Nuevo en la biblioteca: Una reserva, dos cosas que tienen que estar libres a la vez. Leer el artículo
yodai Academia Crear la web

Academia Construir Crear la web

El día que mandas el enlace

Hoy el enlace sale hacia tu lista conocida, no hacia el grupo más grande, y solo después de comprobar cinco cosas con tus propios ojos.

5 min de lectura

Tienes la web lista. El botón manda al número bueno, las fotos cargan bien en un móvil que no es el tuyo y cada rincón dice lo que tiene que decir. Y aun así llevas dos días sin mandarle el enlace a nadie.

No sabes por dónde empezar: el grupo del barrio, tus contactos guardados, o esperar a tener una foto más antes de enseñar nada. Esa duda cuesta un día. Y un día sin mandar el enlace es un día sin la primera reserva.

El primer sitio no es el sitio con más gente

Cuando piensas dónde contarlo primero, el instinto va al sitio con más gente: la cuenta de Instagram del barrio, el grupo de vecinos de dos mil personas. Ahí no te conoce nadie. Compites con memes y con el anuncio de otro negocio publicado ese mismo día.

El primer envío no busca alcance. Busca respuesta. Va a quien ya sabe quién eres: tus contactos guardados, el grupo de la actividad donde te conocen de vista, los clientes que ya te compraron algo alguna vez aunque fuera sin web. Ese grupo pequeño te da algo que el grupo grande no te da: si algo falla, te lo dicen a ti, en privado, antes de que lo vea un desconocido.

Mandarlo a tu lista o soltarlo en un sitio abierto
Tu lista, persona por persona
  • Sabes quién lo ha abierto y quién no
  • Puedes poner el nombre de cada uno al escribir
  • Si el botón falla, te avisan a ti, no lo ve nadie más
Un grupo o una red donde aún no te conocen
  • Llega a más gente de golpe
  • Si algo falla, la gente simplemente se va sin decir nada
  • Compite con todo lo demás que se publica ese mismo día

Cual elijo: Empieza siempre por tu lista, aunque sean quince personas. El grupo abierto se deja para cuando el enlace ya ha aguantado una tanda de gente que te conoce.

Dónde tienes ya gente esperando, aunque no lo hayas contado

Antes de decidir a quién escribes primero, cuenta cuánta gente tienes ya en cada sitio. El número no decide solo, pero te obliga a mirar dónde hay de verdad alguien esperando y no un contacto que nunca te ha visto la cara.

El número más grande no es el mejor sitio para empezar
Seguidores en redes300personas
Contactos guardados en el móvil180personas
Grupo de la actividad o el barrio60personas
Clientes que ya te compraron algo25personas

Trescientos seguidores que no te conocen en persona valen menos, hoy, que veinticinco clientes que ya te dieron dinero una vez. El orden importa más que el tamaño.

Lo que tiene que ser verdad hoy, no la semana que viene

Antes de mandarlo no hace falta que la web esté perfecta. Hace falta que estas cinco cosas sean verdad ahora mismo, comprobadas por ti, no supuestas porque las miraste ayer.

Lo que compruebas antes de mandar, en este orden
  1. 1El botón manda de verdad
    Ábrelo tú mismo ahora. Un cambio de texto de ayer puede haberlo movido de sitio sin que lo notaras.
  2. 2El precio se ve sin tener que preguntarlo
    Si alguien tiene que escribirte para saber cuánto cuesta, ya has perdido el momento en el que iba a decidir.
  3. 3Las fotos cargan con poca cobertura
    Pruébalo con los datos móviles y el wifi de casa apagado, no con la conexión buena de tu salón.
  4. 4El primer texto dice qué haces, no quién eres
    Ya decidiste qué frase va primero cuando repasaste el orden de las secciones; aquí solo la compruebas, no la recuerdas.
  5. 5Hay una forma de escribirte que no es un formulario
    El botón que sigue por toda la web tiene que llevar a WhatsApp, no a un buzón que abres el jueves.
El error que sale caro: esperar a que esté perfecta
Casi todo el mundo se guarda un detalle más antes de mandar el enlace: una foto que le gusta más a él, un texto que suena mejor en su cabeza. Ese detalle no lo pide nadie el primer día. Lo que sí pasa es que cada día sin mandarlo es un día sin la primera respuesta real, la que te dice qué cambiar de verdad. Manda hoy con lo que has comprobado hoy; el ajuste que importa llega con la primera persona que contesta, no antes.
El mensaje que mandas hoy, tal cual
Hola Marta, ya tengo la web lista para pedir cita, ya no hace falta llamar. Aquí la tienes: [enlace]. Échale un ojo cuando puedas y si ves algo raro me dices, que hoy mismo lo miro.

Cambia el nombre en cada envío. Ese detalle, tan pequeño, es lo que hace que tu lista te responda y un grupo abierto no.

Lo que te llevas
  • El enlace se manda hoy a tu lista conocida, no al grupo con más gente
  • Las cinco comprobaciones están hechas por ti mismo ahora, no recordadas de ayer
  • Tienes el mensaje exacto listo para copiar, cambiando solo el nombre
  • El grupo abierto y las redes esperan a que la lista pequeña confirme que todo aguanta

Tres casos para decidir hoy

Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.

1. Tienes 300 seguidores en una cuenta que abriste hace un mes y 40 contactos guardados de clientes de toda la vida. ¿A quién mandas el enlace primero?

A los 40 contactos guardados. Te conocen, y si algo falla te lo dicen a ti en privado; los 300 seguidores no tienen ese vínculo y el primer fallo lo ven en abierto.

2. Abres el enlace desde el wifi de tu casa y todo carga perfecto, pero no lo has probado con datos móviles. ¿Lo mandas ya?

No. La comprobación con poca cobertura es una de las cinco cosas que tienen que ser verdad hoy, comprobada por ti mismo; el wifi de casa no la sustituye.

3. Llevas tres días retocando una foto porque no te convence del todo, y todavía no has mandado el enlace a nadie. ¿Qué haces?

Mandas el enlace hoy con la foto que tienes. Ese retoque no lo pide nadie el primer día, y cada día sin mandarlo es un día sin la primera respuesta real que te dirá qué cambiar de verdad.

El enlace ya salió. Cuando lleguen esas visitas y todavía no haya ninguna venta, lo primero que vas a mirar no es cuánta gente entró: es la página.

SiguienteEl mensaje de error dice qué escribir, no que algo falló