servicio tenga algo que explicar: qué entra, qué no, y qué lo distingue de que lo haga cualquiera. La mínima solo vale cuando el servicio es tan simple y tan urgente que la única pregunta del cliente es si lo haces y a cuánto, como abrir una puerta a las tres de la madrugada. Ahí la frase y el contacto pesan más que el párrafo.

Lo que te llevas
  • Una página de servicio escrita entera, en el orden que decide un cliente y no el que te resulta cómodo a ti contar
  • El criterio para escribir las demás páginas de servicio sin volver a dudar por dónde empezar
  • Revisado que ninguna zona repite el texto de otra cambiando solo el nombre del barrio
  • Comprobado que se lee entera desde el móvil, antes de publicarla

Antes de publicar

Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.

1. Tienes un fontanero con la página «reparación de fugas en Vallecas» ya publicada, y quieres abrir la misma página para Usera cambiando solo el nombre del barrio.

No la publiques igual. Añádele algo propio de Usera, el tipo de edificio, el tiempo real de llegada desde donde trabajas, o no la publiques: dos páginas casi iguales compiten entre sí y Google puede acabar no mostrando ninguna de las dos.

2. Un cliente entra en la página «clases de conducir en tu zona» y lo primero que lee es un párrafo largo sobre los quince años que lleva abierta la autoescuela.

Está mal ordenado. Antes de la trayectoria general necesita confirmar en la primera línea que es la clase que buscaba y en su zona; la trayectoria, si acaso, va después de eso, nunca delante.

3. Vas a publicar la página de un servicio de apertura de puertas de urgencia, muy simple y muy rápido, y dudas si necesita el desarrollo completo con prueba y explicación de qué incluye.

Puedes quedarte con la mínima: título con servicio y zona, una frase de qué es, y precio o contacto. Es de los pocos casos donde la urgencia pesa más que el detalle, porque la única decisión del cliente es si lo haces y a cuánto.

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