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Encuentra en qué tramo se te cae el móvil frente al ordenador

Sabrás si el móvil convierte peor por el catálogo, por el formulario de pago o porque el cliente compra más tarde en otro aparato, y qué corregir primero.

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Abres el panel y ves que la mitad de las visitas del mes llegan desde el móvil. Miras los pedidos y casi todos vienen del ordenador. La primera frase que viene a la cabeza es rápida: "el móvil no vende". El problema es que esa frase no te dice qué arreglar, y arreglar lo que no toca es tiempo perdido.

Puede que el problema esté en el catálogo, que en una pantalla pequeña se vea mal y nadie llegue a la ficha del producto o del servicio. Puede que esté en el formulario de pago, donde teclear los datos de una tarjeta con el pulgar echa para atrás a la mitad. O puede que no haya ningún problema real: hay quien mira el móvil por la mañana en el sofá y paga por la tarde desde el ordenador del trabajo, sin que se haya roto nada por el camino. Cada uno de los tres casos se corrige de forma distinta, así que antes de tocar nada hay que saber cuál es el tuyo.

Compara la conversión, no el tráfico

Ya sabes partir tu web en tramos que se puedan contar: entra, mira el catálogo, empieza a pagar, paga. Ahora haz lo mismo por separado para móvil y para ordenador. No compares cuántas visitas llegan de cada uno -eso solo dice de dónde viene la gente-, compara qué porcentaje de cada tramo pasa al siguiente en cada aparato.

Un ejemplo con números del oficio: en una tienda de repuestos, de cada 100 visitas desde el móvil, 40 abren una ficha de producto y 4 acaban pagando. Desde el ordenador, de cada 100 visitas, 45 abren una ficha y 9 acaban pagando. El catálogo funciona casi igual en los dos aparatos -40 frente a 45-. La diferencia gorda no está ahí. Está en lo que pasa después de abrir la ficha.

Dónde se abre la diferencia entre móvil y ordenador
Entra en la webpuntos
Abre una ficha5puntos
Empieza a pagar6puntos
Termina de pagar20puntos

Esa forma de barra -plana al principio, disparada al final- es la firma de un formulario de pago que no está pensado para un móvil. Si en cambio la diferencia ya es grande desde el primer tramo, el problema no es el pago: es que las fotos, el texto o los botones del catálogo no funcionan bien en una pantalla pequeña, y la gente se va antes de llegar a ningún sitio.

Tres sitios donde se puede romper

El primer sospechoso es el catálogo: fotos que tardan en cargar con datos móviles, botones pequeños para un dedo, texto que obliga a hacer zoom para leerse. Se detecta porque la caída ya está ahí nada más abrir la ficha, antes de que nadie llegue al pago.

El segundo es el formulario de pago: campos de más, un teclado que no cambia solo a números al escribir la tarjeta, un botón de pagar que queda fuera de la pantalla sin hacer scroll. Se detecta porque hasta ese punto todo iba parejo con el ordenador y la caída llega justo en el último paso, el de meter los datos.

El tercero no es un problema, es un hábito: hay negocios donde el cliente mira en el móvil por la mañana y compra en el ordenador por la tarde, sobre todo si el importe es alto o hace falta pensarlo con calma. Se detecta porque la diferencia entre los dos aparatos se mantiene igual mes tras mes, sin que hayas tocado nada, y el conjunto del negocio sigue creciendo.

Catálogo o formulario: por dónde miras primero
Se rompe en el catálogo
  • La caída ya se nota al abrir la ficha, no solo al pagar
  • Las fotos pesan varios megas y tardan en cargar con datos móviles
  • El texto obliga a hacer zoom para leerse entero
Se rompe en el pago
  • Hasta la ficha del producto o servicio, móvil y ordenador van igualados
  • La caída llega justo al meter los datos de la tarjeta
  • El formulario tiene más de cuatro o cinco campos

Cual elijo: Mira primero el formulario de pago: suele concentrar la mayor parte de la diferencia y es el tramo más corto de arreglar. Si lo corriges y la diferencia sigue apareciendo antes, ya en la ficha, entonces el trabajo está en el catálogo.

El error de rendirse con el móvil
Ver que el móvil convierte menos y decidir que "así es el móvil" sale caro cuando la mitad de tu tráfico entra por ahí. Antes de darlo por sentado, haz tú mismo una compra de prueba desde tu propio teléfono, con datos móviles y no con el wifi de casa. Si necesitas más de tres intentos para rellenar el pago, no es un hábito del cliente: es un formulario roto que se corrige esta semana, no el mes que viene.

Con esto dejas de mirar el móvil como un bloque único y sabes en qué tramo concreto se queda atrás del ordenador, y si lo que toca corregir es el catálogo, el formulario o nada en absoluto. La semana que viene toca elegir, de todo lo que has ido encontrando en este curso, qué cambio haces primero.

Sabes por dónde cojea el móvil frente al ordenador, y en qué tramo exacto se abre la diferencia. Pero ahora tienes varios tramos sangrando a la vez y un solo mes por delante: la próxima lección te dice cuál corriges primero, el que pierde más gente en número, no el que pierde más en porcentaje.

Lo que te llevas
  • Tienes la conversión de móvil y ordenador separada por tramos, no solo el total de visitas
  • Sabes en qué tramo exacto se abre la diferencia entre los dos aparatos
  • Sabes distinguir si el problema está en el catálogo, en el formulario de pago o si es solo un hábito de compra
  • Has probado el pago desde tu propio móvil con datos, no con wifi
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