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El precio no es lo que te queda: resta primero lo que cuesta hacerlo
Al terminar sabes calcular, servicio por servicio, cuánto te queda limpio antes de gastos generales, y tienes el margen real de al menos tres de los tuyos.
Cobras 40 euros por un corte y 90 por un tinte. ¿Cuál de los dos te conviene más empujar? Si respondes mirando el precio, estás mirando el número equivocado. El tinte factura más, pero también gasta más: producto, tiempo de mezcla, guantes. El corte casi no gasta nada. La pregunta no es cuánto cobras, es cuánto te queda después de pagar lo que ha costado hacerlo.
Ya viste que lo que más vendes no siempre es lo que más te deja. Este es el paso que lo convierte en un número: el margen bruto. Se calcula así: precio de venta menos coste directo. Coste directo es solo lo que gastas por hacer ESE servicio en concreto, ni un euro más. Todavía no metemos el alquiler, la luz, ni tu propio tiempo — eso llega en la próxima lección. Hoy solo restamos lo que sale de tu bolsillo cada vez que lo vendes.
Qué cuenta como coste directo y qué no
Coste directo es lo que desaparece si dejas de vender ese servicio en concreto. En una peluquería: el tinte, la decoloración, los guantes. En una tienda online: lo que te cobra el fabricante por la pieza, más el envío si lo pagas tú. En cualquier negocio que cobra online: la comisión de la pasarela de pago, que suele rondar el 1,4% más unos céntimos fijos por operación. Eso sale por cada venta, así que cuenta.
Lo que no cuenta todavía es el alquiler del local, la factura de luz, el software que pagas cada mes o las horas que tú le metes. Esos gastos existen aunque no vendas nada ese día, o son el mismo cueles el servicio que cueles: no son de ESE servicio, son del negocio entero. Repartirlos viene después. Si los metes ahora, mezclas dos preguntas distintas y el número deja de servir para decidir nada.
- 1Anota el precio real
El que de verdad cobras, no la tarifa de catálogo. Si sueles aplicar un descuento, usa el precio con descuento. - 2Suma el coste directo
Solo lo que gastas por hacer ese servicio en concreto: producto, materiales, envío, comisión de la pasarela de pago. - 3Resta
Precio menos coste directo. Ese número es el margen bruto, en euros. - 4Pásalo a porcentaje
Divide el margen entre el precio y multiplica por 100. Así puedes comparar servicios de precio muy distinto entre sí.
Fíjate en lo que dice esta lista: el corte, que factura menos que el bono de masajes, es el que más margen deja en porcentaje. No es casualidad, es la fotografía real de tu negocio. Un servicio puede llenarte la agenda y dejarte poco, y otro puede pasar casi desapercibido y ser el que más te conviene empujar. Sin esta cuenta, no lo sabrías: lo decidirías por sensación.
- Tienes la fórmula: precio de venta menos coste directo, en euros y en porcentaje
- Sabes distinguir qué gasto es de ESE servicio y qué gasto es del negocio entero
- Has calculado el margen real de al menos tres de tus servicios, no solo el más vendido
- La próxima lección suma lo único que falta en esta cuenta: tu hora