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El mínimo que cobras aunque el trabajo dure diez minutos

Al terminar sabes qué haces con el aviso corto: con particulares descuentas el tiempo real y cobras la salida aparte, y el bloque mínimo por aviso solo lo pactas con empresas o profesionales.

Por Yodai · Publicado el 6 de septiembre de 2026 · Actualizado el 12 de octubre de 2026

7 min de lectura

Un cliente con un bono de diez horas te llama por una avería de cinco minutos: una zapata que gotea, cuatro vueltas de llave y ya está. ¿Le restas cinco minutos del bono? Si solo haces eso, el coche, el aparcamiento y la caja de herramientas que has bajado del maletero no los paga nadie.

El problema no se nota con ese cliente suelto. Se nota cuando en un mes tienes diez avisos igual de cortos: has salido diez veces y en los bonos solo constan cincuenta minutos gastados. Ahí se te escapa el margen, y no aparece en ninguna factura sola. Aparece cuando comparas las salidas del mes con las horas que de verdad has cobrado.

El tiempo que tardas en saber qué le pasa

Ya decidiste vender horas de trabajo y no visitas sueltas. Pero dentro de cada aviso hay dos tramos distintos. Uno es averiguar qué pasa: mirar, probar, descartar causas. El otro es arreglarlo, una vez que ya sabes qué tocar. El primero dura casi lo mismo tanto si la avería es simple como si acaba siendo complicada.

Si solo descuentas el segundo tramo del bono, el primero lo estás regalando. Y ese primer tramo es trabajo tuyo, con tu experiencia detrás: saber en qué mirar primero es lo que te hace ir más rápido que alguien sin oficio, no una parte gratis del servicio.

Cobrar solo el arreglo, no el diagnóstico
El error más caro no es tener un precio bajo por hora: es descontar solo el rato en que tenías la herramienta en la mano y no cobrar nada por salir. Un electricista que hace esto puede llegar a fin de mes con quince avisos resueltos y apenas dos horas descontadas de los bonos de sus clientes. Ha ido quince veces, ha mirado quince cuadros eléctricos, y ha cobrado dos horas de trabajo real. Eso no se nota en una factura sola: se nota el día que compara las salidas que ha hecho con las horas que le quedan por cobrar.
Un ejemplo de aviso corto: la mitad del tiempo es diagnosticar, no arreglar
Diagnóstico y revisión50%
Reparación en sí50%

El diagnóstico no pesa igual en todos los oficios

Un informático que arregla ordenadores a domicilio diagnostica en el sitio: enciende el equipo, mira qué falla, decide si es el disco o el cargador. Ese diagnóstico puede llevarle diez minutos o cuarenta, según el caso, y por eso se descuenta lo que dure de verdad: un mínimo fijo le cobraría a un particular tiempo que no ha trabajado. Si trabaja para empresas y pactan un bloque mínimo, ahí sí conviene uno generoso, de media hora hacia arriba.

Una peluquera que va a domicilio para un peinado concreto casi no diagnostica: sabe lo que va a hacer antes de salir de casa, porque la clienta ya se lo ha dicho al reservar. Ahí lo único que no varía es salir de casa y montar el neceser, no decidir qué tocar, y eso es justo lo que tiene sentido cobrar aparte como salida, si no lo lleva ya el precio de la hora.

El tiempo real sale del bono; la salida se cobra aparte

Con un particular, del bono sale el tiempo real de cada aviso, diagnóstico incluido, sin redondear al alza: la ley de consumidores considera abusivo cobrarle tiempo que no ha consumido, salvo en oficios con norma propia, como la reparación de electrodomésticos a domicilio. Lo que sí permite es cobrar aparte el coste que va unido sin remedio a empezar el servicio, como la salida a domicilio, si no lo tienes ya en el precio de la hora y se ajusta al servicio que prestas. Fíjalo como un precio de salida por aviso, igual para todos los clientes de la misma zona. Con una empresa o un profesional que te contrata para su negocio, sí podéis pactar por escrito un bloque mínimo por aviso, por ejemplo media hora.

Cuidado con el extremo contrario: cobrar la hora completa por una avería de diez minutos también sale caro, aunque de otra forma. Al cliente no le cuadra, echa la cuenta y te lo dice. Y tiene razón: una cosa es cobrar el diagnóstico, y otra muy distinta es cobrarle un trabajo que no has hecho.

Hay un caso que conviene decidir antes de que ocurra: el cliente que cancela nada más llegar tú, sin que hayas tocado nada. Si ya has hecho el desplazamiento y has empezado a mirar, ese aviso descuenta los minutos que has estado mirando, y la salida se cobra igual. Has trabajado, aunque el resultado sea que no hacía falta arreglar nada. Decídelo ahora, por escrito, y no caso por caso el mismo día del aviso.

