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El momento exacto en que tu web te quita una unidad del stock
Sales sabiendo que la unidad se resta solo cuando el dinero ha entrado de verdad, y qué hacer distinto si tú cobras en persona.
Un cliente mete una sudadera talla M en el carrito a las once de la mañana. Dice que lo va a hablar con su pareja y no vuelve hasta la noche. A las cuatro de la tarde otra persona compra esa misma sudadera, la última que quedaba, y paga sin problema.
¿Qué encuentra el primero cuando vuelve? Depende de una decisión que has tomado sin saberlo: en qué momento exacto tu web resta una unidad del stock. Puede ser al meter el producto en el carrito, al rellenar los datos y confirmar el pedido, o al completarse el cobro. Los tres suenan parecidos. No lo son, y elegir mal te cuesta ventas o te hace prometer algo que luego no tienes.
Tres momentos que compiten por el turno
El carrito es una lista de la compra, no una promesa. Alguien lo llena por curiosidad, para comparar el precio con otra tienda, o porque se ha entretenido mirando y luego cierra la pestaña sin más. Si ese gesto ya resta stock, estás bloqueando unidades que casi nunca acaban vendidas.
Confirmar el pedido pesa más. Hay un nombre, una dirección, a veces la tarjeta escrita. Parece el momento en que alguien se compromete de verdad. Pero todavía no hay dinero en tu cuenta, y sin dinero ese compromiso puede deshacerse solo, sin que tú hagas nada.
El cobro es distinto a los otros dos porque ya no depende de que nadie cambie de opinión. La tarjeta ha pasado, el Bizum se ha confirmado, la transferencia ha llegado. Ese pedido ya no se puede caer.
Por qué no basta con confirmar el pedido
El compromiso real es el dinero cobrado, no el formulario relleno
Restar el stock al confirmar el pedido está mal, y sale caro justo cuando peor te lo puedes permitir: en una campaña, en la fecha señalada del año, el día que por fin ese producto se vende bien. Mientras el pedido sin pagar sigue vivo, tu web puede mostrar el producto como agotado a un comprador real que tiene la tarjeta lista en ese instante. Pierdes esa venta por un pedido que nunca llegó a cobrarse.
La solución no es revisar esos pedidos a mano cada tarde para liberar lo que no se pagó. Es no restar nada hasta que el pago se complete. Así el stock que se ve en tu web es siempre el que de verdad tienes libre, sin que tengas que estar vigilando.
¿Y si solo cobras una señal?
Hay negocios que cobran una parte por adelantado y el resto al entregar: una señal para reservar una tarta, un anticipo en un encargo a medida. Ahí no hace falta esperar al cobro completo. En cuanto esa señal entra, ya hay dinero real comprometido, y esa es la marca que cuenta.
El criterio se mantiene igual: cuenta el dinero que ha entrado en tu cuenta, sea el total o una parte de él. Un correo diciendo que se pasará a pagar no cuenta. Una señal de veinte euros, sí.
Si cobras en persona, el cobro no existe: hay otro instante
- La pasarela de pago confirma el cobro, y ese aviso es el que resta la unidad
- No hay pasarela que confirme nada: el pedido llega y ya está
- El equivalente al cobro es el instante en que tú aceptas el pedido, no cuando el cliente lo manda
Cual elijo: Si el pago pasa por una pasarela, deja que sea ella la que dispare la resta. Si cobras en persona, resta en cuanto aceptas el pedido: antes de eso, cualquiera puede cancelarlo sin que tú te enteres y la unidad seguiría contada como vendida sin haberlo estado nunca.
Con esto resuelto, tu web ya sabe en qué instante exacto se queda con una unidad menos: cuando el dinero ha entrado, no antes. Lo que hagas mientras alguien todavía está rellenando el pago, y cuánto tiempo le guardas el hueco, es la siguiente decisión.
- La unidad se resta al cobrar, nunca al meter algo en el carrito
- Confirmar el pedido tampoco cuenta: sin dinero, ese compromiso puede deshacerse solo
- Una señal o un anticipo sí cuentan, porque ya es dinero real, aunque sea una parte
- Si cobras en persona o contra reembolso, el instante equivalente es cuando tú aceptas el pedido
Tres casos para decidir
Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.
1. Un cliente paga con una tarjeta que el banco rechaza, y dos minutos después vuelve a intentarlo con otra tarjeta que sí funciona. ¿Cuándo se resta la unidad?
Solo cuando el segundo intento se cobra de verdad. El primer intento rechazado no debe haber tocado el stock, así que la segunda compra encuentra el producto disponible como si el primero no hubiera existido.
2. Un obrador de tartas recibe los pedidos por WhatsApp y cobra en efectivo al recoger. ¿En qué momento resta la unidad de stock?
En el instante en que el obrador acepta el pedido, no cuando el cliente lo escribe. Aquí no hay pasarela que confirme nada, así que el equivalente al cobro es el compromiso que asume el propio negocio al decir que sí.
3. Una tienda lanza una zapatilla limitada y en la primera hora hay treinta carritos con esa misma unidad, pero solo cuatro personas llegan a pagar. Si la web restaba stock por cada carrito, ¿qué encuentran los otros veintiséis cuando vuelven a mirar?
Un producto marcado como agotado que en realidad tenía veintiséis unidades libres. El fallo no está en la demanda que tuvo el producto, está en haber dejado que el carrito, y no el cobro, decidiera el stock.
Ya sabes que el clic no reserva nada, solo el cobro. Lo que te falta decidir es cuánto tiempo le aguantas el hueco a quien ya ha empezado a pagar antes de soltarlo otra vez.