Nuevo en la biblioteca: Una reserva, dos cosas que tienen que estar libres a la vez. Leer el artículo
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El mensaje fijado que dice qué es este grupo y qué no

Sale con el mensaje de bienvenida escrito y fijado arriba del grupo, con las cuatro líneas que hacen que nadie tenga que preguntarte qué es esto.

6 min de lectura

Ya tienes las reglas decididas del capítulo anterior — el problema es que viven en tu cabeza, no arriba del grupo, donde puede leerlas quien entra sin contexto. Creas el grupo, metes a los quince clientes que ya tenías en la lista de difusión, y no escribes nada más. A las tres horas alguien pregunta si esto es para avisar citas canceladas o si también vale para preguntar el precio de un tinte. Otro manda un audio de un minuto deseando buenos días a todos. Un tercero, dos días después, reenvía el evento de Facebook de su prima.

Nadie hizo nada raro. Leyeron el nombre del grupo, no una explicación, y actuaron en consecuencia. Tú ya decidiste, en las lecciones de antes, la razón de que exista y a quién metes dentro. Pero esa decisión vive en tu cabeza hasta que la escribes donde todos la vean, el primer día y cada día después. El sitio donde se escribe es el mensaje fijado: la nota que queda arriba del todo, la que cualquiera que entre puede leer sin preguntarte nada. Si no lo escribes, cada miembro nuevo pregunta lo mismo, y tú contestas lo mismo, uno por uno, para siempre.

Por qué el grupo se llena de ruido la primera semana
no hay un mensaje fijado que diga qué es el grupolos primeros días se repiten las mismas preguntas y aparecen mensajes que no tocan

nadie sube por el historial de un grupo al que acaba de entrar, así que sin una nota fija cada uno improvisa lo que cree que se puede escribir

Las cuatro cosas que tiene que decir

El mensaje fijado no es un reglamento de diez puntos que nadie va a leer entero. Son cuatro líneas, y si escribes una quinta ya le estás quitando sitio a las que importan. Cada línea contesta una pregunta que, si no la contestas tú ahí arriba, la va a hacer alguien por privado en el peor momento del día.

Las cuatro líneas, en este orden
  1. 1El objetivo, en una frase
    La primera línea dice para qué sirve el grupo, con la misma frase que decidiste en la lección Un grupo, una razón para existir. Nada de 'grupo de clientes de la peluquería', eso es un nombre, no un objetivo. Escribe algo como 'Aquí aviso citas canceladas de última hora, no se atiende nada por aquí'.
  2. 2Qué se puede escribir y qué no
    La segunda línea marca el límite que fijaste en Lo que se puede decir y lo que no, por escrito: quién publica, tú o también ellos, y sobre qué. Si solo tú escribes, dilo tal cual: 'Solo yo escribo aquí, vosotros leéis'. Esa frase sola evita que la mayoría de los mensajes se salgan de sitio.
  3. 3Cuándo contestas
    La tercera línea evita la pregunta de las diez de la noche: di la franja en la que miras el grupo, por ejemplo de nueve a ocho, y qué hacer fuera de esa franja si es urgente, un teléfono aparte o la propia cita ya reservada.
  4. 4Cómo se sale
    La cuarta línea quita la vergüenza de salir: 'Podéis salir cuando queráis, no pasa nada, si volvéis a necesitarme escribidme por privado'. Un grupo del que cuesta salir es un grupo que se abandona en silencio, sin que tú te enteres de que ya perdiste a ese cliente.
El mensaje fijado de una peluquería
Grupo de avisos de Peluquería Ana. Aquí aviso solo huecos de última hora que quedan libres por una cancelación, primero en escribir se lo queda. No es para preguntar precio ni pedir cita, eso por privado al 6XX XX XX XX. Miro el grupo de 9 a 20h, fuera de ese horario no hay respuesta. Si ya no os interesa, salid cuando queráis, no hace falta avisar.

