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Activa la valoración cuando aguante una reseña mala, no antes
Sabrás cuántas reseñas reales necesitas escritas en tu propia página antes de activar la valoración, y la prueba para saber si ya aguanta una mala.
Ya decidiste en qué páginas enseñar el precio; la valoración te pide una prueba distinta antes de encenderla. Tu ficha de Google tiene cuatro coma ocho estrellas y cuarenta reseñas. Tu página, la que tú controlas, no tiene ninguna reseña publicada todavía. Y aun así te preguntas si puedes activar ya la valoración junto a tu enlace, la de las estrellas que aparecen antes de que nadie entre a tu web.
No puedes copiar el número de la ficha: la tarjeta con estrellas se construye con lo que está escrito en tu propia página, no con lo que Google ha reunido de ti en otro sitio. La pregunta que te queda es más concreta, y es la que decides hoy: ¿cuántas reseñas reales necesitas tener puestas en tu página antes de activarla?
Lo que tiene que estar escrito, no contado
Para que Google acepte enseñar estrellas junto a tu enlace, cada reseña que cuenta tiene que verse en la página: quién la escribe, cuándo, qué dice y qué nota pone. No vale un número suelto del tipo «valorado con 4,8 sobre 5» si debajo no hay reseñas de verdad que lo sostengan. Una reseña real en tu página se ve así: María G., 14 de marzo, cinco estrellas: «Reservé el corte para las 10 y me atendieron a esa hora en punto».
Nombre, fecha, nota y un texto propio: eso es lo mínimo que el marcado puede describir sin mentir. Esto cambia la pregunta de «cuántas reseñas tengo» a «cuántas reseñas tengo escritas, con nombre y fecha, en la página que quieres que salga en Google». Las de tu ficha, las de un grupo de WhatsApp o las que te han dicho de palabra no cuentan para esto: si no están escritas en tu página, no existen para el marcado.
El número que sí importa: cuánto aguanta la media
- Una reseña floja cambia la nota entera de un golpe
- Te tienta a pedir solo a los clientes contentos, o a maquillarla
- La página parece recién montada aunque el negocio no lo sea
- Una reseña mala pesa unas décimas, no un punto entero
- Hay variedad suficiente para que el marcado tenga contenido real que describir
- Puedes pedir reseñas al ritmo normal del negocio, sin prisa por rellenar
Cual elijo: Espera a las ocho o diez si vendes un servicio con muchas visitas al año; si es un producto o un servicio muy concreto con pocas ventas, cinco reseñas de ese producto ya bastan. La prueba que sirve para cualquier caso: quita mentalmente la mejor y la peor reseña y calcula la media otra vez. Si apenas se mueve, está lista para activarse.
Si tu competencia ya la enseña con menos reseñas que tú
Vas a encontrar negocios de tu zona con la valoración activada y solo tres o cuatro reseñas debajo. No es una señal de que tres bastan: es un riesgo que ya están corriendo ellos. Les basta una reseña mala, o que alguien avise de que la nota no cuadra con lo publicado, para que Google se la retire y tengan que reconstruir desde cero la confianza que habían enseñado.
Copiar su prisa no te adelanta nada: te pone en la misma cola de revisión si algo falla. Lo que sí adelanta es tener la página lista con el número de reseñas que aguanta un mal día, para activarla una vez y no tener que quitarla nunca.
Con esta cuenta clara, la decisión de hoy no es «cuántas estrellas quiero enseñar» sino «cuántas reseñas reales tengo ya escritas en mi página, y si con ellas la nota resiste». Si la respuesta es sí, actívala. Si no, sigue pidiéndolas al ritmo normal del negocio hasta que aguante.
Lo siguiente es qué pasa con esa valoración si un mes no la tocas y deja de estar al día — pero eso toca en la próxima lección.
Con el precio y la valoración resueltos, queda el dato que caduca solo aunque no lo toques: la disponibilidad.
- Sabes que la valoración de tu web se construye con las reseñas escritas en tu propia página, no con las de tu ficha de Google
- Tienes la prueba para decidir cuándo activarla: si quitas la mejor y la peor reseña y la nota casi no se mueve, está lista
- Sabes qué tiene que verse en cada reseña para que cuente: nombre, fecha, nota y texto propio
- Sabes qué te cuesta simularla: perder el resultado enriquecido en toda la web, no solo en esa página