Academia › Construir › Crear la web
El mensaje de error dice qué escribir, no que algo falló
Al terminar esta lección, cada campo de tu formulario tiene ya escrito el mensaje que aparece si falla, y ese mensaje dice exactamente qué corregir.
Alguien rellena tu formulario de reserva. Escribe el teléfono con espacios de más, o le falta una cifra, o pega el email con una coma en vez de un punto. Pulsa enviar y el campo se pone rojo. Al lado aparece una palabra: Error.
Esa persona no sabe qué ha hecho mal. No sabe si el teléfono está mal escrito, si falta rellenar algo más abajo, o si el fallo es tuyo y no suyo. Se queda mirando la pantalla unos segundos y, si tiene otra pestaña abierta con la competencia, la abre.
Ya sabes qué campos pedir, en qué orden va cada uno y por qué lo pides. Falta la última pieza antes del botón de enviar: qué le dices exactamente cuando se equivoca, para que lo arregle en vez de irse.
Un error no es una alarma, es una instrucción
La palabra Error avisa, pero no instruye. Cumple su única función, que es decir que algo ha ido mal, y ahí se detiene. No dice qué escribir en su lugar, y por eso casi nunca basta con dejarla sola.
Un mensaje de error bueno responde a una sola pregunta: ¿qué tengo que escribir distinto para que esto funcione? Si la persona lo lee y sigue sin saber qué tecla pulsar a continuación, el mensaje no sirve, por muy rojo que esté el campo.
El tono cuenta tanto como el contenido. Si tu web tutea y explica sin gritar, el mensaje de error hace lo mismo: escribe el teléfono con 9 dígitos corrige; TELÉFONO NO VÁLIDO en mayúsculas solo pone nerviosa a alguien que estaba a un clic de reservar.
Esto pesa más en los dos campos que más fallan: el teléfono, por el formato, y el email, por la errata. Ahí se decide si la reserva se completa o se abandona, así que son los que más conviene redactar con cuidado. La misma regla vale luego para el nombre o la fecha, si también pueden fallar en tu caso.
El email falla por la errata, no por el formato
El teléfono falla por el formato: sobran espacios, falta una cifra, sobra el prefijo. El email falla por la errata: falta la arroba, el punto se convierte en coma, el dominio se corta a medio escribir. Son dos fallos distintos y conviene que el mensaje lo distinga.
Si alguien escribe marialopezgmail.com, decirle «Email no válido» no le señala dónde está el problema. «Falta la @ en tu email, revisa cómo lo has escrito» sí, porque apunta al carácter exacto que falta y no obliga a repasar la palabra entera letra por letra.
Si el fallo está al final, como maria@gmail sin el «.com», sirve el mismo tipo de mensaje: «Parece que falta el final del email, revisa después del punto». No hace falta inventar una frase distinta para cada variante del mismo fallo, pero sí conviene tener dos o tres ya escritas para los fallos que de verdad se repiten, en vez de una única genérica que sirva para todo y no diga nada.
- «Formato de teléfono no válido»
- «Este campo es obligatorio»
- «Introduce un email correcto»
- «Escribe el teléfono con 9 dígitos, sin espacios ni guiones»
- «Necesitamos tu nombre para confirmarte la cita»
- «Falta la @ en tu email, revisa cómo lo has escrito»
Cual elijo: Elige siempre la segunda columna: dice qué escribir, no solo que algo falla. La primera sirve nada más para el error que ya es evidente por sí mismo, como un campo que se queda en blanco delante de los ojos de quien escribe; ahí basta un borde de color, y añadir texto encima es ruido que no aporta nada nuevo.
Cómo lo escribes, campo a campo
Para el teléfono, el email y cualquier otro campo que pueda fallar en tu formulario, valen las mismas cuatro reglas.
- 1Nombra el campo, no el fallo
En vez de «Campo obligatorio», escribe «Necesitamos tu nombre para confirmarte la cita». Se identifica antes lo que falta si el mensaje habla del dato que pides, no de la regla técnica que se ha roto. - 2Enseña el formato que sí funciona
Si el error es de formato, pon un ejemplo correcto dentro del propio mensaje: «612345678», no «formato no válido». Copiar un ejemplo cuesta menos que adivinar una regla que nadie ha explicado. - 3Recuerda el motivo si no es obvio
Si el dato genera duda, como el teléfono, repite en una frase corta por qué lo pides: para confirmar por WhatsApp. Ya lo explicaste junto al campo; en el mensaje de error repetirlo no sobra, porque es justo el momento en que alguien duda si merece la pena seguir. - 4Pon el mensaje pegado al campo que falla
Nunca en una lista arriba del formulario, con todos los fallos juntos. Debajo o al lado del campo concreto, para que la vista no tenga que buscarlo ni contar cuál es el campo con problema entre los demás.
- Cada campo que puede fallar tiene ya escrito su mensaje, con el formato que sí funciona
- Ningún mensaje se queda en la palabra «Error»: todos dicen qué escribir distinto
- El teléfono y el email tienen frases propias para sus fallos más repetidos, no una genérica
- El mensaje vive pegado al campo que falla, no en una lista aparte arriba del formulario
- Queda pendiente cómo se llama el botón que envía todo esto
Ponte a prueba
Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.
1. Alguien deja el campo del teléfono en blanco y pulsa enviar.
El mensaje no puede ser «Campo obligatorio»: tiene que nombrar el dato y su motivo, por ejemplo «Necesitamos tu teléfono para confirmarte la cita por WhatsApp», porque así entiende qué falta y por qué le conviene rellenarlo.
2. Un cliente desde Argentina escribe su número con el prefijo +54 y el formulario solo acepta 9 dígitos sin prefijo.
El mensaje debe explicar el caso concreto, no repetir la regla general: «Si llamas desde fuera de España, añade el prefijo delante: +54911234567», porque de lo contrario esa persona probará varias veces el mismo formato equivocado.
3. El email se escribe como maria@gmail, sin terminar en «.com».
El mensaje señala el fallo exacto, «Parece que falta el final del email, revisa después del punto», y no un genérico «Email no válido», porque quien comete una errata de teclado la corrige en un segundo si sabe dónde mirar.
revisa después del punto». Cada mensaje dice ya qué corregir, no que algo falló. Queda un último texto por escribir: el del botón, y por qué «Enviar» a secas deja pasar reservas que se podrían haber cerrado.