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El orden que hace que lleguen al precio y al botón
Sales sabiendo en qué orden van las secciones de tu web para que quien entra llegue al precio y al botón antes de irse.
La zona y el precio ya están escritos en algún lugar de tu web; lo que decide si alguien llega a verlos es el orden en que aparecen las secciones. Entras a reservar un corte de pelo. Lo primero que ves es una frase enorme sobre la pasión por el oficio, y debajo una foto del salón vacío. Bajas. Bajas más. El precio no aparece hasta el tercer tramo de la página. El botón de reservar está al final, pegado al pie, casi escondido entre el horario y el mapa. Cierras la pestaña y buscas el siguiente salón en el mapa.
Eso no pasó porque la web fuera fea. Pasó porque el orden estaba mal.
Ya sabes qué tiene que decir cada rincón de tu web. Esta lección es sobre en qué orden aparecen esos rincones, para que quien entra llegue al precio y al botón antes de irse.
Lo primero que necesita saber, va primero
El orden no lo decides por lo que a ti te apetece enseñar antes. Lo decide lo que necesita saber quien entra, para tomar una decisión: quedarse o irse, escribir o seguir mirando otras webs.
Quien llega a tu página no sabe nada de ti todavía. En los primeros segundos decide si esto es lo que buscaba. Necesita tres cosas, en este orden: qué ofreces, cuánto cuesta y cómo se pide. Tu historia, las fotos del local, una reseña, sirven para reforzar esa decisión después. No la toman por ti.
Esto vale para casi cualquier negocio con web: una peluquería, un fisioterapeuta, una tienda de bicicletas, una academia de idiomas. El visitante entra con una pregunta concreta y se va si tarda en encontrar la respuesta.
El orden que funciona para la mayoría de negocios
- 1Qué haces y el botón
Arriba del todo va una frase que dice qué ofreces, no quién eres, junto al botón que manda a reservar, pedir o escribir. Si alguien solo viera esto y nada más, ya sabría si seguir mirando. - 2Cuánto cuesta
Justo debajo, el precio o el caso más habitual: 'Corte y barba, 18 euros'. Esconderlo porque 'depende' no evita la pregunta, solo la traslada a un mensaje que no iba a acabar en venta. - 3La prueba de que es real
Fotos del sitio, del trabajo terminado, una reseña corta. Aquí confirma quien ya está de acuerdo con el precio que no le estás vendiendo humo. - 4La pregunta que se repite
La duda que te hacen siempre por teléfono, resuelta antes de que la hagan: horario, si hace falta cita previa, si se paga con tarjeta. - 5Dónde estás y cómo llegar
Dirección, mapa, teléfono. Al final, no al principio: primero se convence, después busca cómo llegar.
Cuando el precio no va el primero
Hay un caso en el que este orden se invierte: cuando lo que vendes es caro y poco frecuente. Una reforma de cocina, una boda, una mudanza de piso entero. Ahí nadie decide por precio de un vistazo, porque el precio varía tanto de un caso a otro que enseñarlo arriba no ahorra nada, solo genera una cifra que luego no se cumple. Decide por confianza.
En ese caso, antes del precio va la prueba: fotos de trabajos anteriores, los materiales que usas, cuánto sueles tardar. El precio llega después, cuando ya ha visto que sabes hacerlo.
Dentro de este mismo grupo hay un matiz. Una mudanza pequeña, de un estudio, se parece más al primer caso: el cliente ya sabe lo que necesita y quiere una cifra rápida para comparar con otras dos empresas antes de decidir. Una mudanza de una casa de cuatro habitaciones con guardamuebles de por medio, no funciona igual: ahí hace falta hablar antes de dar un número, porque cada casa cambia el presupuesto. El tamaño del encargo mueve el orden, no solo el sector al que perteneces.
Contar tu historia primero o enseñar el precio primero
- Sirve cuando el negocio eres tú: un fotógrafo, un abogado, una nutricionista.
- Funciona si tu historia explica algo que cambia la decisión: por qué cobras más, por qué tardas más.
- El riesgo es alargarla tanto que el precio y el botón queden fuera de la primera pantalla.
- Sirve para la mayoría: peluquería, restaurante, clases, alquiler, reparaciones.
- Quien busca esto ya sabe lo que quiere; solo falta saber cuánto y cómo.
- Suele llegar desde un buscador o un enlace directo, sin tiempo para leer una biografía antes de decidir.
- Funciona igual de bien aunque más abajo, con calma, cuentes quién eres.
Cual elijo: Si tu negocio ofrece un servicio que cualquiera con el oficio podría dar, precio y botón arriba. Si lo que vendes eres tú, tu criterio, tu estilo, tu forma concreta de hacerlo, tu historia va antes que el precio, pero nunca antes que el botón.
El error que cuesta clientes: empezar por 'Sobre nosotros'
Con esto tienes resuelto el orden de tu página: arriba qué haces y el botón, luego el precio, luego la prueba de que es real, luego la pregunta que se repite, al final cómo llegar. Cambia ese orden solo si tu negocio es de los caros y poco frecuentes, o de los que se venden por quién eres tú.
La siguiente lección pone a prueba la fotografía: cuál abre la web y cuáles sobran.
- El orden de tu página: qué haces y el botón, el precio, la prueba de que es real, la pregunta que se repite, cómo llegar
- Decidido si tu negocio necesita el precio arriba o la confianza primero
- Sacado el 'Sobre nosotros' de la parte alta de la página
Ponte a prueba
Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.
1. Una fisioterapeuta cobra 35 euros la sesión y trabaja con cita previa. ¿Qué va arriba de su web, el precio o su trayectoria?
El precio y el botón de pedir cita. Es un servicio con precio fijo y frecuente; quien busca fisioterapia ya sabe lo que necesita y decide por cuánto cuesta y si hay hueco esta semana, no por la biografía de la profesional.
2. Una empresa de reformas integrales hace entre cinco y ocho obras al año, cada una distinta. ¿Pone un precio orientativo arriba de la web?
No. Cada reforma vale algo distinto según metros y materiales, así que un precio arriba no ahorra tiempo, genera dudas que luego no se cumplen. Va primero la prueba: fotos de obras terminadas y los materiales que usan. El precio se habla después de una visita.
3. Un abogado especializado en herencias tiene arriba del todo un párrafo sobre veinte años de experiencia y los premios del despacho, y el teléfono queda más abajo. ¿Qué cambia?
El texto no sobra si explica por qué conviene pagar más por él, casos complejos resueltos, especialización concreta, así que puede quedarse arriba. Lo que hay que corregir es que el teléfono o el botón de contacto estén visibles desde el primer momento, junto a esa historia, no solo al final de la página.