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Fondo liso, luz de ventana y un objeto al lado: así se entiende el precio sin preguntar
Después de esta lección tienes decidido qué fondo usar en cada foto, la luz que evita que el móvil estropee el color, y la referencia de tamaño que contesta la duda antes de que alguien la escriba.
Ya sabes si esa foto la haces con el móvil o la encargas; con la cámara resuelta. Subes la foto, la publicas, y a los diez minutos llega el mensaje: "¿esto qué tamaño tiene?", "¿el color es este de verdad?", "¿cuánto cuesta según el modelo?". No es que quien pregunta sea despistado: la foto no le ha dado lo que necesitaba para decidir solo, así que escribe y espera tu respuesta.
Ya sabes cuántas fotos lleva cada ficha y si te bastan las del móvil o hace falta encargarlas. Falta la parte que decide si esa foto convence o genera preguntas: el fondo, la luz y el encuadre. Los tres juntos son los que hacen que el precio se entienda sin que nadie tenga que escribirte.
El fondo: lo primero que decide si se entiende algo
El fondo no es decoración, es información. Si detrás de tu tarta hay un mantel con flores, una encimera con platos sin fregar o el cargador del móvil, la persona mira eso antes que la tarta. Cada elemento que no sea el producto le roba un segundo de atención al precio, y ese segundo es el que decide si sigue mirando o cierra la pestaña.
La regla es simple: el fondo gana espacio solo cuando forma parte de lo que vendes. Si vendes cortes de pelo, el sillón y el espejo de tu peluquería cuentan, porque venden también el sitio donde va a pasar la hora siguiente. Lo mismo si tienes un taller de reparación de bicicletas: la pared con herramientas colgadas dice tanto como la bicicleta. Pero si vendes tartas para llevar o joyería que se envía por correo, el sitio no importa nada: el fondo debería ser una superficie lisa, clara y sin nada más encima.
- Vale cuando el sitio es parte de lo que compran: una peluquería, un taller, un restaurante
- Enseña el trato y el espacio sin que tengas que describirlos con palabras
- Vale cuando el producto viaja a otro sitio o se envía: repostería, joyería, ropa a medida
- Cualquier detalle que no sea el producto resta claridad
- Una pared blanca, una mesa de madera clara o una cartulina bastan
Cual elijo: Si lo que compra el cliente incluye el lugar, enseña el lugar. Si lo que compra es el objeto, quita todo lo que no sea el objeto.
La luz: la que aplana el precio y la que lo explica
El flash del móvil es el error que nadie ve venir, porque parece la solución fácil cuando hay poca luz. Aplana los colores, quema el brillo del material y deja detrás una sombra dura y recortada. Una joya con flash parece plástico. Una tarta con flash parece de cera. Y lo peor es que en la pantalla del móvil, al hacer la foto, parece que ha quedado bien.
Esto tiene arreglo, y no cuesta nada: la luz de una ventana grande.
El flash aplana el brillo y quema el color en vez de dejarlo verse
La luz que sí funciona es la de una ventana grande, sin que entre el sol directo. Con esa luz el color real se ve, la textura se nota y el brillo aparece donde tiene que aparecer, no como un destello blanco que tapa el detalle. Es la misma luz, gratis, todos los días del año.
- 1Busca la ventana más grande
A media mañana o media tarde, sin sol entrando directo. Si hace sombra dura en el suelo, espera media hora. - 2Coloca el objeto de cara a la luz
No de espaldas ni de lado extremo: la cara que se ve en la foto tiene que mirar hacia la ventana. - 3Apaga el flash
Siempre, sin excepción. Si la foto sale oscura, acerca el objeto a la ventana en vez de encenderlo. - 4Haz cinco tomas y elige una
El móvil enfoca distinto cada vez; con cinco disparos hay margen para quedarte con la de color más fiel.
El encuadre: la medida que falta si no la pones tú
Cuando el tamaño forma parte de lo que se paga -una tarta de seis raciones, un colgante de dos centímetros, una encimera de dos metros-, una foto sin nada al lado no dice nada. El ojo no tiene con qué comparar, y lo que no se entiende se pregunta por mensaje.
La solución no es escribir la medida encima de la foto. Es meter en el encuadre algo cuyo tamaño todo el mundo conoce: una mano, una taza, una moneda, un paquete de folios. Esa referencia contesta la duda del tamaño antes de que se formule, y esa pregunta deja de llegarte por WhatsApp.
- Decidido qué fondo usa cada foto: el del negocio si vendes el sitio, uno liso si vendes el objeto
- Fijada la luz de ventana sin flash como norma para las fotos que hagas con el móvil
- Elegida, para cada producto donde el tamaño pesa en el precio, la referencia que va dentro del encuadre
- En la próxima lección: qué va primero, la foto o el precio, y por qué el orden decide antes que tú
Ponte a prueba
Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.
1. Vendes empanadas caseras que envías por mensajería a otras ciudades. Tu cocina tiene un mármol bonito con vetas oscuras. ¿Fotografías la empanada sobre ese mármol o sobre un fondo liso?
Sobre fondo liso. El cliente no compra tu cocina, compra la empanada que le va a llegar por mensajería; el mármol con vetas compite por atención con el producto y no aporta nada a la decisión.
2. Tienes que fotografiar anillos de plata para la ficha de tu web, y solo cuentas con el móvil y la luz del salón por la tarde, con las persianas bajadas. ¿Enciendes el flash o esperas a la mañana con la ventana abierta?
Esperas a la ventana. El flash aplanaría el brillo de la plata y la dejaría parecer plástico; la luz de ventana, aunque tengas que cambiar de horario, es la única que enseña el material tal como es.
3. Vendes tablas de cortar de madera en dos tamaños, 20 y 40 centímetros, y las fotos actuales no incluyen ninguna referencia. ¿Qué añades a cada foto antes de publicarla?
Un objeto de tamaño conocido dentro del encuadre, como una mano o una taza, para cada tabla; sin eso, la pregunta del tamaño llega igual, solo que por mensaje y con retraso.
La foto ya contesta el tamaño, el color y el precio sin que nadie pregunte. Lo que falta es decidir en qué orden van esas fotos dentro de la ficha: cuál abre, cuál cierra, y cuándo ese orden cambia porque lo primero que vende no es lo primero que se ve.