Fijarlo no basta con escribirlo

Escribir el mensaje y no fijarlo es como poner el cartel en el suelo del almacén. En WhatsApp hay un botón para esto: mantienes pulsado el mensaje y eliges fijar. Queda arriba del todo, con un icono de chincheta, y cualquiera que entre lo ve sin tener que bajar por el historial buscando cuándo se explicó el grupo. Si más adelante lo editas, tienes que volver a fijar la versión nueva: WhatsApp no actualiza sola la que ya estaba pegada arriba, se queda la vieja hasta que tú la cambies a mano.

Si además mandas un aviso privado a cada persona antes de añadirla, como viste en A quién metes y a quién dejas fuera, cierra ese aviso con una frase: 'el objetivo y las reglas están fijadas arriba del grupo, dale un vistazo cuando entres'. Así nadie llega en blanco, ni siquiera el que entra sin que tú lo hayas avisado antes.

El error de escribirlo una vez y olvidarlo
El fallo más caro no es no tener mensaje fijado, es tenerlo y no tocarlo más. Cambias el horario en que contestas, el grupo crece y empieza a servir para una segunda cosa que no estaba en el objetivo, o cambia el teléfono de aviso. El mensaje fijado sigue diciendo lo de hace tres meses y ya no es verdad, y el que lo lee confía en algo que ya no es cierto. Revísalo cada vez que cambie algo de lo que dice ahí arriba, no solo el día que alguien pregunte por qué no cuadra.

Un grupo con el mensaje fijado bien escrito se explica solo. El dueño ya no contesta la misma pregunta seis veces por semana, y el que entra nuevo sabe en diez segundos si esto es para él. Queda un asunto por decidir, y no es de escribir sino de mirar el grupo de vez en cuando: la señal de que ya no sirve para lo que fijaste.

Lo que te llevas
  • El mensaje de bienvenida escrito con las cuatro líneas: objetivo, qué se publica, cuándo contestas, cómo se sale
  • El mensaje fijado arriba del grupo, no solo enviado una vez
  • La frase que remite al mensaje fijado añadida al aviso privado que mandas antes de meter a alguien
  • La fecha marcada para revisarlo el día que cambie el horario o el objetivo del grupo

Ponte a prueba

Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.

1. Un cliente nuevo entra al grupo y a los diez minutos pregunta si puede reenviar la oferta a un grupo de amigos suyo.

Se decide que no, y se decide con el mensaje fijado, no en el momento: la segunda línea tiene que decir quién publica y sobre qué, y si eso incluye o no reenviar fuera. Contestarlo uno por uno cada vez que pase es la señal de que esa línea falta o no se lee bien, así que toca reescribirla o subrayarla al principio.

2. Llevas seis meses con el grupo y has cambiado el horario en que miras el móvil, de nueve a ocho a diez a seis de la tarde. Nadie lo sabe y alguien te escribe a las siete esperando respuesta.

Se decide actualizar el mensaje fijado ese mismo día, no confiar en que lo recuerdes tú o lo adivinen ellos. El horario forma parte de las cuatro líneas obligatorias, así que un cambio de horario es un cambio de mensaje, y hay que volver a fijar la versión nueva para que sustituya a la anterior.

3. Un compañero tuyo añadió a un cliente al grupo sin mandarle antes el aviso privado, y esa persona pregunta en el grupo qué es esto.

Se decide que el mensaje fijado tiene que valer por sí solo, sin que haga falta el aviso privado previo para entenderlo. Si la respuesta a 'esto qué es' no está completa ahí arriba, el objetivo de la primera línea no está escrito con la claridad suficiente, y hay que reescribirlo pensando en quien entra sin ningún contexto.

Ese mensaje fijado aguanta los primeros meses. Pero incluso con el objetivo claro y las reglas a la vista, llega el día en que el grupo se llena de ruido igual — y ahí hace falta saber leer la señal para cerrarlo o partirlo en dos.

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