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El precio que enseñas junto al enlace, o el precio que no enseñas

Activas el precio en las páginas donde cobras una cifra cerrada y lo dejas fuera en las que llevan a un presupuesto, porque un precio que no se cumple cuesta más clientes que no tener precio.

4 min de lectura

Tienes dos páginas. Una es "corte de pelo, 18€". La otra es "reforma de cocina, pide presupuesto". Ya sabes que esa tarjeta con precio y estrellas que a veces aparece junto al enlace no sale de tu ficha de Google, sale de tu propia página, y que no todas tus páginas se la ganan. La pregunta de hoy es más concreta: de estas dos páginas, ¿en cuál la enciendes?

La respuesta no depende de si el servicio es caro o barato, ni de si te da vergüenza enseñar el precio. Depende de una sola cosa: si esa cifra la vas a cobrar tal cual, o si es solo un punto de partida.

El precio cerrado sí, el presupuesto no

Un precio cerrado es el que un cliente puede pagar sin hablar contigo antes. Corte de pelo, 18€. Revisión del coche, 45€. Clase suelta de yoga, 12€. Entra, ve el precio, paga o reserva. Si ese precio aparece en Google junto al enlace, cuando lo abra se va a encontrar exactamente eso.

Un presupuesto a medida es distinto por naturaleza, no por tamaño. "Reforma de cocina" no cuesta lo mismo en 6 metros que en 20, con muebles de serie o a medida. Ahí no hay una cifra, hay un rango que depende de lo que decidáis entre los dos. Eso ya lo viste al hablar de por qué un presupuesto no va en el catálogo: se cobra con su propio enlace, aparte del resto de servicios. El mismo motivo que lo saca del catálogo es el que lo saca del precio junto a Google.

¿Enciendes el precio en esta página?
Servicio cerrado
  • El cliente paga esa cifra sin hablar contigo antes
  • La página tiene un botón de reservar o comprar, no un formulario de contacto
  • El precio es el mismo para todos los que piden lo mismo
A medida
  • La cifra final depende de una conversación o una visita
  • La página termina en "pide presupuesto", no en "paga aquí"
  • Dos clientes con la misma petición pueden pagar cifras distintas

Cual elijo: Si la página encaja en la columna de servicio cerrado, activas el precio. Si encaja en la de a medida, lo dejas fuera y confías en que el propio texto de la página explique el rango, sin ponerlo como dato de Google.

Lo que pasa cuando pones un precio que no se cumple

El fallo habitual no es no poner precio. Es poner uno que en realidad es "desde". Una peluquería activa el precio en su página de "tinte, 35€" porque el corte más simple cuesta eso, pero la mayoría de tintes llevan mechas, y esos suben a 60€ o 70€. El cliente llega desde Google con el 35€ ya en la cabeza. Cuando le dicen el precio real en el mostrador, no es que le parezca caro: es que se siente engañado, y eso pesa más que el propio dinero.

La regla práctica es esta: si necesitas la palabra "desde" para que el precio sea verdad, esa página no es de servicio cerrado, aunque tenga un número. O partes ese servicio en variantes con precio propio ("tinte sin mechas, 35€" y "tinte con mechas, 65€"), o sacas el precio de la tarjeta y lo dejas solo en el texto, donde puedes explicar de qué depende.

El precio de la tarjeta no se actualiza solo
Si subes tarifas y cambias el número en la página pero Google todavía enseña el antiguo durante unos días, no es un fallo tuyo: la tarjeta tarda en refrescarse. El error caro es al revés: dejar el precio antiguo escrito en la página después de subir tarifas, porque entonces el engaño no es de Google, es tuyo, y el cliente lo descubre en persona.
Cómo se ve la diferencia en el texto de la página
Página de servicio cerrado: "Corte de pelo — 18€. Reserva online, sin esperas." Aquí el precio va también en el dato que lee Google. Página de presupuesto: "Reformas de cocina — cada proyecto es distinto según metros y acabados. Pide presupuesto sin compromiso y te lo enviamos en 48 horas." Aquí no hay cifra que activar, y forzarla con un "desde 3.000€" solo sirve si de verdad ninguna reforma baja de esa cifra.

Esto se decide página por página, no para todo el negocio a la vez. Es normal tener una web con corte de pelo a precio cerrado y coloración a medida, o una academia con la clase suelta a precio fijo y las clases particulares con presupuesto según el nivel. No hay que elegir un bando para toda la web: hay que mirar cada página y preguntarse si el precio que escribirías es el que de verdad se cobra.

Con esto ya sabes en qué páginas de tu web tiene sentido que el precio viaje hasta Google y en cuáles no. Lo que viene después es una decisión parecida pero con las estrellas: las que sales tú mismo enseñando en tu web no son las mismas que las de tu ficha, y hay que saber cuáles activar.

Con el precio ya decidido, queda la pregunta que más cuesta responder: cuántas reseñas necesitas antes de encender también la valoración.

Lo que te llevas
  • Identificadas tus páginas de servicio cerrado, donde el precio que escribes es el que de verdad se cobra
  • Identificadas tus páginas de presupuesto, donde el precio se queda fuera de la tarjeta de Google
  • Revisado que ningún precio activado necesite la palabra "desde" para ser verdad
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