El correo que evita la pregunta '¿y mi pedido?'
Tres correos automáticos que se disparan solos y un enlace a 'mis pedidos' para que la respuesta llegue antes de que la pregunten.
El primer "ya pagué, ¿y ahora qué?" lo contestas tú, con calma, explicando los pasos uno a uno. El vigésimo, el que llega un viernes a las nueve de la noche preguntando si el paquete ha salido ya, también lo contestas tú. La pregunta no cambia: cambia quién la hace, y tú sigues escribiendo la misma respuesta cada vez.
Ya sabes cuál es la primera pregunta de quien acaba de pagar. Lo que falta es que no tenga que hacerla dos veces: que la respuesta le llegue sola en el momento en que algo cambia de verdad, y que si la pierde, tenga un sitio donde volver a mirarla sin escribirte a ti.
Tres momentos que merecen un correo
No hace falta avisar de todo. Hace falta avisar de lo que el cliente no puede ver por su cuenta: que el pago ha entrado, que su pedido se está preparando y que ya ha salido o está listo para recoger. Tres correos, no uno solo de "gracias por tu compra" que no dice nada de lo que viene después.
Cada uno se escribe una vez y se queda montado para siempre. Lo que cambia en cada envío es el nombre, el número de pedido y la fecha: eso lo rellena el sistema solo, con los datos que ya tiene del cobro.
- 1Al cobrar
En el instante en que el pago se confirma, sale el primero: qué ha comprado, cuánto ha pagado y el número de pedido. No es algo que añades tú después; es el mismo momento del cobro. - 2Al cambiar el estado
Cuando marcas el pedido como "en preparación" o "enviado" en tu panel, ese clic dispara el segundo correo. No lo escribes cada vez: cambias el estado y el aviso sale solo, con el texto ya listo. - 3Al entregar
El tercero llega cuando marcas "entregado" o "recogido". Cierra el pedido para el cliente y es también el momento de pedirle la reseña, si vas a pedirla.
Tres es el número que aguanta la paciencia de un cliente. Si añades un cuarto aviso por cada movimiento interno del almacén, en dos semanas los tendrá silenciados en el correo y volverá a escribirte por WhatsApp, que es justo lo que querías evitar.
Un enlace, no un buzón que rebuscar
El correo resuelve el momento. La página de "mis pedidos" resuelve el olvido: quien compró hace tres meses y no encuentra ya el correo, entra con el mismo enlace y ve qué compró, cuánto pagó y en qué quedó. No hace falta que se registre ni que recuerde una contraseña nueva: el enlace que ya usó para pagar es el mismo que le lleva a su historial.
Ese enlace va también al final de cada uno de los tres correos. Así, si borra el de "enviado" pero guarda el de "entregado", igual encuentra los dos pedidos juntos en el mismo sitio, sin tener que pedírtelo.
Cuando esos correos ya no basten y lo que pidan sea el dinero de vuelta, necesitas la frase que ya tienes decidida antes de que la pidan.
- Los tres correos automáticos montados: confirmado al cobrar, en camino al cambiar el estado, entregado al cerrar el pedido
- Cada correo con fecha o plazo concreto, nunca un "en breve" sin más
- El enlace a "mis pedidos" añadido al final de los tres, sin registro ni contraseña
- Ya no hace falta contestar a mano la misma pregunta cien veces
- La devolución, cuando la pidan, es la siguiente lección