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Verifica en el panel, nunca en el enlace del correo

Sabe reconocer el aviso falso de caducidad o transferencia de dominio y correo, y lo verifica siempre entrando al panel por su cuenta, jamás desde el enlace del mensaje.

8 min de lectura

Acabas de activar el candado que impide que muevan tu dominio sin tu firma. Hay una forma de saltárselo sin tocarlo: convencerte a ti mismo de que lo quites tú. Te llega un correo hoy mismo. Dice que tu dominio caduca en veinticuatro horas, o que alguien ha pedido transferirlo fuera y que hagas clic para cancelarlo. El logo es el de tu registrador, el asunto lleva tu dominio escrito, y el botón dice "Resolver ahora". Sientes la urgencia y estás a un clic de escribir tu contraseña.

Ese clic es el momento exacto en el que se pierde un dominio. No la contraseña débil, no el correo de recuperación mal puesto: el clic. Todo lo que has blindado en este curso —la contraseña que no repites, el correo de recuperación fuera de tu propio dominio, la aplicación en vez del SMS, el candado que impide mover el dominio sin tu firma— no sirve de nada si tú mismo escribes esa contraseña en una copia exacta del panel de tu registrador.

Cómo huele el correo falso

El correo falso comparte un rasgo con casi todos los timos: el plazo es corto. Un registrador de verdad avisa de una renovación con semanas de margen, no con un día. Si el aviso te acorrala en veinticuatro horas, ya es sospechoso antes de leer una palabra más.

El segundo rasgo es que pide aprobar o desbloquear algo que tú no has pedido. Ahí entra el candado de la lección anterior: si lo tienes puesto, una transferencia real exige que tú lo quites primero, desde el panel, con tu sesión abierta. Un correo que dice que tu dominio "ha sido desbloqueado" y que apruebes la transferencia, sin que tú hayas tocado nada, es mentira por definición. Nadie puede desbloquearlo sin pasar antes por ti.

De dónde sacan tu dominio y tu fecha exacta

Lo inquietante es que el correo acierta con la fecha. Eso no es magia: la fecha de caducidad de cualquier dominio es un dato público. Se consulta con una herramienta de WHOIS o RDAP escribiendo el nombre del dominio, y ahí aparece el registrador, la fecha de alta y la fecha de renovación, sin necesidad de entrar a ningún panel.

Quien manda estos correos no te vigila a ti: consulta esa lista pública, filtra los dominios que caducan en los próximos días y dispara el mismo mensaje a todos, cambiando solo el nombre del dominio y el registrador que aparenta ser. Por eso acierta el dato exacto, y por eso no hay nada raro en que lo sepa. Lo sabe cualquiera que escriba tu dominio en la caja de búsqueda correcta.

Así suena el correo que hay que ignorar
Asunto: Acción requerida — tudominio.com vence en 24 horas Hola, Hemos detectado que la renovación automática de tudominio.com ha fallado. Para evitar la pérdida del dominio, verifica tu método de pago y aprueba la renovación en el siguiente enlace antes de que expire el plazo. [Verificar y renovar ahora] Si no realizas esta acción, el dominio quedará disponible para su registro por terceros.

Por qué el enlace es la trampa

El enlace del correo no lleva al panel del registrador. Lleva a una página que es un calco: mismo logo, mismo formulario, hasta el mismo pie con el aviso legal copiado. La única diferencia está en la dirección de la barra del navegador, y esa es la que nadie mira cuando va con prisa.

Ahí no hace falta que te roben nada más que la contraseña. En cuanto la escribes, quien montó la página falsa entra con ella al panel real, quita el candado si puede y mueve el dominio antes de que te des cuenta de que el correo era falso.

Un clic con prisa entrega el dominio entero
Escribes tu usuario y contraseña en la página que abre el enlace del correoQuien envió el correo entra al panel real con tus credenciales y quita el candado o aprueba la transferencia

La página del enlace no es el panel del registrador: es una copia que solo sirve para capturar lo que escribes

La regla que no falla

La regla es simple y no tiene excepciones: ningún aviso sobre tu dominio se atiende desde el enlace del correo. Se atiende abriendo una pestaña nueva, escribiendo tú mismo la dirección del registrador —o usando el marcador que ya tienes guardado— y entrando con tu sesión de siempre. Si hay algo real que resolver, aparece dentro de la cuenta. Si no aparece nada, el correo era falso y el asunto está cerrado.

