Academia › Publicar › Analíticas
Encuentra en qué tramo se te cae el móvil frente al ordenador
Sabrás si el móvil convierte peor por el catálogo, por el formulario de pago o porque el cliente compra más tarde en otro aparato, y qué corregir primero.
Por Yodai · Publicado el 6 de septiembre de 2026 · Actualizado el 12 de octubre de 2026
Imagina que la mitad de las visitas del mes llegan desde el móvil, pero casi todos los pedidos se hacen desde un ordenador. La primera frase que viene a la cabeza es rápida: «el móvil no vende». El problema es que esa frase no te dice qué arreglar, y arreglar lo que no toca es tiempo perdido.
Puede que el problema esté en el catálogo, que en una pantalla pequeña se vea mal y nadie llegue a la ficha del producto o del servicio. Puede que esté en el formulario de pago, donde teclear los datos de una tarjeta con el pulgar echa para atrás a mucha gente. O puede que no haya ningún problema real: hay quien mira el móvil por la mañana en el sofá y paga por la tarde desde el ordenador del trabajo, sin que se haya roto nada por el camino. Cada uno de los tres casos se corrige de forma distinta, así que antes de tocar nada hay que saber cuál es el tuyo.
Compara la conversión, no el tráfico
Parte tu web en tramos que se puedan contar: entra, mira el catálogo, empieza a pagar, paga. Si tus estadísticas te dejan separar cada tramo por aparato, míralo por separado para móvil y para ordenador. No compares cuántas visitas llegan de cada uno, que eso solo dice de dónde viene la gente: compara qué porcentaje de cada tramo pasa al siguiente en cada aparato. Si tus estadísticas solo te dan el total de visitas por aparato, la compra de prueba desde tu propio móvil que verás más abajo te da una primera pista.
Un ejemplo con números inventados: en una tienda de repuestos, de cada 100 visitas desde el móvil, 40 abren una ficha de producto, 16 empiezan a pagar y 4 acaban pagando. Desde el ordenador, de cada 100 visitas, 45 abren una ficha, 18 empiezan a pagar y 9 acaban pagando. El catálogo funciona casi igual en los dos aparatos: 40 frente a 45. Empezar a pagar, también: lo hacen 4 de cada 10 de los que abren la ficha, en los dos. La diferencia gorda está en el último paso: de los que empiezan a pagar, en el móvil termina uno de cada cuatro y en el ordenador, la mitad.
Esa forma de barra, plana al principio y disparada al final, es la firma de un formulario de pago que no está pensado para un móvil. Si en cambio la diferencia ya es grande desde el primer tramo, el problema no es el pago: es que las fotos, el texto o los botones del catálogo no funcionan bien en una pantalla pequeña, y la gente se va antes de llegar a ningún sitio.
Tres sitios donde se puede romper
El primer sospechoso es el catálogo: fotos que tardan en cargar con datos móviles, botones pequeños para un dedo, texto que obliga a hacer zoom para leerse. Se detecta porque la caída ya está ahí nada más abrir la ficha, antes de que nadie llegue al pago.
El segundo es el formulario de pago: campos de más, un teclado que no cambia solo a números al escribir la tarjeta, un botón de pagar que queda fuera de la pantalla sin hacer scroll. Se detecta porque hasta ese punto todo iba parejo con el ordenador y la caída llega justo en el último paso, el de meter los datos.
El tercero no es un problema, es un hábito: hay negocios donde el cliente mira en el móvil por la mañana y compra en el ordenador por la tarde, sobre todo si el importe es alto o hace falta pensarlo con calma. Se detecta porque la diferencia entre los dos aparatos se mantiene igual mes tras mes, sin que hayas tocado nada, y el conjunto del negocio sigue creciendo.
- La caída ya se nota al abrir la ficha, no solo al pagar
- Las fotos pesan varios megas y tardan en cargar con datos móviles
- El texto obliga a hacer zoom para leerse entero
- Hasta la ficha del producto o servicio, móvil y ordenador van igualados
- La caída llega justo al meter los datos de la tarjeta
- El formulario tiene más de cuatro o cinco campos
Cuál elijo: Mira primero el pago: es el último paso, y una compra de prueba desde tu móvil te dice en pocos minutos si se atasca ahí. Si el pago va bien y la diferencia aparece antes, ya en la ficha, el trabajo está en el catálogo.
Con esto dejas de mirar el móvil como un bloque único y sabes en qué tramo concreto se queda atrás del ordenador, y si lo que toca corregir es el catálogo, el formulario o nada en absoluto. La semana que viene toca elegir, de todo lo que has ido encontrando en este curso, qué cambio haces primero.
Sabes por dónde cojea el móvil frente al ordenador, y en qué tramo exacto se abre la diferencia. Pero ahora tienes varios tramos sangrando a la vez y un solo mes por delante: la próxima lección te dice cuál corriges primero, el que pierde más gente en número, no el que pierde más en porcentaje.
- Sabes comparar móvil y ordenador tramo a tramo, no solo por el total de visitas
- Sabes en qué tramo exacto se abre la diferencia entre los dos aparatos
- Sabes distinguir si el problema está en el catálogo, en el formulario de pago o si es solo un hábito de compra
- Has probado el pago desde tu propio móvil con datos, no con wifi