Academia › Publicar › Que te encuentren en Google
El número de reseñas que necesitas antes de mirar cualquier otra cosa
Te llevas un número fijo -entre quince y veinte reseñas- y una forma de pedirlas después de cada servicio, en vez de revisar el algoritmo cada semana.
Tienes la categoría de la ficha bien puesta, el nombre y el teléfono iguales en Google, en la web y en las redes, la descripción con las palabras que usa quien te busca y las fotos ya hechas. Y aun así sigues mirando la ficha de al lado preguntándote qué le falta a la tuya para que la encuentren antes.
Tienes cuatro reseñas. La de al lado tiene dieciocho, y ni siquiera están mejor escritas que las tuyas: alguna es de tres líneas y sin foto. Ese es el dato que se te está escapando. Antes de tocar una palabra más de la ficha, antes de mirar si sales el primero o el tercero en el mapa, hay un número que decide más que todo lo demás junto.
Ese número es cuántas reseñas tienes. Por debajo de él, da igual lo bien elegida que esté tu categoría o lo bien encuadrada que esté tu foto de portada: quien busca compara primero cuántos han pasado por ahí antes que él, no cómo se lo cuentas tú. Ese primer vistazo dura dos segundos y se hace con el número, no con el texto.
El número: entre quince y veinte
El umbral no es cero ni es cien. Con menos de diez reseñas, cualquiera que compare tu ficha con la de la competencia te lee como el sitio nuevo, aunque lleves diez años abierto en esa misma calle y la mitad del barrio te conozca de toda la vida.
Con quince o veinte ya pesas. Pareces un negocio con historial, no una apuesta. Por encima de veinte, cada reseña nueva cuenta menos: la reseña número treinta y cinco no cambia la decisión de nadie, aunque siga sumando para cuando alguien filtre por nota media.
Por eso el objetivo no es acumular reseñas para siempre, sino llegar a esa franja y, a partir de ahí, mantener el ritmo sin obsesionarte con el contador cada mañana. Una panadería que abre este mes y consigue veinte reseñas en dos meses, una por cada cliente habitual que se hace, ya compite de tú a tú con la de la esquina que lleva diez años y tiene veintitrés.
Las primeras diez cambian por completo cómo te ve quien compara. Las diez siguientes te meten en la franja donde ya pesas. A partir de la veinte, cada reseña nueva es solo mantenimiento: sigue sumando, pero ya no decide nada por sí sola.
- Se lee como un sitio donde casi nadie ha entrado todavía
- La nota alta no compensa la sensación de que apenas tiene historial
- Pesa como un negocio con recorrido, aunque no todas sean perfectas
- Una reseña floja entre dieciocho apenas se nota
Cual elijo: Gana casi siempre la de dieciocho: por debajo de la franja de quince a veinte, la cantidad decide más que la nota media. Elegirías la vía de la nota perfecta solo si ya has superado esa franja y lo que te juegas es el matiz, no el volumen; ahí sí conviene cuidar cada reseña nueva como si fuera la única.
Pedirla en el momento, no acordarte después
Conseguir esas quince o veinte reseñas no depende de acordarte un día cualquiera de mandar un mensaje. Depende de una rutina que se dispara sola, en el mismo momento, con cada cliente, sin que tengas que pensarla cada vez.
- 1El momento: al cobrar, no al despedir
Pide la reseña en el instante en que el cliente paga o recoge, con el móvil todavía en la mano. Si lo dejas para "luego te mando el enlace", no lo mandas, o lo mandas tres días después cuando ya se ha enfriado. - 2El canal: el mismo por el que ya le hablas
Si te escribió por WhatsApp para pedir cita, mándale el enlace por WhatsApp al terminar. No repartas una tarjeta con un código para escanear que nadie saca del bolso en ese momento. - 3El enlace: directo a escribir, no a buscar
El enlace tiene que abrir ya la pantalla donde se escribe la reseña, no la ficha general donde el cliente tiene que encontrar el botón él solo. Cada paso de más te cuesta la mitad de las respuestas. - 4El único recordatorio, a los tres días
Si no ha contestado a los tres días, un recordatorio corto y ya. Si tampoco entonces, se deja: insistir una tercera vez cuesta más en la relación de lo que te da en reseñas.
Se tarda menos en escribirlo que en pedir un café. Funciona mejor cuanto menos lo adornes: el cliente no necesita una justificación larga, necesita el enlace a mano y el nombre puesto, porque un mensaje con su nombre se lee entero y uno genérico se ignora.
un grupo de reseñas que entra de golpe se distingue del patrón de una tras otra que llega tras cada servicio, y ese patrón distinto es justo lo que hace que se filtren o se retrasen
Con la ficha llena de reseñas tienes terreno ganado para lo que toca después: cómo le ganas al que tiene más locales que tú en la misma zona.
- Tienes fijado el número al que vas: entre quince y veinte reseñas, antes de tocar cualquier otro elemento de la ficha, por bien puesta que la tengas ya.
- Tienes decidido el momento, al cobrar; el canal, el mismo por el que ya hablas con el cliente; y que el enlace lleva directo a escribir, no a la ficha general.
- Tienes escrito el mensaje que vas a mandar hoy mismo, al primer cliente que atiendas, con su nombre puesto.
- Sabes que no se piden de golpe: una tras otra, después de cada servicio, no en una tanda el mismo día.
Ponte a prueba
Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.
1. Llevas seis reseñas, todas de cinco estrellas, y te planteas cambiar la foto de portada para destacar más.
No toques la foto todavía: con seis reseñas sigues por debajo del umbral de quince a veinte, y ahí es donde se decide si te ven como negocio con historial o como la apuesta nueva. Antes de tocar cualquier otro elemento de la ficha, sigue pidiendo una reseña por cliente hasta llegar a esa franja.
2. Tienes doce clientes en la agenda de esta semana y decides mandarles el enlace de reseña a todos el mismo viernes por la tarde.
No lo hagas de golpe: manda el enlace a cada uno el día que lo atiendas, justo al cobrar. Un grupo de reseñas que entra el mismo día se distingue de las que llegan repartidas tras cada servicio, y corres el riesgo de que se queden sin publicar.
3. Un cliente no contestó al enlace que le mandaste hace tres días, y te planteas escribirle otra vez esta semana y, si tampoco responde, una tercera vez el mes que viene.
Manda el único recordatorio a los tres días, como estaba previsto, pero no vayas a la tercera vez: insistir de nuevo cuesta más en la relación con ese cliente de lo que te va a dar en reseñas. Si no contesta al recordatorio, se deja ahí.
Con la ficha completa y las reseñas entrando, el problema deja de ser tu ficha: es la cadena de al lado, con diez tiendas y diez veces más reseñas que tú. Ahí se decide en qué terreno compites.