Esto vale igual si el aviso llega por SMS o por una llamada que dice ser del servicio técnico del registrador. El canal cambia. La regla no: la acción se hace dentro del panel, nunca siguiendo el camino que marca el mensaje que te llegó por sorpresa.

Tampoco hace falta darle a nadie el código de la aplicación de doble paso, ni por teléfono ni por correo ni por chat. Ningún soporte real necesita ese código para ayudarte. Si alguien te lo pide para "verificar tu identidad", ya sabes que no es soporte.

Qué hacer en cuanto llega el aviso
  1. 1No toques el enlace
    Ni para leer, ni para cancelar. El botón de cancelar también lleva a la página falsa.
  2. 2Abre una pestaña nueva
    No uses el historial ni copies la dirección del correo: escríbela tú, o usa el marcador guardado.
  3. 3Entra con tu sesión habitual
    Usuario, contraseña y el segundo paso de la aplicación, igual que cualquier otro día.
  4. 4Mira el estado real del dominio
    Fecha de renovación, candado de transferencia, solicitudes pendientes: todo eso vive dentro de la cuenta, no en un correo.
  5. 5Si no hay nada pendiente, borra el correo
    Repórtalo como phishing si quieres, pero no hace falta responder ni avisar a nadie más.

El mismo timo apunta también al correo

El mismo montaje sirve para atacar la cuenta de correo, no solo el dominio. Llega un aviso de que el buzón se ha quedado sin espacio, o de que hay actividad sospechosa, con un enlace para "verificar la cuenta". Es la misma trampa con otro disfraz.

La verificación es igual de simple: se entra al correo desde la dirección de siempre —gmail.com, o la consola de administración si gestionas varias cuentas de un mismo dominio— y nunca desde el enlace del aviso. Si el buzón estuviera realmente lleno o hubiera actividad rara, se ve nada más entrar. No hace falta que nadie te lo señale con un botón urgente.

Cancelar desde el correo no cancela nada
El error más caro no es aprobar el aviso: es pulsar "cancelar" o "no reconozco esta actividad" pensando que así se para el intento. Ese botón lleva al mismo sitio falso que el de aprobar, y ahí te pide igualmente que inicies sesión "para confirmar que no has sido tú". La única forma de cancelar algo real es entrando al panel por tu cuenta y revisando ahí el estado.

Con esto tienes cerrado el reconocimiento del engaño: sabes qué mirar y dónde verificarlo. Si el clic ya ha pasado y has escrito la contraseña donde no debías, la próxima lección cubre qué hacer en las dos horas siguientes.

Lo que te llevas
  • Ningún aviso sobre el dominio o el correo se atiende desde el enlace que llega en el mensaje
  • Se verifica siempre entrando al panel por tu cuenta, escribiendo tú la dirección o usando tu marcador
  • Un plazo de horas y una acción que tú no has pedido bastan para desconfiar del aviso
  • Cancelar desde el correo es tan peligroso como aprobar: el botón lleva al mismo sitio falso
  • Ningún soporte real pide el código de la aplicación de doble paso por teléfono, correo o chat

Ponte a prueba

Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.

1. Recibes un correo con el logo exacto de tu registrador diciendo que el dominio se transfiere hoy salvo que canceles en el enlace. Tienes el candado de transferencia puesto desde la lección anterior. ¿Qué decides?

Ignoras el enlace: con el candado puesto, ninguna transferencia puede iniciarse sin que tú lo quites antes desde el panel, así que el aviso es falso por construcción. Entras al panel escribiendo tú la dirección para confirmar que el candado sigue activo.

2. Te llega un SMS, no un correo, avisando de que tu dominio caduca mañana y con un enlace para pagar la renovación. ¿Cambia algo por venir por SMS en vez de por correo?

No cambia nada: el canal es distinto pero la regla es la misma. No se paga ni se renueva desde el enlace del SMS; se entra al panel del registrador por tu cuenta y, si hay una renovación pendiente de verdad, se paga desde ahí.

3. El correo dice que tu buzón de Gmail está casi lleno y que debes verificarlo hoy o perderás mensajes; el enlace lleva a una página que pide tu contraseña de Google. ¿Qué haces antes de escribir nada?

Cierras esa página y entras a Gmail desde gmail.com escrito por ti mismo. Si el espacio estuviera realmente al límite, Google lo muestra dentro de la propia cuenta; no necesita mandarte a una página externa a pedirte la contraseña otra vez.

Con eso sabes distinguir el aviso real del señuelo. Pero blindaje y ojo entrenado no siempre bastan: toca saber qué haces en el momento exacto en que algo de esto ya ha fallado.

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