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El local nuevo no puede fichar con el mismo nombre que el primero
Al terminar sabes qué tres datos comparar entre las dos fichas, qué añadir al nombre y por qué el teléfono compartido es el fallo que más fusiones causa.
Rellenas la ficha del segundo local igual que la primera: mismo nombre, misma descripción, casi el mismo texto. Le das a publicar y pasa una de tres cosas. Google la deja tres semanas en revisión. O la publica y a los pocos días la fusiona con la del primer local. O directamente te avisa de que ya existe un negocio con ese nombre.
No es un fallo de Google. Visto desde fuera, dos fichas con el mismo nombre y el mismo tipo de negocio parecen la misma empresa metiendo el mismo dato dos veces para aparecer el doble. Ya sabes, de la lección anterior, por qué eso le hace esconder una de las dos. Lo que falta es decidir qué cambiar para que la trate como lo que es: un negocio distinto, con su propia dirección y su propio horario.
Lo que Google mira para decidir si sois el mismo negocio
Google compara tres datos antes que ningún otro: el nombre, la dirección y el teléfono. Si dos fichas comparten los tres, da igual que la descripción o las fotos sean distintas: para Google son un duplicado, y un duplicado se fusiona o se bloquea.
La dirección ya es distinta porque el local es distinto, así que ese dato no lo decides tú. Lo que sí decides es el nombre y el teléfono, y ahí es donde se cuela el error: copiar el nombre porque es la misma marca, y compartir el móvil de siempre porque es el que usas para todo.
Qué cambiar y qué dejar igual entre las dos fichas
La marca, la categoría y el estilo de las fotos se quedan igual a propósito. Si además tocaras la marca o la categoría, las dos fichas dejarían de parecer el mismo negocio en otro sitio a ojos del cliente, y eso es justo lo que te interesa seguir siendo para quien ya te conoce. El cambio va solo en lo que identifica al local: el nombre completo y el teléfono.
El nombre: el cambio mínimo que basta
No hace falta inventar un nombre nuevo. Hace falta añadir lo que ya dirías por teléfono si un cliente te preguntase «¿cuál, el de la calle Mayor o el de la plaza?». Ese añadido tiene que ser real: el que usan tus clientes y el que pondrías en un cartel, no una palabra metida solo para que te busquen mejor.
Esa distinción importa porque Google penaliza el nombre optimizado. Si añades el barrio, la palabra «tienda» o el servicio dentro del nombre solo para posicionar, puede suspender la ficha por incumplir sus normas. El barrio o la calle se aceptan si es así como ya te llaman los vecinos de esa zona. Se rechazan si los has puesto tú esta semana para salir en más búsquedas.
El teléfono, no el nombre, es donde más se falla
Cambias el nombre y te olvidas del teléfono porque da más trabajo: pedir una línea nueva, o al menos un número de desvío, para un local que todavía no ha abierto. Es tentador dejar tu móvil de siempre en las dos fichas «hasta que arranque». Ese «hasta que arranque» es justo la ventana en la que Google las fusiona.
No necesitas una línea física. Un número de desvío que suene en el mismo móvil pero con un número distinto para cada ficha ya resuelve el dato. Lo que Google necesita ver es un teléfono por local, no un teléfono por dueño.
Con el nombre completo real, el teléfono propio y la dirección del local, Google ya tiene motivos de sobra para tratar el segundo local como lo que es. Lo único que falta después es decidir a qué página lleva cada ficha cuando alguien pulsa «ver web»: eso se decide en la siguiente lección.
- El nombre de marca se mantiene igual en las dos fichas
- El nombre completo de la ficha lleva la calle o el barrio real, no una palabra inventada para buscar mejor
- Cada local tiene su propio teléfono, nunca el mismo número en las dos fichas
- La ficha del segundo local queda lista para publicarse sin que Google la fusione ni la bloquee
Tres casos para decidir
Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.
1. Abres el segundo local a 200 metros del primero, en la misma calle. ¿Le añades el barrio al nombre igual que harías con uno en otra ciudad?
No. El barrio no distingue nada si es el mismo para los dos locales. Ahí toca usar el número de la calle o una referencia que sí cambie, como «esquina con Fuencarral», y de paso repasar el criterio de la lección anterior sobre si tan cerca compensa tener ficha propia.
2. No tienes presupuesto para dar de alta una línea telefónica nueva del segundo local.
Contratas un número de desvío que suene en tu mismo móvil, y lo pones en la ficha nueva. No reutilizas el número que ya llevaba la primera ficha: Google necesita ver un teléfono por local, y el coste de un desvío es mínimo comparado con una fusión.
3. Quien te lleva el marketing te sugiere meter «envíos a domicilio» en el nombre de la ficha nueva para salir en más búsquedas.
Se lo rechazas. Un nombre con un servicio o una palabra clave metida a propósito incumple las normas de Google y puede acabar en suspensión. El añadido al nombre tiene que ser el real, el barrio o la calle por la que ya te conocen, no una palabra pensada para el buscador.
El nombre real ya está puesto. Lo que decides ahora no es de texto sino de dirección: si esa ficha lleva a una web nueva o a una carpeta de la que ya tienes, y eso depende de si el local nuevo es tuyo entero o de otro dueño.