Con empresas: cuánto debe durar el bloque mínimo
Bloque corto: quince minutos
  • Sirve para averías que se identifican a simple vista: un enchufe que salta, un grifo que gotea
  • El cliente casi no nota diferencia entre lo que ha durado el aviso y lo que se le descuenta
Bloque largo: media hora o más
  • Sirve para servicios donde hay que probar varias causas antes de saber qué falla: una instalación eléctrica antigua, una fuga sin origen visible
  • Compensa el tiempo de montar y probar herramienta, no solo el de pensar
  • Conviene decirlo antes de la primera visita, porque en una avería muy corta el cliente sí nota el descuento
  • Encaja mejor con oficios donde el diagnóstico varía mucho de un aviso a otro, como el informático que atiende oficinas

Cuál elijo: Con particulares, ninguno: descuentas el tiempo real y cobras la salida aparte. Con empresas, cronometra el diagnóstico durante una semana normal de avisos sencillos, no lo calcules de memoria. Si la mayoría de tus averías se ven a simple vista, con quince minutos sobra. Si sueles necesitar probar varias hipótesis antes de tocar nada, sube a media hora. Y si tu catálogo mezcla los dos tipos de servicio, el bloque puede no ser el mismo para ambos: se fija por servicio, no por bono entero.

El texto que entregas por escrito al vender el bono
Cada aviso descuenta del bono el tiempo real de trabajo, revisión incluida, sin redondear al alza. La salida a domicilio se cobra aparte, con el precio que figura en estas condiciones, una sola vez por aviso aunque haga falta volver para terminarlo.

Esas dos reglas, el tiempo real y el precio de la salida, van escritas en las condiciones que entregas al vender el bono, y en cada aviso las aplicas tú al apuntarlo en tu hoja de control: no hace falta que se las expliques al cliente cada vez, porque las tiene por escrito desde el primer día.

Escríbelo con el mismo criterio para todos los clientes del mismo servicio. Una regla que cambia según el día, o según lo simpático que te caiga el cliente, es la que más discusiones te trae cuando dos personas comparan su saldo entre ellas.

Lo que te llevas
  • Con particulares, el tiempo real de cada aviso, diagnóstico incluido, y la salida cobrada aparte con un precio fijo
  • Con empresas o profesionales, y solo si lo pactáis por escrito, un bloque mínimo por aviso: por ejemplo, media hora
  • El criterio para fijar ese bloque según cuánto tardas en diagnosticar, no de memoria
  • El texto exacto que entregas por escrito al vender el bono
  • La decisión ya tomada para el aviso que se cancela nada más llegar

Ponte a prueba

Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.

1. Un cerrajero abre una puerta atascada en ocho minutos y ve enseguida cuál es el problema, sin tener que probar nada. ¿Le conviene un bloque mínimo de quince minutos o de media hora?

Depende de para quién trabaje. Si la puerta es de un particular, ninguno: descuenta los ocho minutos y cobra la salida aparte. Si es de una empresa y habéis pactado un bloque, quince minutos: el diagnóstico es inmediato, y ponerle media hora a un trabajo que se resuelve a simple vista es lo que hace que el cliente reclame la primera vez que repasa su saldo.

2. Una jardinera tiene un bono de veinte horas con una clienta y en la misma semana le hace dos avisos de diez minutos cada uno, en el mismo jardín, por cosas distintas. ¿Qué sale del bono y qué se cobra aparte?

Del bono salen los veinte minutos de trabajo, diez por aviso: con una clienta particular no hay bloque mínimo. La salida sí se cobra las dos veces, porque cada aviso es un desplazamiento distinto por una cosa distinta. Juntar los dos en una sola visita es otra decisión, pero la toma quien hace el trabajo antes de ir, no el bono después.

3. Un fontanero llega a una avería, la revisa durante diez minutos y el cliente decide en ese momento que no quiere arreglarla todavía. ¿Le descuentas algo aunque no se haya arreglado nada?

Sí, los diez minutos de revisión, y la salida si la tiene fijada aparte: el diagnóstico ya se ha hecho y es trabajo real, con la experiencia del fontanero detrás. No descontarlo sería tratar ese tiempo como si no hubiera pasado, y sí ha pasado. Lo que no le descuenta a un particular es un bloque mínimo por encima de esos diez minutos.

El aviso corto ya está resuelto; falta decidir qué pasa cuando el trabajo se pasa de la hora en vez de quedarse corto.

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