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El pedido no arranca por debajo de este número
Al terminar sabes fijar el mínimo de compra según tu coste real de servir un pedido, y en qué punto exacto del carrito se lo enseñas al cliente antes de que llegue a pagar.
Ya sabes qué va en cada ficha y qué se vende aparte; con el carrito montado así, toca decidir el número por debajo del cual ese carrito ni se abre. Pones veinte euros de mínimo porque es lo que cobra la floristería de la esquina. Pero tu coste de reparto es otro, tu margen es otro y tu cliente medio compra distinto. Ese número no se copia. Se calcula.
Y no basta con tenerlo bien puesto. Si el cliente se entera de él solo al llegar a la pantalla de pagar, ya es tarde: cierra la pestaña y no vuelve. Añade un ramo pequeño de ocho euros a una floristería que vende desde veinte, llega al último paso, ve que le faltan doce, y se va. No porque el mínimo esté mal calculado. Porque se enteró tarde.
El coste de preparar un pedido no baja con el tamaño
En la lección anterior viste cuándo una ficha aguanta todas las variantes de un producto y cuándo conviene romperla en dos. Aquí el problema ya no es la ficha: es el conjunto del pedido completo.
Envolver, etiquetar, sacar del almacén y entregar cuesta casi lo mismo si el pedido son ocho euros o si son treinta. El tiempo de quien prepara el paquete no cambia. El coste del reparto tampoco, salvo que cobres por peso o por volumen. Ese coste fijo es el que decide el mínimo, no una cifra que suene bien en el escaparate.
Una panadería que reparte a domicilio paga tres euros de mensajería por pedido, sea un cruasán suelto o una tarta entera. Si el pedido es de seis euros, el reparto se come la mitad del ticket antes de contar la harina. Si es de veinticinco, el reparto pesa poco y el margen aparece.
El número sale de esa cuenta, no de una cifra redonda
La cuenta es simple. Coge tu coste fijo por pedido —lo que te cuesta envolver, gestionar y entregar, sin contar el producto— y divídelo entre el margen que quieres conservar. Con tres euros de coste fijo y un margen bruto del 35%, un mínimo de dieciocho o veinte euros ya deja un margen neto que merece la pena. Subirlo a veinticinco porque suena mejor no añade nada: si veinte ya cubre tu margen, veinticinco solo te quita pedidos que eran rentables.
Repasa esa cuenta cada vez que cambie el coste de reparto o el precio de tu proveedor. Un mínimo calculado en enero con una tarifa de mensajería que subió en marzo ya no protege nada.
El carrito lo dice antes de llegar al pago
El error no está solo en el número. Está en el momento en que el cliente se entera de él. Si el mínimo aparece por primera vez en la pantalla de pagar, el cliente ya ha elegido, ya ha decidido, y se encuentra con una puerta cerrada. La reacción casi nunca es añadir otro producto.
Enséñalo desde que hay un solo producto en el carrito, y actualízalo cada vez que añade algo más. No como advertencia al final. Como progreso a lo largo de toda la compra.
Mínimo de compra y envío gratis son dos palancas distintas
Se confunden porque las dos aparecen como una barra de progreso en el carrito. Pero resuelven problemas distintos, y conviene no mezclarlos.
- Bloquea el pago hasta llegar a la cifra
- Protege los pedidos que de verdad perderían dinero
- Si es alto, puede sentirse como una imposición
- No bloquea nada, solo invita a sumar
- El cliente decide si le compensa seguir comprando
- No garantiza que cada pedido sea rentable
Cual elijo: Si tienes pedidos que hoy pierden dinero, pon un mínimo de compra que bloquee el pago: ese es el problema que resuelve. Si cualquier pedido ya te deja margen y solo quieres que compren un poco más, usa el envío gratis progresivo. Pueden convivir: un mínimo bajo que protege el margen, y un envío gratis más arriba que empuja el ticket.
Con el mínimo calculado y el mensaje puesto en el carrito desde el primer producto, ya no se cuela ningún pedido por debajo de lo que cuesta servirlo. Lo siguiente es qué pasa en el minuto entre que el cliente paga y tú aceptas el pedido.
- El mínimo sale de tu coste fijo de preparación y reparto entre el margen que quieres conservar, no de lo que cobra otro negocio
- El carrito enseña cuánto falta desde el primer producto añadido, no en la pantalla de pago
- El mensaje dice la cifra exacta que falta, no solo que el pedido es insuficiente
- Mínimo de compra y envío gratis progresivo resuelven problemas distintos y pueden convivir
Ponte a prueba
Responde antes de abrir cada una. Si alguna se te resiste, vuelve al apartado que la explica.
1. Una tienda de plantas tiene un coste fijo de 4€ por pedido (maceta protectora y mensajería) y un margen bruto del 40%. ¿Qué mínimo de compra necesita para no perder dinero en ningún pedido?
Con 10€ solo cubre el coste fijo (0,40 × 10 = 4), y eso es el punto de equilibrio, no un margen que merezca la pena. Para quedarse con un margen neto real, el mínimo debería rondar los 16€, donde el margen neto ya supera el 10%.
2. Un cliente añade un solo producto de 9€ a un carrito con mínimo de 20€, y no ve ningún aviso hasta que pulsa pagar. ¿Qué falla, el número o el momento?
El número puede estar bien puesto. Falla el momento: el aviso llega cuando el cliente ya decidió terminar la compra. Se corrige mostrando desde el primer producto cuánto falta para el mínimo, no bloqueando de golpe en el pago.
3. Una tienda tiene ya todos sus pedidos por encima del punto donde pierde dinero, pero quiere que el ticket medio suba un poco más. ¿Pone un mínimo de compra más alto o un envío gratis a partir de cierto importe?
Envío gratis progresivo. El mínimo bloqueante se justifica cuando hay pedidos que pierden dinero, y aquí no los hay: subirlo solo añadiría fricción sin resolver nada. El envío gratis invita a sumar sin cerrarle la puerta a nadie.
El mínimo ya está puesto y el carrito lo enseña donde toca. Pero un carrito que cierra bien no garantiza un pedido que puedas cumplir: eso se decide en el instante exacto en que entra el pago.