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El plan de la temporada que viene, con fecha y cifra en cada casilla
Cierra la temporada con un documento de una página que fija, con fecha y número, cuándo avisar, cuánto abrir, cuándo subir el precio y cuándo revisarlo todo.
Tienes ya las cuatro decisiones de esta temporada: la semana en la que vas a empezar a avisar, cuántas plazas o cuántas unidades vas a abrir, la fecha en la que subes el precio. Cada una salió de mirar un número real del año pasado, no de una intuición.
El problema no es que falte ninguna. El problema es que viven en sitios distintos: una en la cabeza, otra en una nota del móvil, otra en un correo que enviaste hace meses. Dentro de diez meses, cuando vuelva a acercarse la temporada, no vas a acordarte de dónde las dejaste, y volverás a decidir a ojo lo mismo que ya decidiste con datos.
Lo que falta no es decidir más. Es escribirlo una vez, en un solo sitio, con fecha y cifra en cada casilla, para que el año que viene no vuelvas a discutir contigo mismo lo que ya discutiste este año.
No hace falta un documento distinto para cada negocio: temporada de rebajas, temporada de reservas, temporada de encargos navideños. Sirve la misma estructura de cuatro casillas, cambiando solo las fechas y las cifras que ya sacaste tú mismo de tus propios números.
Un documento, no cuatro recuerdos
Un documento de una página. No un plan de negocio, no una hoja de cálculo con pestañas. Cuatro casillas, cada una con una fecha del calendario y un número, nada más.
La prueba de que está bien escrito es que alguien que no sabe nada de tu negocio pueda leerlo y saber exactamente qué hacer y cuándo, sin preguntarte nada. Si una casilla dice "subir el precio pronto" en vez de "subir el precio el 1 de diciembre", esa casilla todavía no está terminada.
Tampoco hace falta que el documento sea bonito. Puede ser un correo que te mandas a ti mismo, una nota fijada, una fila en la agenda del negocio. Lo único que no puede ser es un recuerdo suelto.
- 1Fecha de aviso
El día del calendario en el que mandas el primer aviso, contando hacia atrás desde el pico que ya calculaste. Si tu pico cae el 20 de diciembre y necesitas dos semanas de margen, la casilla dice 6 de diciembre, no "principios de diciembre". - 2Cifra de stock o de agenda
El número exacto de unidades o de huecos que abres este año, el que calculaste comparando lo que vendiste con lo que se quedó sin vender. Si fueron 40 el año pasado y se agotó en tres días, la casilla dice 55, no "un poco más". - 3Fecha de subida de precio
El día en el que el precio cambia, el mismo que ya fijaste mirando cuándo dejaron de importarte los diez euros de diferencia. Si fue el 1 de diciembre, la casilla dice 1 de diciembre, con el precio nuevo al lado, no solo la subida en porcentaje. - 4Fecha de revisión
Un día a mitad de temporada, no al final, en el que comparas lo que llevas vendido con lo que llevabas vendido el año pasado en la misma fecha. Si vas por debajo, todavía hay margen para mover el aviso o el precio. Si vas por encima, ya sabes que el stock se te queda corto antes de que pase.
La revisión que cierra el círculo
La casilla de revisión es la que convierte el documento en algo vivo. Sin ella, el plan es una foto fija que puede quedarse corta o larga según cómo vaya realmente la temporada, y no te enterarías hasta que ya no hay nada que hacer.
Con una fecha de revisión a mitad de camino, tienes la oportunidad de corregir sin esperar a que termine todo: adelantar el aviso si vas lento, subir el precio unos días antes si la demanda ya está ahí, o confirmar que el stock alcanza si vas más rápido de lo previsto.
Esa comparación, además, es la semilla del plan del año siguiente: el número del día de revisión de este año será el que compares dentro de doce meses, y así cada temporada deja el dato listo para la siguiente sin que tengas que reconstruirlo desde cero.
- Las cuatro decisiones de esta temporada —aviso, stock o agenda, precio y revisión— escritas en un documento de una página, cada una con fecha y cifra.
- Los recordatorios de esas cuatro fechas puestos en el calendario que sí miras cada semana, no en una nota que se pierde.
- Una fecha de revisión a mitad de temporada para corregir sobre la marcha, no al terminar.
- El primer dato ya guardado para comparar dentro de doce meses, sin tener que empezar de cero la próxima vez.